El objeto de estudio de esta investigación son los distritos culturales y creativos, concibiéndolos como lugares de alto nivel cultural y artístico en los que "un conjunto de actores económicos, no económicos e institucionales [vinculados a las industrias culturales y creativas presentes en los distritos] utilizar algunos de los recursos compartidos para desarrollar un proyecto común, que es a la vez un proyecto económico y un proyecto de vida" (Lazzeretti, 2008, p. 328).
En un contexto global donde cada vez aparecen más desafíos relacionados con la desigualdad, el transporte, la salud y el medio ambiente, las industrias creativas y culturales han atraído progresivamente más y más interés, tanto a nivel político como académico (Gross, 2020). Especialmente durante los últimos veinte años, se ha depositado una gran confianza en estas industrias para asegurar el futuro de la economía digital, pues se entiende que estimulan la regeneración urbana, son parte de la solución a las disparidades en el desarrollo local y regional (García Carrizo y Granger, 2019), supone una forma de abordar la desigualdad de ingresos y son catalizadores para abordar la exclusión y la marginación (Chapain y Comunian, 2010; García Carrizo, 2019, 2021a, 2021c).
Esta investigación analiza el caso de estudio de Digbeth, un distrito cultural y creativo ubicado en Birmingham, Reino Unido, considerado la cuna de la Revolución Industrial. Se estudia la historia y evolución de este espacio. Se presta especial atención a que actualmente se está posicionando como un entorno para vivir, trabajar y disfrutar a través de sus industrias culturales y creativas. Además, esta investigación analiza las áreas de conservación de Digbeth y su arte público como catalizador para la regeneración urbana.
Palabras clave: Regeneración, industrias creativas, cultura, ciudad.
The object of study of this research is cultural and creative districts, conceiving them as places of a high cultural and artistic level in which "a set of economic, non-economic and institutional actors [linked to the cultural and creative industries present in the districts] use some of the shared resources in order to develop a common project, which is simultaneously an economic project and a life project" (Lazzeretti, 2008, p. 328).
In a global context where challenges related to inequality, transport, health and environment are increasingly appearing, creative and cultural industries have progressively attracted more and more interest, both at a political and an academic level (Gross, 2020). Especially during the last twenty years, great confidence has been placed in these industries to ensure the future of digital economy, for it is understood that they stimulate urban regeneration, are part of the solution for disparities in local and regional development (García Carrizo & Granger, 2019), suppose a way to address income inequality and a are catalysts to address exclusion and marginalization (Chapain & Comunian, 2010; García Carrizo, 2019, 2021a, 2021c).
All this being said, this research analyses the case study of Digbeth, a cultural and creative district located in Birmingham, United Kingdom, which is considered the cradle of the Industrial Revolution. The history and evolution of this space. Special attention is focused on the fact that it is currently being positioned as an environment to live in, work and enjoy through its cultural and creative industries. In addition, this research analyses Digbeth's conservation areas and its public art as a catalyst for urban regeneration.
Keywords: Regeneration, creative industries, culture, city.
Vistos los diferentes planes de regeneración ideados para el Eastside por parte de los entes públicos y aquellos realizados por empresas o iniciativas privadas, más específicos para diversas áreas del Digbeth, es importante contemplar ahora un análisis histórico del caso del distrito que dio origen a Birmingham, pues su arteria central, la calle Digbeth High Street, es la más antigua de toda la ciudad (Vince, 1902).
El Digbeth fue una de las primeras áreas en establecerse en lo que hoy es la ciudad de Birmingham (Harris, 2019). Floreció en el siglo VII una ubicación privilegiada debido a la fertilidad de la tierra y su proximidad al Río Rea, lo que le aseguró una fuente de agua potable, riego de cultivos y el desarrollo del comercio (Hutton, 2015). En 1156, el Rey Henry II (1133-1189) le otorgó una carta estatuaria comercial a Birmingham, que por entonces era básicamente el área del Digbeth (Vince, 1902), pues se había convertido en un importante centro comercial para el país (Rudge y Clenton, 2013) incluyendo, además, una importante ruta regional que atraía a viajantes y mercaderes al área desde las ciudades colindantes, como Coventry o Warwickshire, y otras más lejanas, como Londres (Dargue, 2010).
El Digbeth toma su nombre por su proximidad a una fuente de agua en aquella primera etapa medieval: "Dyke Paeth" hace referencia a un área generalmente inundada en la que se había construido un dique (Gibson, 2014). Este nombre derivó de forma coloquial a "Duck's Bath" para terminar siendo lo que hoy se conoce como "Digbeth" (Harris, 2019).
El Digbeth continuó creciendo con el tiempo convirtiéndose en un área comercial cada vez más importante, ayudado por su situación privilegiada, prácticamente en el centro de la isla inglesa. Su importancia fue tal que terminó por jugar un papel decisivo en la Guerra Civil Inglesa (1642-1651): Birmingham había mostrado su apoyo al parlamentarista Oliver Cromwell (1599-1658), enfrentado al monarca Charles I (1600-1649), y en 1643, los fabricantes del Digbeth habían elaborado miles de espadas para los ejércitos partidarios del parlamentarista. Como respuesta, el 3 de abril de ese año, las Fuerzas Reales, con un ejército de 2.000 hombres, marcharon hacia el Digbeth, mataron a 17 ciudadanos y prendieron fuego a 80 propiedades (Upton, 1993). Sin embargo, las bajas entre las tropas realistas ascendieron a una treintena, por lo que el asedio no fue traumático ni impidió que el área seguir desarrollándose surgiendo en 1663 importantes asentamientos de industrias y mano de obra, sobre todo en la zona sur (Dargue, 2010).
Durante los siglos XVII y XVIII y, especialmente a partir de 1971, el Digbeth se convirtió en el centro industrial más relevante de Birmingham, donde se producían desde botones hasta engranajes (Jones, 1968; Oval Digbeth Ltd., 2019). Fue aquí, además, donde Watt patentó su mejora de la máquina de vapor, pieza clave para la industria (Taylor, 1951), lo que hace del Digbeth un referente en los orígenes de la Revolución Industrial (Jefferson et al., 2006) en el que surgieron almacenes y fábricas de todo tipo, como Phoenix Works, Birmingham Battery y Metal Works junto con Devonshire Works (espacio que hoy en día ocupa la Custard Factory). Todos ellos hicieron del espacio, sobre todo a partir del 1837, una especie de colmena industrial salpicada algunos edificios de la época georgiana descritos por algunos periodistas de la época, como Eliezer Edwards, como "pintorescos" (en Dargue, 2010).
El mayor esplendor del área vino del surgimiento de una economía industrial basada fundamentalmente en el comercio de metales y el procesamiento de alimentos, surgiendo fábricas como la Birmingham Battery and Metal Works, establecida entre 1836 y 1938; Viaduct Works, en Oxford Street en 1860; Allison Street Works, en Well Street en 1870; Alfred Bird's Devonshire Works, en Gibb Street en 1886 (actual Custard Factory), e Ice Factory and Cold Store, en 1900 (Peterside, 2014). La estructura industrial de Birmingham se basaba principalmente en pequeñas empresas y mano de obra altamente cualificada, en lugar de en grandes empresas. Era, por tanto, altamente innovadora pero, a la vez, mantenía una tradición de artesanos que trabajaban de forma independiente o semi-independiente en pequeños talleres, a menudo de propiedad familiar (Crossa et al., 2010). Todo ello, favoreció el desarrollo de un tejido industrial único2, provocándose un rápido crecimiento de la población del área y la creación de nuevos edificios de vivienda obrera, lo que empujó los límites del Digbeth:
Alrededor de 1901, Birmingham era la cuarta ciudad más poblada de Inglaterra y Gales, habitada por aproximadamente por 654.030 personas. (…) La manufacture representaba más de un tercio del empleo, con aproximadamente 6 trabajadores por cada empleado en el sector servicios (Peterside, 2014, p. 31).
Este proceso de industrialización se debió en parte a la construcción de una densa red de canales a lo largo de la ciudad que helped to establish numerous industries and a lo largo de ella. El abundante suministro de los canales situados en el Digbeth, el Grand Union Canal y el Branch Canal (Gibson, 2014), atrajo población y negocios a la zona, mejorándose sus infraestructuras y su conexión con el resto del país mediante diferentes enlaces ferroviarios, canales e incluso un tranvía, que, hacia 1889, la conectó con el centro de la ciudad (Armstrong, 2010; Chin y Dick, 2016; Gross y Pitts, 2016).
A medida que aumentó la urbanización del Digbeth, sus fronteras se extendieron más allá de los límites seguros y se pasó a ocupar la zona inundable del Río Rea. Consecuentemente, se registraron graves inundaciones en 1830, 1852, 1861 y 1875 que afectaron a los más desfavorecidos y a las viviendas más pobre de la ciudad, que no solo se llenaron de agua, sino también de los residuos que el río transportaba (Dargue, 2010).
A partir de 1875, el Digbeth acabó convirtiéndose en una de las zonas más pobres de Birmingham. A finales del siglo XIX, los trabajadores inmigrantes habían abarrotado la zona, construyendo alojamientos de baja calidad, como Rowton House (Gibson, 2014) y, hacia 1901, el estado del área fue descrito como "horrible y abominable (…): patios sin pavimentar y mal drenados (…), espacios sucios y abandonados, (…) sarnosos y mohosos" (Walters, en Dargue, 2010). Como parte de la solución a las condiciones de pobreza que el área vivía, se desarrolló un conjunto de edificios municipales de servicios, como escuelas, iglesias y otros edificios institucionales (Bayer et al., 2018).
Después de años de crecimiento continuo, tanto la red industrial como la de tranvías habían alcanzado su mayor extensión hacia 1920 (Upton, 1993). Lamentablemente, esta red, que conectaba a Digbeth con el resto de la ciudad, comenzó a decaer a finales de la década de 1940: en el 1948 se cerró la línea de tranvía que atravesaba Fazeley Street y, en 1953, toda la red de tranvías local (Armstrong, 2010). Esta decadencia era patente en toda el área del Digbeth, cuyo desarrollo industrial se vio frenado por las guerras mundiales. En 1955, toda la zona sur de Digbeth High Street fue demolida, lo que conllevó la pérdida de varios edificios representativos como el Digbeth Tripe House y el pub Golden Lion. La desindustrialización había llegado y, con ella, gran parte de las antiguas fábricas y almacenes cerraron sus puertas (Rudge y Clenton, 2013). Hacia 1960, espacios tan relevantes como la Custard Factory cesaron su actividad y la mayor parte de los talleres y fábricas victorianas estaban en proceso de destrucción. El proceso de desindustrialización fue tal que entre 1971 y 1987 se perdieron alrededor de 191.000 puestos de trabajo (Spencer et al., 1986), lo que representaba "cerca de un 30% de la población activa" (Henry et al., 2002, p. 117) y cerca de la mitad de los empleados en la industria manufacturera de la ciudad (Hubbard, 1996; Digaetano y Lawless, 1999).
Aun así, algunos espacios siguieron siendo explotados por compañías como The Bond, que utilizó dos edificios industriales (The Bond y The Arch) para dar cobijo a una fábrica de gas, a una empresa encargada de gestionar el canal y a un almacén para las salsas HP hasta 1988 (Oval Digbeth Ltd., 2019). Del mismo modo, otras construcciones industriales continuaron utilizándose como espacios de almacenamiento hasta finales de siglo, sobreviviendo a las sucesivas demoliciones y llegando hasta nuestros días (Bayer et al., 2018).
En respuesta a las crisis económicas derivadas de la rápida desindustrialización, las autoridades de Birmingham desarrollaron diferentes programas de regeneración en la ciudad, mediante los que fomentaron el turismo vinculado a los negocios y a los sectores financieros y gestionaron la regeneración del centro de la ciudad y de sus distritos adyacentes, como el Digbeth (Crossa et al., 2010).
A pesar de que estos planes se iniciaron antes de los años 2000, Birmingham continúa caracterizándose por una dependencia excesiva en sectores de menor crecimiento, como el automovilístico y metalúrgico (Chin y Dick, 2016), teniendo menos presencia aquellos sectores vinculados al alto crecimiento tecnológico, como las industrias creativas y las culturales (Crossa et al., 2010). Por ello, desde principios del siglo XXI, se comenzó a trabajar institucionalmente para fomentar dichas industrias, apoyándose el desarrollo de espacios como el Digbeth, capaces de nutrir el crecimiento de la ciudad, pues es considerado el distrito creativo (por lo general) y cultural (por unos pocos, como, por ejemplo, Grand Union) de Birmingham. También es conocido como el barrio irlandés, aunque en el pasado también tuvo una notable población italiana y china (Chin y Dick, 2016). Este distrito se considera como un barrio diverso que conserva gran parte de la arquitectura victoriana del siglo XIX y "una mezcla de diferentes comunidades" (Gross y Pitts, 2016, p. 16), lo que hace de él un caldo de cultivo para el desarrollo de arte público, como los grafitis que inundan la zona (Bayer et al., 2018).
El Digbeth es un espacio en el que, gracias a diferentes planes de regeneración e iniciativas privadas, se han revitalizado los viejos viaductos ferroviarios y las fábricas y almacenes abandonados que sobrevivieron a las demoliciones realizadas en el siglo XX (Bayer et al., 2018). Así, hoy son ocupados por industrias creativas, talleres de artistas, pubs, restaurantes, espacios culturales y algún que otro alojamiento (Bowring, 2018). Todos ellos tienen una particularidad que recuerda mucho a la existente en el Digbeth industrial. Al igual que durante la Revolución Industrial el Digbeth se caracterizó por sus pequeñas industrias independientes, en la actualidad destaca por el pequeño tamaño de sus industrias creativas, en comparación con las existentes en el resto de Reino Unido: "el 89% de firmas asentadas en Birmingham tienen menos de 10 empleados, representando los emprendedores y autónomos alrededor de un quinto de los negocios creativos" (Crossa et al., 2010, p. 72).
Para llegar a este punto, en el que alrededor de doscientos actores se han asentado en el Digbeth, ha sido necesaria la remodelación de varios edificios. Desde 1995 hasta los años 2000, se desarrollaron una gran serie de propuestas que enfatizaron la necesidad de mantener el carácter histórico del área, reconociéndose la importancia de "estimular nuevas oportunidades de empleo y actividad en general" (Peterside, 2014, p. 36). A partir de 1993 comenzaron las remodelaciones en la zona de la Custard Factory (Oval Digbeth Ltd., 2019) y, en 2001, se inauguró el Millennium Point con la idea (hoy fallida) de servir como puerta de entrada al área (Gross y Pitts, 2016) y de ser el puente entre el carácter histórico de la zona y su futuro durante el nuevo milenio, en el que teóricamente se experimentarían "nuevos desarrollos científicos, ingenieriles, tecnológicos y educativos" (Peterside, 2014, p. 36).
Actualmente, se espera que, hacia el 2025, un siglo después de la edad de oro del Digbeth, el distrito sea remodelado intensamente, estableciéndose vías de comunicación efectivas con el resto de la ciudad (tranvía y del tren de alta velocidad) que faciliten su florecimiento, como ya lo hicieron durante la Revolución Industrial. Son muchos los intereses recientes por remodelar el Digbeth y, especialmente, llaman la atención aquellos proyectos liderados por empresas privadas, como HUB u Oval Real Estate, que pretenden hacer del área una zona residencial, desarrollando planes de "regeneración" con los que conservar el carácter industrial del rea a la vez que se le devuelve el residencial, característico de los siglos XVIII y XIX (Oval Digbeth Ltd., 2019). No obstante, no ha de olvidarse que en aquellos años en los que el Digbeth era un espacio residencial era también una colmena maloliente (Dargue, 2010) y, consecuentemente, han de cuidarse aspectos fundamentales, como la gentrificación y la sobrepoblación de la zona, para evitar que la historia se repita.
Los límites físicos del Digbeth, entendido como el área creativa situada al sur del Eastside, están definidos por las calles de High Street Deritend (este) y Bordesley Middleway (sur), el Grand Union Canal (oeste) y el viaducto ferroviario (norte), que separa la zona sur de la norte del Eastside. Sin embargo, como es común en los distritos culturales y creativos (Marti, 2007), es complicado establecer las fronteras exactas del área. En ocasiones, se considera que la zona al sur de High Street Deritend también es parte del Digbeth (S. Veasey, comunicación personal, 23 de octubre de 2017), y, en otras, se tiene claro que esta es una zona dependiente del distrito de Smithfield y que no forma parte del Digbeth (Birmingham City Council, 2016). Por lo tanto, aunque el corazón del Digbeth se enmarca entre High Street Deritend, Bordesley Middleway, Grand Union Canal y el viaducto ferroviario, sus fronteras son difusas (A. Naudin, comunicación personal, 14 de noviembre de 2017).
El Digbeth ha sido calificado por el Ayuntamiento de Birmingham como un caldo de cultivo con los ingredientes necesarios para ser uno de los distritos creativos y culturales más importantes de Europa, entre otras cosas por su carácter auténtico y distintivo que combina ambientes históricos con nuevas arquitecturas (Birmingham City Council, 2016): la zona "está viva 24 horas/7 días a la semana gracias al vecindario residencial altamente sostenible establecido alrededor de los canales y a las crecientes actividades culturales existentes en todo el área, vinculadas al arte público y a la escena musical" (Birmingham City Council, en Bayer et al., 2018, p. 3).
En la actualidad, al menos teórica e institucionalmente, es prioritario apoyar y equilibrar las necesidades de empresas locales, residentes y actores culturales y creativos proporcionando conexiones seguras y conservando el carácter distintivo e industrial del área (Birmingham City Council, 2011). Y así, con la finalidad de construir un espacio seguro y ecléctico que conjugue usos mixtos y que sea clave para el desarrollo de las industrias creativas y culturales en Birmingham, el Digbeth se presenta como un espacio para vivir, trabajar y jugar.
Pese a que en la actualidad la comunidad residencial en el Digbeth es muy pequeña, no ha sido así históricamente (figura 5): muchos recuerdan que durante las décadas de 1960 y 1970, hasta que los residentes se fueron mudando poco a poco, el área estaba orientada a las familias (Joseph, en Hegenbarth et al., 2013).
En la actualidad, la población del Digbeth está estimada en 8.000 personas, las cuales se caracterizan por sus diversos orígenes culturales3 y sus empleos y viviendas, por lo general, inestables, debido a sus bajos ingresos (Peterside, 2014).
En el 2007, ante las expectativas de crecimiento del área (figura 7), surgió la Asociación de Residentes del Digbeth (Digbeth Residents Association) que, en colaboración con los actores creativos de la zona, se encargaban de hacer de ella un "lugar vibrante, amigable y seguro para vivir (…) gracias a diferentes reuniones mensuales y la organización de eventos comunitarios" (Gibson, 2014, p. 8). La Digbeth Residents Association trabajó durante años por crear un sentimiento de pertenencia y comunidad en el barrio (Pinski, en Hegenbarth et al., 2013). Y, a pesar de que no ha estado muy activa desde el año 20174, durante los diez años en los que tomó un papel activo en el Digbeth pretendiendo (Digbeth Residents Association, 2016, p. 3):
Actualmente, partiendo de los planes propuestos para regenerar el área, se plantea el desarrollo de nuevas viviendas que den cobijo tanto a trabajadores del sector creativo como a familias con niños pequeños, especialmente gracias a la creación de áreas de usos mixtos (Crossa et al., 2010), que proporcionarían una población estable y permanente en el distrito (Evans y Jones, 2011).
A partir de los años 90, con el apoyo del Ayuntamiento y de empresas locales, el Digbeth comenzó a explotar su potencial para servir de hogar a diferentes industrias creativas y otras pequeñas empresas que pasaron a acomodarse en el área, respetando siempre su entorno histórico (Birmingham City Council, 2011).
Actualmente existen diferentes espacios que alojan gran cantidad de industrias creativas. El Digbeth se ha establecido, en parte gracias a sus bajos precios, como el lugar favorito de artistas y galerías independientes para experimentar dentro de Birmingham. Usuarios del área, como Antonio Roberts, defienden que "es un espacio en el que hay una comunidad enorme haciendo tantas cosas que, incluso después de haber vivido seis años en el área, puedes seguir descubriendo lugares nuevos en el Digbeth" (en Digbeth Speaks, 2013).
En el Digbeth aparecen actores creativos que se asientan tanto de forma independiente como en otros espacios de alquiler, como Minerva Works y The Custard Factory (Hegenbarth et al., 2013). El área acomoda diferente tipos de negocios, incluidos los relativos al mundo digital y de diseño, como K4 Architects, o Maverick Television y Blink Animations, y es un espacio creativo de usos mixtos, de consumo (galerías Eastside Projects y las Grand Union) y de producción y expresión artística (Roberts, en Hegenbarth et al., 2013). Por todo ello, es un distrito más creativo que cultural. Es un entorno abierto en el que se intercambian ideas creativas e innovadoras y algunos pequeños grupos de artistas, como Friction Arts, apoyan a otros facilitándoles un espacio de trabajo y experimentación creativa. Todo ello crea una atmósfera positiva para el crecimiento de industrias en el área. En este contexto, la existencia de espacios de consumo cultural (galerías) es necesaria para mostrar el apoyo a la fuerte cohesionada comunidad de artistas existentes en el Digbeth, igual que lo es la presencia de otros espacios, como tiendas, cafeterías, restaurantes y pubs. Todos ellos, junto con los artistas, configuran el atractivo entorno de colaboración existente en el Digbeth (Stryx Arts Collective, en Hegenbarth et al., 2013).
Por otro lado, aparece una importante comunidad vinculada al mundo de la música. Desde 1970, gran cantidad de estilos musicales han atraído a diversos públicos, desde el reggae, la ópera, el punk y el metal hasta la música folk. Como John Mostyn afirma, "estudios y pubs como The Mercat Cross, The Rainbow y The Spotted Dog, han ayudado a formar el tejido cultural de la escena musical única del Digbeth, que ha inspirado a generaciones a lo largo de los años" (en Hegenbarth et al., 2013). Por ello, es vital que se siga apoyando la escena musical; entre las fábricas se esconden estudios de grabación y de ensayo que han sido clave para el desarrollo del panorama musical en Birmingham. Es importante retener a los grupos emergentes y evitar que los nuevos planes de desarrollo para el área la encarezcan y la hagan inaccesible a músicos y otros artistas locales: "a medida que el dinero llega, los artistas se van" (Berrow, en Hegenbarth et al., 2013).
Además, conservar la existencia de negocios independientes es necesario para mantener el carácter diferenciador del Digbeth, donde, en la actualidad, no hay ninguna franquicia internacional y tan solo aparecen espacios profundamente locales, independientes y creativos (Boffy, en Hegenbarth et al., 2013). No obstante, las industrias presentes en el área, son profundamente conscientes de que para garantizar sus sostenibilidad a largo plazo, han de integrarse en el resto del panorama nacional e internacional, por lo que también hacen uso de las plataformas digitales para distribuir sus productos, invierten en el desarrollo del espacio común y se apoyan mutuamente.
De todos los espacios vinculados a las industrias creativas actualmente en el Digbeth, resulta oportuno hacer una mención especial a la Custard Factory, por ser la primera iniciativa que comenzó a invertir en la revitalización del área. Fue Bennie Gray quien, a finales de los años 1980, compró la derruida fábrica de Alfred Bird, la Custard Factory. Y, aunque al principio no tenía claro qué iba a hacer con ella, en los años siguientes, diferentes artistas le solicitaron informalmente ocuparla (Digbeth Speaks, 2013).
Progresivamente, una comunidad de artistas empezó a establecerse dentro de la Custard Factory de forma orgánica, incluyendo la compañía de teatro The Custard Factory Theatrical Company. A principios de los 90, ya había un interés y una necesidad por parte de diferentes actores creativos por el espacio. Hacia 1993, con la ayuda financiera del Ayuntamiento, se inició la rehabilitación del edificio (Hegenbarth et al., 2013). Una vez remodelado, los espacios se ocuparon rápidamente, pues proporcionaban un lugar adecuado para la concentración de artistas y el intercambio de ideas y proyectos creativos. De este modo, la Custard Factory, un espacio realmente necesario para el florecimiento de nuevas ideas que quizás debería haber sido incentivado por el Ayuntamiento, en lugar de por una empresa privada (Digbeth Speaks, 2013), se convirtió así en el primer espacio de estas características en todo Birmingham.
Pese a la gran importancia de los actores creativos en el área, es necesario considerar la existencia de otros culturales, como las galerías Grand Union o Eastside Projects. También es relevante la presencia de arte público y de elementos patrimoniales, los cuales hacen del entorno un área de importancia a nivel cultural (Birmingham City Council, 2011). El Digbeth es da cobijo, especialmente, a aquellas culturas alternativas (Hegenbarth et al., 2013), lo que justifica su afluencia de visitantes, especialmente durante los fines de semana, en busca de eventos y festivales organizados por las subculturas existentes. La cultura y su conservación sirven de eje para mantener "la cohesión social, la sostenibilidad, el crecimiento económico, el bienestar mental y físico, la inclusión social y otros objetivos sociales, económicos y ambientales de los espacios urbanos" (Porter y Barber, 2007, p. 1328).
Igualmente, vinculados a la fiesta y la noche, adquieren gran importancia los pubs, catalizadores durante las horas nocturnas en el área y cuya importancia es de resaltar, pues son, probablemente, el actor principal en cuanto a ocio se refieren. Y, aunque ocasionalmente este tipo de locales han ocasionado problemas de ruido en el área, impidiendo que se desarrolle en términos residenciales, por lo general, han sido apoyados por los usuarios del distrito.
En este sentido, destaca la gran controversia generada cuando el Ayuntamiento de Birmingham emitió en 2009 una serie de ordenanzas para eliminar este tipo de actividades musicales y ruidosas del Digbeth. La oposición por parte de los locales y los usuarios del área fue tal que se organizaron diferentes peticiones en línea, grupos de Facebook, e incluso un sitio web bajo el lema "Keep Digbeth Noisy" ("Mantengamos el Digbeth ruidoso"). Se abrieron diferentes debates en los principales medios de comunicación de la zona e incluso se llegaron a organizar conciertos benéficos en apoyo a la causa, demostrándose así que los propios locales y usuarios del Digbeth están de acuerdo con su "ruido" y que solo una pequeña minoría de ocupantes no lo está. De hecho, durante estas campañas de protesta, se llegó incluso a criticar al Ayuntamiento por su falta de apoyo a la música local y popular alegando que no comprendía y valoraba las culturas independientes y alternativas que se cobijan en espacios como el Digbeth y llegó a proponerse que, antes de eliminar la música y el ruido que caracteriza al área, sería más interesante obligar a aislar acústicamente las viviendas residenciales (Brown et al., 2010).
Por lo tanto, el apoyo a la industria "de la noche" y a los pubs y espacios musicales y de restauración en el área es tal que pueden identificarse como elementos conformantes de su carácter. Son espacios que han ejercido como catalizadores del Digbeth e incluso de parte de sus actividades, como los eventos o el propio First Friday Festival, que se presenta como una oportunidad para recorrer los diferentes pubs y probar su suculenta comida a la vez que se visitan diferentes espacios artísticos, culturales y creativos.
La vida nocturna tiene su propio sello diferenciador en el distrito y en sus históricos espacios industriales, como los bajos de los arcos de los viaductos ferroviarios, antiguas iglesias o almacenes en desuso. En el Digbeth aparecen antiguos pubs que ya forman parte de su historia (Crawford y Thorne, 1975), como The Spotted Dog, The Old Crown, Anchor Inn y The White Swan, y que conviven con otros más nuevos, como el Digbeth Dining Club o el Dig Brew Co, y otros espacios de ocio recientemente asentados, como Ghetto Golf y Mockingbird Cinema (figura 8), espacios independientes situados en la Custard Factory (Visit Birmingham, 2019). Igualmente, aparecen cafés y restaurantes más tradicionales, como Kanteen y Yumm, pero siempre vinculados con la creatividad y, de un modo u otro, con la industria musical alojando eventos y pequeños conciertos. Además, destaca el papel del O2 Institute, un espacio clave desde 2005 en el desarrollo de celebraciones nocturnas en el área que ha sido usado desde sus inicios como club de jazz, espacios de filmación y discoteca (Bowring, 2018).
Son muchos los espacios vinculados a las industrias musicales, la restauración y a los actores culturales y creativos, por lo que en esta investigación se han tomado muestras representativas que verifican el peso de estas industrias en el área, como el Digbeth Dining Club, destacado por la importancia que ha adquirido nacionalmente, y el del The Old Crown, por su valor histórico.
El Digbeth Dining Club es un espacio de restauración de vanguardia que, desde sus comienzo en 2012 (Digbeth Dining Club, 2019), ofrece comida experimental y algunas de las mejores bebidas de Birmingham (Bowring, 2018). Nació como un evento de comida callejera que fue ampliamente galardonado llegando a ser considerado como el mejor en Gran Bretaña. Desde entonces, ofrece sus servicios con en Lower Trinity Street, bajo los arcos del viaducto ferroviario del Digbeth (figura 9), donde, junto a diferentes artistas sonoros locales, ofrece "la mejor comida callejera del país" (Digbeth Dining Club, 2019).
El éxito del Digbeth Dining Club ha provocado que otros similares hayan sido atraídos a la zona y a los espacios bajo los arcos del viaducto, que se han llenado de pubs que amenizan las horas nocturnas del Digbeth, especialmente durante los fines de semana. Muchos de ellos hacen, además, uso del carácter industrial del área para promocionarse, como el Digbeth Works.
Por otra parte, The Old Crown, es uno de los pubs más antiguos del Reino Unido, remontándose al 1368. El edificio, que fue el antiguo consistorio de la ciudad y la escuela School of the Guild of St. John the Baptist of Deritend, no se convirtió en pub hasta el siglo XIX, con el auge de este tipo de establecimientos en el Digbeth5 (Hall, 2013). Actualmente, atrae a las masas jóvenes de la ciudad gracias a la celebración de sesiones de DJ y la presencia de ciertos elementos, como mesas de tenis de mesa (Designmynight, 2019). Además, capta la atención de cantidad de visitantes movidos por intereses culturales (Crawford y Thorne, 1975) y por visitar, e incluso alojarse, en sus espacios.
Desde los años 2000, debido al carácter distintivo del patrimonio existente, se reconocieron dos áreas de conservación dentro del Digbeth: el área de conservación del Digbeth, Deritend y Bordesley High Street, al sur; y el Área de Conservación de Warwick Bar (designada en 1987 y ampliada en 2000), más al norte y vinculada al patrimonio relacionado con los canales (figura 11). Actualmente, el interés está puesto en aunar las dos áreas de conservación para poder gestionarlas conjuntamente (Birmingham City Council, 2017).
Dentro de estas áreas hay una serie de edificios que cuentan con protección legal y jurídica de grado I6, como edificio principal de la estación Curzon Street, correspondiente a la década de 1830. También aparecen tres edificios protegidos con Grado II* (Bayer et al., 2018) (figura 12). Dos de ellos reflejan las primeras fases del desarrollo de la ciudad; son la antigua casa consistorial situada en High Street, correspondiente a finales del siglo XV o principios del XVI (hoy, el pub The Old Crown); y la Gun Barrel Proof House, un establecimiento de testeo y catalogación de armas del principio del siglo XIX situado junto a Andover Street. El tercer edificio protegido con Grado II* es la antigua escuela de Floodgate, una construcción de época victoriana y de gran calidad realizado por Martin y Chamberlain alrededor de 1891.
El resto de los inmuebles protegidos son de Grado II y, por lo general, son edificios públicos de época victoriana y principios del siglo XX (la estación de Moor Street) o vinculados a los canales (el almacén Banana Warehouse, hoy conocido como The Bond) (Bayer et al., 2018).
Algunos edificios industriales del siglo XIX y principios del XX también están protegidos, como la Custard Factory (antigua Devonshire Works), la antigua fábrica de paraguas en Allison Street y la antigua fábrica de hielo Ice Factory and Cold Store, en Digbeth High Street (figura 14).
Por otro lado, el Ayuntamiento de Birmingham ampara a una serie de edificios localmente, diferenciándolos en tres niveles (A, B y C) y abarcando otros elementos del desarrollo victoriano del área, como el espacio de encuentro entre el viaducto y la estación de Moor Street con el Río Rea y un conjunto de edificios de alta calidad del siglo XX, como la fábrica Typhoo Tea Packing Works y otros espacios de almacenamiento (Bayer et al., 2018).
A parte de los diferentes edificios protegidos, aparecen también otros remanentes de la época industrial cuya conservación y preservación es de gran importancia (Birmingham City Council, 2005, 2008). A lo largo del Digbeth, aparecen elementos residuales y anteriores al siglo XX, como los canales7, áreas pavimentadas, varios muros limitantes, pequeños bolardos o componentes de señalética y "diversas comodidades públicas victorianas en desuso que sobreviven en las esquinas de las calles y debajo de los arcos ferroviarios" (Bayer et al., 2019, p. 19) (figura 15).
Todos estos pequeños elementos industriales, junto con otros de carácter artístico, complementan a los grandes edificios protegidos, construyendo el halo distintivo del paisaje urbano del distrito. El Digbeth es gracias a ellos un espacio de interés cultural que locales y foráneos desean visitar, siendo tarea de las autoridades locales y nacionales promover su existencia, importancia y uso a través del desarrollo de actividades que faciliten su acceso a las diferentes capas de la sociedad.
Aunque las propuestas realizadas por el Ayuntamiento de Birmingham en torno a la regeneración del Eastside enfatizan el deseo de desarrollar un distrito vinculado al aprendizaje, el patrimonio y la tecnología, especialmente en torno a la zona norte, el Millennium Point y la Universidad de Aston, no ha ocurrido lo mismo con la zona sur del área (Peterside, 2014). De hecho, este objetivo ni siquiera ha sido alcanzado en el norte del Eastside: pese a que se contemplaba la construcción de la Biblioteca Rogeers Library Site con una inversión de entre 70 y 100 millones de libras, finalmente, la propuesta fue desestimada, construyéndose en su lugar un aparcamiento (Larkham y Adams, 2016).
Por ello, al hablar de instituciones educativas en el área, los casos existentes se limitan a la escuela de medios digitales, música y artes escénicas Access y al campus en el Digbeth del South and City College Birmingham. Ambos, desarrollan cursos vinculados a las industrias creativas, como la fotografía, la música y los juegos, y a los medios de comunicación (Gibson, 2014).
Como indica un informe reciente del Departamento de Cultura, Medios y Deportes del Reino Unido (DCMS), "la cultura impulsa la regeneración de muchas maneras: inspira nuevos usos a edificios emblemáticos y revive edificios en descomposición, conseguimosdo reunir a comunidades en torno a un evento artístico" (DCMS, 2004, p. 4). Por ello, el Digbeth ha fomentado la celebración de diferentes eventos en sus calles, como el City of Colours, para aumentar la presencia de arte público y, consecuentemente, de elementos culturales en el área. Estos atraen a locales y turistas y los fidelizan, pues el arte público activa los espacios haciéndolos interesantes para las comunidades al convertirlos en espacios de diálogo (Porter y Barber, 2007´; García Carrizo, 2021b).
La organización City of Colour desarrolló en 2014 y 2016 el City of Colour Festival en el Digbeth como parte de la Estrategia para el desarrollo de Arte Público en Birmingham (Gibson, 2014). Con una inversión de 35.000 libras (Young, 2019), invitó a artistas de todo el mundo a pintar pequeñas áreas del Digbeth con la finalidad de convertirlo en "una galería de grafitis" (Fantini y Polizzi, 2017, p. 13). La organización artística, en colaboración con Arts Council England, proporcionó durante una semana (Young, 2019) una plataforma accesible para artistas de todos los niveles y orígenes para producir, exhibir y relacionarse con la comunidad artística. Su objetivo era educar, inspirar a los grupos más marginados y a los residentes de Birmingham y desbloquear su potencial artístico para que participaran en la regeneración y el desarrollo del área (Gibson, 2014).
En las ediciones realizadas hasta el momento, alrededor de 150 artistas mundiales participaron en la transformación del distrito en un museo al aire libre, lo que atrajo gran variedad de público. Este festival no solo ofrecía el espectáculo de ver cómo los artistas pintaban en directo e incluso se "encaraban" en diferentes batallas por el arte, sino que incluía proyecciones cinematográficas, performances, talleres de fotografía, etc. De esta forma, se conseguía promover el interés de ciudadanos de diferentes franjas de edad. Se calcula que cada evento atrajo alrededor de 9.000 personas al Digbeth (Young, 2019), reportando grandes beneficios. Además, a través de estos festivales, el distrito regeneró sus espacios públicos: durante años, el Digbeth había sufrido las consecuencias del vandalismo urbano, en el que sus espacios públicos eran "taggeados" o vandalizados.
A pesar de las repercusiones de este festival, lleva sin celebrarse desde 2016 y parte de sus obras de arte, así como sus edificios protegidos, como la Custard Factory, han sido "taggeados" y vandalizados (Young, 2019), por lo que sería interesante que dicho festival se realizara de forma periódica para salvaguardar la existencia de una galería al aire libre correctamente preservada y la regeneración que en su día este tipo de eventos aportaron al área.
Actualmente, siguen realizándose puntualmente obras de arte a manos de artistas locales o nacionales, haciendo de la zona un espacio singular atractivo para turistas, locales y otros artistas. El interés ha sido tal que, en los últimos años, marcas de productos o servicios han empezado a realizar "grafitis promocionales" en el área para dar a conocer, por ejemplo, nuevos largometrajes (figura 19).