La transformación de núcleos rurales en ciudades fábrica a partir de la implantación de grandes factorías. El caso de Cristalería Española en Azuqueca de Henares en los años 60 del siglo XX

Miriam Martín Díaz, Universidad de Castilla-La Mancha, ORCID: https://orcid.org/0009-0009-0751-3574

Enrique Castaño Perea, Universidad de Alcalá (España), ORCID: https://orcid.org/0000-0003-4332-370X

DOI: 10.22530/ayc.2024.26.743

Vol. 13, Nº 26 (octubre 2024), pp. 81-110

Resumen

Este artículo pretende analizar y comprender las trasformaciones espaciales de un territorio de origen rural como es la localidad de Azuqueca de Henares y su transformación hasta convertirse en uno de los principales enclaves logístico e industrial del Corredor del Henares. El estudio se dividirá en dos etapas, una, la comprendida entre 1960 y 1975, que corresponde a una fase desarrollista donde se puede destacar la importante implantación industrial y los factores que surgieron a su alrededor y la segunda etapa de los años 1975 a 1990, donde se estudiará la repercusión de las expectativas y proyectos de ese primer periodo y en qué medida influyeron en la transformación urbana de la localidad. Para explicar el desarrollo urbano de Azuqueca de Henares se debe tener en cuenta la concurrencia de tres factores principales. Por un lado, las políticas de desarrollo urbanístico planteadas por la Administración, destacando la construcción de los “polígonos de descongestión de Madrid” y el valor industrial del eje “Madrid-Guadalajara”, conocido en la actualidad como Corredor del Henares. Por otra parte, la implantación de importantes complejos fabriles en los entornos de las grandes ciudades y, por último, los fuertes movimientos migratorios intrarregionales que se produjeron debido al desarrollo y auge industrial.

Palabras clave: Desarrollismo industrial, corredor del Henares, Azuqueca de Henares, transformación territorio.

Abstract

This article aims to analyze and understand the spatial transformations of a territory of rural origin as was the town of Azuqueca de Henares and its transformation to become one of the most important logistic and industrial enclaves of the Corredor del Henares. This study will focus on two stages, the first, between 1960 and 1975, which corresponds to a developmental phase that highlights the importance of industrial implementation in the mid-twentieth century, and the factors that arose around it, the second stage corresponds to the years 1975 to 1990, where we will study the impact of the expectations and projects of that first period and to what extent they influenced the urban transformation of the town. To explain the urban development of Azuqueca de Henares, three main factors must be taken into account. Firstly, the importance of the urban development policies proposed by the Administration, where the construction of the “Madrid decongestion polygons” and the industrial value of the “Madrid-Guadalajara” axis, now known as the “Corredor del Henares”, stand out. On the other hand, the implantation of important manufacturing complexes in the surroundings of the big cities and, finally, the strong intra-regional migratory movements that took place due to the development and industrial boom.

Keywords: Industrial development, Henares corridor, Azuqueca de Henares, territory transformation.

1. Introducción.

Azuqueca de Henares es una población con una superficie de 19 km2 y que cuenta con algo más de 35.000 habitantes1. Esto implica una densidad de unos 1.800 hab/km2. Pero no siempre ha sido así. En el año 1950 antes de la implantanción de determinados centros industriales en el municipio la población apenas alcanzaba los 1.200 habitantes, parece pertinente, por tanto, realizar el estudio de esta transformación considerando, además, que la concentración de población en Azuqueca de Henares apenas suponía el 0,6% respecto al total de la provincia.

La localidad tiene una ubicación privilegiada respecto a los medios de transporte nacionales, tanto por carretera como por ferrocarril, y de cercanía con el aeropuerto de Madrid. Además, también adquiere un papel fundamental en la consolidación del Corredor del Henares como eje industrial y residencial. La combinación de ambos factores provocó en la década de 1960 una repentina expansión de carácter industrial, desencadenando en el municipio un importante desequilibrio con el sector residencial y el desarrollo urbano.

Dada la espontaneidad de este suceso y la ausencia de normas que lo regulasen, en 1975 se redactó el primer Plan General de Ordenación del municipio, bajo un criterio completamente desarrollista que marcará un antes y un después para Azuqueca de Henares.

Durante la primera mitad del siglo XX, el número de residentes en el municipio aumentaba muy lentamente por las sucesivas crisis y la devastación provocada por la Guerra Civil, en ese período los habitantes vivían del beneficio de la producción agrícola de las tierras (cereal, vid y olivo). El aceramiento hacia la industrialización hizo que en el año 1960 se alcanzase un total de 1.636 residentes, punto de partida hacia el futuro desarrollo industrial.

2. Evolución poblacional e industrial.

Analizando la población de Azuqueca de Henares a través de los años, se observa el escaso crecimiento poblacional hasta mediado del siglo XX. Tres evidencias se pueden destacar en estas estadísticas. En primer lugar, la disminución poblacional en el paso del siglo XVIII al XIX, motivado por la guerra de independencia contra los franceses entre 1808 y 1814. Un segundo aspecto, también de recesión, que se produjo tras la Guerra Civil y por último, el importante crecimiento en la segunda mitad del siglo XX, a partir del desarrollo de la industria en el Corredor del Henares, que terminó transformándolo en la ciudad moderna actual de los inicios del siglo XXI.

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Figura 1. Gráfico de la evolución demográfica de Azuqueca de Henares por décadas (1900 - 2021). Elaboración propia. Fuente: Instituto Nacional de Estadística INE.

En el año 1975 la población que provenía de un origen rural había evolucionado condicionada por la transformación industrial, pero con un nivel de cualificación bajo para cubrir las necesidades de la tecnología de la industria que se había asentado en el municipio. Esto implicó que sólo una parte de los puestos de trabajo fueran ocupados por residentes lo que condicionó que el tipo de vivienda que predominó en Azuqueca fuera de construcción rápida y con unos estándares de calidad entre bajos y medios. La mayoría de las viviendas fueron construidas durante las décadas de 1960 y 1970 y se corresponden a un tipo uniforme de vivienda social con dos o tres dormitorios, generalmente tres, más un salón comedor, cocina y un solo cuarto de baño. Las viviendas se distribuían en edificios residenciales exentos de entre cinco y siete plantas con una organización estructural que repetía dos esquemas característicos o de un bloque de tres crujías totalmente exteriores, o de cinco crujías con patios interiores.

La mayoría de los empleados fueron trasladando su lugar de residencia a Azuqueca debido a una política de las empresas, que exigían que sus empleados residieran en la localidad, ello se fomentaba con la creación de algunos servicios como colegios, economatos y zonas abiertas para juegos de niños. Todo este movimiento poblacional supo un crecimiento demográfico que implicó una importante necesidad de ampliar el parque de viviendas, potenciado por la necesidad de renovación y el déficit de viviendas existentes, tal y como recoge el Plan General de Ordenación Urbana de la población de 1975.

Según las estimaciones de las proyecciones de población, el número de viviendas que sería necesario construir entre 1975 y 1980 oscilaría entre 2.500 y 3.000, y en el periodo comprendido hasta el año 2000, la cantidad total ascendería a una cantidad entre 27.000 y 30.000 viviendas2.

Como se ha mencionado anteriormente, en la década de los años 60, había dado comienzo el proceso de industrialización de Azuqueca de Henares, en estos primeros pasos había arrancado a partir de industrias de carácter familiar, en las que se aprovechaban productos agrícolas para la creación de conservas y otros transformados. Pasados unos años se comenzaron a instalar grandes empresas como VICASA y FIMISA, ambas filiales del grupo Cristalería Española, DURAVAL o TUDOR entre otras. En septiembre de 1970 se aprobó la ordenación del Polígono Industrial Miralcampo de Arriba que supuso el comienzo del proceso de industrialización, las firmas empresariales se incorporaron con las siguientes actividades:

En esta implantanción predominaron las empresas de gran tamaño con más de 100 empleados, que se asentaron en grandes parcelas en zonas de origen rural no ordenadas previamente. Como corresponde a este tipo de desarrollos industriales no planificados, tuvieron que resolver el problema de dotación de los servicios urbanos apoyándose en la red de comunicaciones existente. Excepto el caso del polígono de Miralcampo, que fue el único polígono diseñado y estructurado a priori, en este polígono la superficie media de las parcelas que se proyectaron fue de 2,5 hectáreas, siendo necesaria la unión de varias parcelas cuando se necessite el montaje de industrias más grandes, como fue el caso de la factoría de SEAT. La densidad edificada en las parcelas industriales fue disminuyendo, en general, con la separación del núcleo urbano y creciendo en función de la antigüedad.

Obras de ampliación de la fábrica de Duralex, Juan Miguel Pando Barrero, 1965. Fuente: Archivo Pando, IPCE, Ministerio de Cultura y Deporte.
Figura 2. Obras de ampliación de la fábrica de Duralex, Juan Miguel Pando Barrero, 1965. Fuente: Archivo Pando, IPCE, Ministerio de Cultura y Deporte.

Dentro del municipio de Azuqueca de Henares la superficie total destinada a la industria en 1975 ascendía a 280 hectáreas, de las cuales más del 50% se encontraban en ese momento en producción o construcción y el resto en proyecto. Teniendo en cuenta que en 1965 apenas existía industria, el crecimiento resulta muy significativo, y sería aún mayor si la inexistencia de ordenaciones adecuadas no hubiera obligado a la Administración Central a cortar radicalmente su crecimiento (Díaz Muñoz y Galve Martín, 1993: p. 135).

Este crecimiento de la localización industrial de Azuqueca de Henares se debe a los siguientes factores:

Por todos estos motivos, parece interesante y necesaria una reflexión que abarque todos los términos citados anteriormente, desde la llegada de la industria al municipio hasta la entrada en vigor del Plan General de Ordenación Urbana de 1975, así como sus repercusiones a corto y largo plazo, y prestando especial atención a las fábricas de Cristalería Española, al ser las pioneras tanto en industria como en residencia que encargaron construir viviendas para sus empleados, se puede considerar en cierta medida pioneros de la primera vivienda social.

3. La implantación de Cristalería Española en Azuqueca de Henares.

En el año 1958 se iniciaron los trámites para la construcción de un complejo fabril vidriero en Azuqueca de Henares. Esta propuesta se trató de justificar apoyándose en el crecimiento económico y en las necesidades de una sociedad mayoritariamente rural que se trasformaba, dando paso a una economía en la que la industria y el turismo empezaban a destacar frente a la agricultura y ganadería. Esta primera propuesta fue desestimada, y no fue hasta el año 1960 cuando se obtuvo una resolución favorable. En enero de 1961 comenzó la construcción de un conjunto fabril de más de 160.000 m2, que supuso un factor clave para el desarrollo económico de la provincia.

La implantanción de las fábricas de Cristalería Española es considerada el detonante de la transformación de la estructura socioeconómica y de la vida cotidiana de un poblado agrícola que comenzaba a transformase en una pequeña ciudad industrial, hasta llegar a proclamarse en la actualidad como la ciudad más industrial de Castilla-La Mancha. Para la construcción de las primeras naves se invirtieron dos años, teniendo lugar la inauguración de la factoría en el otoño de 1963. Durante estos primeros años, la empresa vidriera ya estaba generando nuevos puestos de trabajo relacionados con el sector de la construcción. Estos primeros obreros, también pasarían a ser nuevos habitantes de la localidad.

La implantanción de esta industria supuso un cambio radical en el paisaje social del Corredor del Henares, desencadenando la transformación de un poblado manchego de carácter agrícola en una pequeña ciudad dormitorio vinculada a la propia industria. La instalación de la factoría en ese eje supuso una modificación del territorio y una evolución del tejido social de la población. La fábrica se construyó en lo que por entonces era un área alejada del pequeño núcleo poblacional, pero que respondía mejor a las necesidades industriales: se trataba de una excelente ubicación entre las vías férreas y la carretera A-2.

La implantanción de una industria de este calibre exigía no solo la construcción de la factoría como tal, sino que además asumió la realización de un plan de viviendas para acoger a los nuevos trabajadores y a sus respectivas familias. La intervención estuvo tutelada por la dirección de la empresa con un espíritu proteccionista, creando viviendas y una estructura social básica para compensar la escasa infraestructura de Azuqueca en la década de 1960, colonizando por completo el territorio con un nuevo trazado urbano. Para ello contaron con la participación de arquitectos como Rafael de la Joya Castro, Manuel Barbero Rebolledo y Manuel Aymerich Amadiós entre otros, que se habían formado en estudios de Arquitectura en Madrid con los criterios y participación de la Obra Sindical del Hogar y Arquitectura y con la colaboración de empresas como Entrecanales y Távora. La intervención fue jerarquizada y vinculada directamente con el puesto de trabajo dentro de la empresa, diferenciando la casa del director, la de los gerentes, los técnicos y por último los barrios de vivienda social para los trabajadores.

El proceso de transición de la vida agrícola a la industrial no fue un camino fácil ni para Cristalería Española ni para los propios empleados. Durante los primeros años, la empresa tuvo serias dificultades para encontrar al personal adecuado que pudiera trabajar en su factoría. Azuqueca era un pueblo muy pequeño y tanto en él como en las localidades próximas la mano de obra no tenía la cualificación necesaria para el desempeño de las tareas requeridas.

Debido a la escasa especialización de la mano de obra del lugar, en su mayoría dedicada a labores de campo, la empresa tuvo que contratar a personal foráneo con mayor grado de especialización. Del mismo modo, la creación de nuevos puestos de trabajo fue una llamada a la que acudieron vecinos de otros núcleos agrícolas de la provincia que buscaban prosperar en su modo de vida. Por estos motivos, en menos de una década la población creció exponencialmente pasando de contar con apenas 1.600 residentes en el año 1960, a superar los 4.500 vecinos en 1967, dando lugar a un cambio en la estructura social de un municipio que no contaba con la infraestructura básica necesaria para afrontar esta transformación.

El plan jerarquizaba las viviendas, y por consiguiente el entramado de la ciudad, en función del puesto de los empleados dentro de la empresa. De esta manera, las viviendas de los directivos estaban segregadas de las de los técnicos, y estas a su vez, separadas de las de los obreros.

El grupo residencial de viviendas más alejado del complejo industrial en la periferia del municipio es donde se alojaron los obreros. El conjunto contaba con 102 viviendas repartidas en seis bloques, ordenadas en dos distribuciones diferentes. Las viviendas se completaban con locales comerciales para ubicar economatos laborales.

Para alojar a los técnicos, la empresa empezó adquiriendo 4 viviendas en Alcalá de Henares y 18 en Azuqueca. Posteriormente, construyeron 24 viviendas unifamiliares en terrenos adquiridos por la propia factoría. De estas viviendas, 17 fueron para los ingenieros responsables de la fabricación y otra para el director de la empresa. Además, para compensar la escasa infraestructura de Azuqueca en los ‘60, la empresa se encargó de dotar a sus empleados de unos servicios sociales elementales, como un club social con cafetería, frontón y una cancha multiusos cubierta.

El análisis de los diferentes proyectos y del contexto social de cada intervención, los arquitectos y las condiciones de dichas viviendas jerarquizadas en función de los usuarios, nos ha permitido profundizar la relación que, en plena autarquía española, se establecían entre las empresas y sus empleados, como muestra de otras muchas intervenciones industriales similares amparadas por el Plan de Estabilización de 1959.

Invitación para el acto de inauguración de la factoría el 8 de octubre de 1963 en Azuqueca de Henares. Fuente: 50 años creciendo juntos, Verallia-Azuqueca.
Figura 3. Invitación para el acto de inauguración de la factoría el 8 de octubre de 1963 en Azuqueca de Henares. Fuente: 50 años creciendo juntos, Verallia-Azuqueca.

Tras la inauguración de esta primera factoría quedó recogido en la prensa que VICASA Azuqueca era la mayor fábrica de vidrio del país y centro técnico de España y Portugal de los últimos 40 años, convirtiéndose en el motor dinamizador de empleo y economía de la zona y contribuyendo eficazmente al desarrollo industrial de la población.

El 17 de marzo de 1965 comenzó a funcionar la Escuela de Aprendices, pionera en la zona del Corredor del Henares y en la que se daría formación a empleados y oficiales industriales de cada especialidad. En 1972 se creó oficialmente el Centro de Formación Profesional de VICASA, y se firmó con el Ministerio de Trabajo un concierto de colaboración a nivel nacional a raíz del cual se convertiría en un Centro Colaborador en la especialización de la fabricación de vidrio.

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Figura 4. Término municipal de Azuqueca de Henares. Fotografía aérea. Vuelo americano, 1.957 (Procedencia Instituto Geográfico Nacional).

Otro factor a su favor es que el municipio no contaba con ningún plan regulador y por tanto la industria tenía total libertad en sus decisiones. Por estos motivos se desencadenó en la década de 1960 una expansión de carácter industrial, de la que fue pionera Cristalería Española, que provocó un desequilibrio con el sector residencial y con el desarrollo urbano que la empresa misma se propuso remediar.

Antes de la llegada de Cristalería Española, Azuqueca de Henares era un pequeño poblado manchego de carácter mayoritariamente agrícola y ganadero que disfrutaba de una ubicación privilegiada en la Vega del Henares, zona de características idóneas para el cultivo de vid y cereal. En 1859, tras la inauguración de la estación de ferrocarril, se comenzó a fortalecer la comunicación con las ciudades importantes (Madrid - Zaragoza) y Azuqueca se convertiría en el nudo de conexión de los pueblos de alrededor.

Azuqueca comienza la década de 1.960 con una zona residencial muy reducida rodeada de grandes fincas agrícolas y campos de cultivo, la cual albergaba un total de 1.636 habitantes. La aparición de las fábricas de Cristalería Española trajo consigo la generación de numerosos puestos de trabajo y, por consiguiente, un notable aumento en la población. La necesidad de realojar a estos nuevos empleados incrementó el número de viviendas, pasando de contar con 400 viviendas en el año 1.960 a casi 3.000 en 1.975, periodo en el que se construyen los primeros barrios de vivienda obrera.

Evolución de Planeamiento Elementos cartográficos sobre mapa topográfico 1965, 1985 y 2003. Fuente: Instituto Geográfico Nacional.
Figura 5. Evolución de Planeamiento Elementos cartográficos sobre mapa topográfico 1965, 1985 y 2003. Fuente: Instituto Geográfico Nacional.

El desarrollo urbano seguido durante estos años tiene una estrecha relación con Cristalería Española. Due a la escasa infraestructura existente, la empresa se hace cargo de proporcionar unos servicios mínimos a los nuevos residentes del municipio y, por tanto, participa notablemente en la expansión de la ciudad. Se puede encontrar su autoría en intervenciones como las viviendas construidas para sus empleados, zonas de recreo, economatos, club social, cafetería y cancha multiusos cubierta entre otros. Por estos motivos, aunque de forma indirecta, Cristalería Española generó además de los puestos de trabajo de sus empleados dedicados a la fabricación de vidrio, un elevado número de vacantes, probablemente superior, relacionadas con el sector de la construcción. Azuqueca de Henares evoluciona y a día de hoy es uno de los pocos núcleos del Corredor del Henares que conserva una consolidación característica del desarrollo urbano, industrial y residencial: residencial al oeste de las vías féreas, industrial entre estás y la Nacional II, y fincas rústicas al este de la última.

Con la implantanción de las fábricas de Cristalería Española comienza el asentamiento de nuevas industrias en la franja comprendida entre la N-II y las vías del ferrocarril. Cristalería, al ser la primera factoría en implantarse, seleccionó una ubicación estratégica, con acceso directo desde la N-II y cerca de la antigua estación de ferrocarril, desde la que diseñó unos ramales ferroviarios que se introducían dentro de su recinto para facilitar el transporte de sus mercancías.

Desde su llegada, se considera a Cristalería Española responsable de la significativa transformación del municipio. Consecuencia de ello, tanto en el Plan General de Ordenación Urbana de 1983 como en propio escudo de la localidad, se deja constancia de la importante repercussions que supuso para Azuqueca de Henares, al situar la factoría en el centro de la imagen de la portada del primero y hacer referencia a sus características chimeneas en el segundo, convirtiéndose estás en un hito para la ciudad. Con posterioridad, se asigna el nombre de Avenida del vidrio a la vía de servicio de la carretera N-II que discurre paralela al polígono industrial de Acequilla, donde se ubican las citadas fábricas.

4. Tipologías edificatorias y regímenes.

Entre las viviendas descritas se encuentran diferentes tipologías edificatorias, desde el bloque de viviendas dentro de los primeros barrios de vivienda obrera de la zona, con unas características sencilla y en los que desarrollaba un tipo de vida más humilde, hasta viviendas unifamiliares aisladas dentro de complejos residenciales que contaban con todos los avances de la época, así como mejores calidades constructiva y de vida, al tratarse de un recinto privado y vigilado, en cuyo interior contaba con todas las facilidades: zona deportiva, piscina, aparcamientos, parques y jardines.

A pesar de esto, un factor decisivo para el futuro de estas edificaciones ha sido el régimen de arrendamiento. La zona residencial de VICASA proporcionaba viviendas en régimen de alquiler y supeditadas al puesto de trabajo, no llegando a establecerse vínculos importantes entre el entorno y sus habitantes a pesar de tratarse de la zona más apreciada por la factoría y de la que en la actualidad apenas queda huella de lo que era 50 años atrás.

El caso contrario sucede en los barrios obreros. La asignación de las viviendas construidas por Cristalería Española comenzó en régimen de alquiler, pero terminaron en propiedad de sus inquilinos, y las ofertadas por la Obra Sindical de Hogar y Arquitectura fueron adjudicadas desde el inicio en propiedad.

Este hecho es fundamental, porque a pesar de tratarse de viviendas más austeras, el arraigo hacia el lugar y las relaciones surgidas entre las nuevas familias procedentes de pueblos menos desarrollados para trabajar en las fábricas de Cristalería Española y dejar su pasado rural atrás, han dado lugar a una implicación social desde el primer momento que ha hecho que estos barrios sean los mejor conservados.

5. Planeamiento urbano hasta 1975.

La evolución y expansión de las ciudades a lo largo del tiempo responde a una serie de factores de comportamiento similares en muchas de ellas. El caso de Azuqueca de Henares es un buen ejemplo de ello. La concentración industrial en dicha población y el desarrollo de estas actividades productivas supuso un repentino incremento poblacional a partir de la década de 1960.

El municipio azudense se sitúa en una unidad geográfica particular como lo son las terrazas del fondo del Valle del Henares. Se trata de una zona sin obstáculos naturales, por lo que la construcción de nuevas vías de comunicación y el desarrollo de núcleos urbanos resultan sencillos.

La implantanción industrial se fue afianzando poco a poco y ocupando grandes porciones de terreno. La ciudad abandonó la tipología de vivienda unifamiliar de una planta como modelo principal y comenzó a crecer en altura. Al mismo tiempo aparecen los primeros ejemplos de espacios de consumo: centros de enseñanza, equipamientos sociales, parques, centros culturales, etc. Estos cambios, y muchos más, quedaron reflejados en las sucesivas reformas urbanísticas que contenían la nueva planificación y expansión de la localidad.

Para entender los cambios que sufre la localidad y que se acentúan a partir de la década de 1960, se ha decidido iniciar la investigación analizando los proyectos de ordenación existentes. De esta forma, se pueden contrastar los motivos específicos que conllevan la transformación de esta ciudad durante una determinada etapa y las soluciones adoptadas ante los mismos. El desarrollo que tiene lugar a lo largo de la segunda mitad del siglo XX da lugar a una transformación insólita de la naturaleza de este territorio que se prolonga en el tiempo. Para estudiar el crecimiento urbano de la localidad se ha contrastado la presencia del término municipal en los diferentes planes de ordenación del territorio, cada uno realizado con su criterio particular. Esta diversidad de criterios nos ha aportado una visión más amplia de los factores que han podido afectar a la transformación del núcleo agrícola.

Al comienzo de la década de 1960, los problemas de abastecimiento de agua y la ausencia de un Plan General que estudiase la ordenación del municipio complicaban las posibilidades de expansión de Azuqueca de Henares.

Resolver el problema del abastecimiento de agua fue un factor decisivo para la evolución del municipio. Por este motivo, en marzo de 1965 se solicita a la Comisaría de Aguas de la Cuenca del Tajo el suministro de agua potable. En esta época, Azuqueca de Henares dependía del agua potable de Alcalá de Henares, que también carecía de la concesión de aguas públicas3. En julio de 1965 el Ayuntamiento de Azuqueca de Henares envía el proyecto realizado para la instalación de la “Red General de Distribución de Agua” a la Dirección General de Industria, obteniendo de nuevo una respuesta negativa4. En 1966 la Confederación Hidrográfica del Tajo aprueba un proyecto para el abastecimiento de agua para la ciudad de Guadalajara y los pueblos de la zona del Canal del Henares5. A partir de este proyecto nace la Mancomunidad de Aguas del Sorbe, que quedó oficialmente constituida en 19706. La incipiente industrialización de Azuqueca de Henares provocó el crecimiento del número de habitantes dando lugar a una serie de necesidades hasta ahora no valoradas debido a su previo carácter agrícola.

Quizá uno de los factores más importante en esta faceta del desarrollo fue el estudio de la Ordenación del Suelo Urbano que estableció la limitación del perímetro de la localidad, el uso asignado a cada zona de acuerdo a las necesidades del programa urbano, los espacios libres, ... Es decir, un Plan General acorde con la normativa vigente de la época7. El Gobierno Civil de Guadalajara encargado este estudio a principios del año 1963, pero nunca se llegó a concluir.

Finalmente, ante el aumento demográfico experimentado en el municipio tras la llegada e implantanción de las nuevas industrias, en el año 1964 el Ayuntamiento de Azuqueca de Henares encarga al arquitecto Jerónimo Onrubia Gila8 la redacción de un proyecto para planificar la urbanización del casco urbano.

Proyecto de viales, 1964. Estado Actual. Arquitecto: Jerónimo Onrubia Gila. Fuente: Oficina de Urbanismo del Ayuntamiento de Azuqueca de Henares.
Figura 6. Proyecto de viales, 1964. Estado Actual. Arquitecto: Jerónimo Onrubia Gila. Fuente: Oficina de Urbanismo del Ayuntamiento de Azuqueca de Henares.

Por motivos económicos, la envergadura del proyecto inicial quedó reducida a un estudio de alineación de calles, en el que se tuvieron en cuenta las ya previstas por el municipio y la creación de otras nuevas. A la hora de planificar la expansión de la localidad, se tuvo en cuenta la presencia de dos zonas claramente definidas que marcaron las directrices para el desarrollo del trazado viario, situadas a un lado y otro del núcleo existente.

La primera zona era la situada entre el núcleo existente, ahora convertido en casco histórico, y las vías del ferrocarril. El crecimiento natural de la ciudad se dirigía hacia esta zona, pues ya contaba con algunas calles y el municipio tenía aprobado el trazado de otras. Por tanto, el proyecto de viales se vio afectado por estos condicionantes. El arquitecto plantea el máximo número de calles perpendiculares a las vías del ferrocarril, pensando que al ser estas las de máxima pendiente, facilitarían la instalación de colectores en el futuro. Las anteriores son recogidas en una avenida o eje principal que atraviesa y divide en dos mitades este sector, con la finalidad de enlazar el anterior trazado con la calle que conectaba con el casco. Igualmente se plantearon otra serie de calles secundarias necesarias para unir esta zona con el núcleo central. El tipo de manzana resultante es de poca profundidad. En base a ello se recomiendan dos tipos de edificación: la edificación con patios interiores para las manzanas pequeñas y de patios de manzana para las de mayor dimensión.

La segunda zona estudiada es la situada al oeste del casco, en la zona noroesste de la localidad. En este sector no existían elementos que condicionasen su planeamiento. El arquitecto diseñó el trazado de la red viaria principal, constituido dos unidades vecinales formadas por supermanazanas. En ellas quedaba previsto el terreno correspondiente para las escuelas, los centros cívicos y comerciales y para los dos centros parroquiales9. El Centro Cívico quedaba ubicado en la prolongación de la carretera principal de acceso a la localidad a través de un paso a nivel ya desaparecido. En él se situarían los nuevos edificios del Ayuntamiento, Correos, Jefatura Local, etc., pero esta propuesta no tuvo éxito. Solo el edificio del Ayuntamiento se construyó en esta ubicación.

Igualmente, se pretendía mantener el tráfico rodado alejado de este ámbito y conseguir una zona de encuentro para los habitantes en la que se celebrasen acontecimientos de diversa índole. Actualmente se trata de uno de los puntos negros de la localidad, en lo que a tráfico se refiere. En ambos sectores los centros comerciales se proyectaron linealmente y en zonas porticadas, sistema tradicional en la región y de gran adecuación con el clima.

En el año 1956, el Servicio de Concentración Parcelaria del Ministerio de Cultura realizó un Anteproyecto de Concentración Parcelaria de la zona de Azuqueca de Henares. En este estudio se establecía una clasificación de los tipos de tierras. La mayor parte de las mejores zonas clasifica para regadío se sitúan al noroeste del término municipal. Mientras se acercaba la solución a los problemas de abastecimiento de agua y planeamiento del terreno, se aprueba crear una serie de Polígonos de Descongestión de Madrid en la comunidad de Castilla-La Mancha. Por este motivo se crearon en la región polígonos en Guadalajara, Toledo, Manzanares y Alcázar de San Juan (Carpio Martín, 1976).

La asignación de dos polígonos de descongestión (Henares y Balconcillo) en la vecina ciudad de Guadalajara supuso un incentivo para el flujo industrial. Ambos configurarían el extremo de un itinerario que, con inicio en Madrid, se convertiría en el eje con mayor dinamismo industrial de la época en la zona centro peninsular. El conocido hoy Corredor del Henares fue objeto de multitud de estudios y proyectos para potenciar su actividad, entre los que destaca el “Estudio subregional del Corredor Madrid-Guadalajara” realizado en 1974. (COPLACO, 1974) Además, trajo consigo la construcción de viviendas promocionadas por el Estado, viviendas subvencionadas (públicas y privadas) y, en general, mejoras notables en los municipios que lo conformaban, entre los que se encuentra Azuqueca de Henares.

Como conclusión, se podría decir que el desarrollo urbano de Azuqueca de Henares sigue una predisposición claramente lineal en sentido paralelo a las vías del ferrocarril. Esta transformación no tiene un único motivo. Al mismo tiempo que el casco de la localidad se expandía en este sentido, la zona urbana del Polígono Miralcampo también seguía un desarrollo lineal. Aunque estos dos núcleos se estuviesen desarrollando independientemente el uno del otro, era evidente que en un futuro próximo ambos se unificarían en un único casco urbano.

6. Transformación del territorio y desarrollo del trazado urbano.

El Plan de Estabilización Económica de 1959 aceleró este proceso de industrialización el crecimiento descontrolado había provoked unas transformaciones morfológicas severas que afectaron a la organización del territorio. La focalización de núcleos industriales en determinadas ciudades había producido desequilibrios regionales y un desarrollo desigual latente en la actualidad. Desde este momento, los considerados principales focos industriales reafirmaron su posición con la incesante llegada de nuevos complejos fabriles.

La ciudad de Madrid se vio favorecida por la centralización del estado durante la autarquía y se convirtió en el nudo central de la red de comunicaciones del país. (González Yanci,1977) Durante la etapa desarrollista (1955-1975) alcanzó la segunda posición como asentamiento urbano e industrial del país, detrás de Cataluña. Frente a esta situación, la comunidad de Castilla-La Mancha se había convertido en un área subdesarrollada dependiente de la capital que basaba su economía en la agricultura.

Cuadro comparativo del número de habitantes por provincias. Elaboración propia. Fuente: Instituto Nacional de Estadística. (2023)
Figura 7. Cuadro comparativo del número de habitantes por provincias. Elaboración propia. Fuente: Instituto Nacional de Estadística. (2023)

El desarrollo industrial de Madrid desencadenó fuertes movimientos migratorios desde la región castellano-manchega. De esta forma, comenzó un ciclo de continuo despoblamiento en el que el crecimiento económico de la ciudad de Madrid se perpetuaba mientras que el del área de Castilla-La Mancha iba en continuo detrimento. Las corrientes migratorias hacia Madrid se incrementaron de 1962 a 1976. Además, la población procedente de las provincias castellano-manchegas suponía el 20% del total. (Sabaté, 1979: p.201)

Guadalajara fue, junto a Cuenca, la provincia más afectada por estos movimientos. Dentro de la propia provincia se acusaron los desequilibrios demográficos. La gran parte de sus municipios se vieron afectados por los desplazamientos, salvo un número muy reducido que incrementó su población. Es el caso de la capital de provincia y determinados núcleos que por motivos industriales se convirtieron en puntos de atracción, entre los que destaca el caso de Azuqueca de Henares.

La información estudiada sobre el impacto y las trasformaciones que insta la implantanción industrial en Azuqueca de Henares arroja unas hipótesis interesantes sobre las repercusiones que dicho proceso trajo consigo.

El carácter productivo del municipio experimenta un cambio drástico tras la llegada de la industrialización. Guadalajara pasa de un 21 % de la economía dedicado a la industria en el año 1960, a un 40% en 1975. Dos años más tarde se localizan en la capital 195 empresas entre las que destacan las filiales de Cristalería Española (Pareja Mayo,1996: p. 31).

Más de la mitad de la industria asentada en la provincia se repartía entre Guadalajara y Azuqueca de Henares. Los campesinos abandonaron sus pueblos en busca de mejores oportunidades de vida. Estos fuertes movimientos migratorios del campo a la ciudad favorecieron el desarrollo de las zonas industrializadas, o en proceso de ello, pero también la despoblación de una gran parte de la provincia. El paso de los años ha ido acentuando este desequilibrio entre industrialización y despoblación como una evidencia del éxodo rural.

Como consecuencia de la Concentración Parcelaria de 1956, se pueden diferenciar dos tipos de parcelas destinadas a agricultura atendiendo a su tamaño. Al sur de las vías del ferrocarril predominan las explotaciones de gran tamaño: Acequilla (más de 300 hectáreas), Miralcampo de Arriba (200 hectáreas) o Miralcampo de Abajo (250 hectáreas) entre otras. En cambio, el terreno situado al norte del ferrocarril se encuentra mucho más divido. Las parcelas son pequeñas y su tamaño disminuye cuanto más nos acercamos al núcleo urbano. Sin embargo, en la periferia de la zona norte aún se mantienen algunas explotaciones de tamaño considerable, que pueden variar entre 100 y 150 hectáreas10.

Los cultivos de la zona son los habituales en tierras dedicadas al regadío extensivo: cereales, patatas y alfalfa. También se podían encontrar, de forma eventual, plantaciones de remolacha o maíz. Cabe destacar que durante las décadas de 1960 y 1970 el cultivo de melonares y tomateras cobró una especial relevancia. El encarecimiento de la mano de obra perjudió a la calidad de los cultivos, convirtiéndose en otro de los motivos que favorecería el abandono de la agricultura. Así, tras la llegada de la industrialización, los escasos cultivos agrícolas se localizaban en pequeñas parcelas próximas al casco urbano, o incluso insertas en el mismo. En la mayoría de estos terrenos existían árboles frutales y pequeños huertos que se trabajaban para el consumo familiar. En este último caso, eran las mujeres las que se encargan de realizar estas tareas, pues la mayoría de los hombres ya estaban trabajando en sus nuevos puestos dentro del sector industrial.

Es evidente que una parte fundamental de la información necesaria para el análisis de la transformación del territorio se obtiene de la cartografía catastral. El estudio a través del catastro permite una estimación más objetiva y completa de la evolución del mismo, pues facilita la interpretación de la información territorial para evaluar los distintos tipos de uso. De este modo, se podría estudiar el territorio con finalidades polivalentes, es decir, que la información se pueda interpretar con distintos fines. (Boixadera, 1994: p. 34)

El uso de la documentación catastral cambió el modo de hacer geografía urbana y de entender la ciudad a partir de los años setenta. La trasformación urbana y la urbanización de las ciudades se empezaron a comprender a partir de las relaciones mutuas y complejas entre propiedad y suelo. De esta forma, la promoción inmobiliaria fue un factor decisivo a la hora de definir los rasgos morfológicos actuales de nuestras ciudades.

La historia urbana influye directa e indirectamente en la formación del paisaje de un municipio. Los documentos catastrales aportan una explicación muy detallada sobre la transformación del territorio y su organización urbana, adquiriendo un papel fundamental los aspectos morfológicos de la trama de la ciudad en sí misma. (Gómez Mendoza, 1994: 8-17)

Mediante un estudio catastral se ha podido conocer la evolución paisajística de la zona, pudiendo valorar y clasificar el suelo para tener una imagen certera del proceso de ordenación del territorio. Del mismo modo, gracias a la cartografía también se pueden conocer los usos actuales del suelo, vinculando la intervención humana sobre el territorio con el cambio de mentalidad de una población en desarrollo. (Matamala i Fargas, 2004: Pp. 147).

La investigación sobre la transformación del paisaje urbano de Azuqueca de Henares se plantea mediante la aplicación de diversas metodologías a partir de la consulta de distintas fuentes, entre las que destacan la cartografía catastral, la normativa de planeamiento y los fondos documentales y gráficos. Cada fuente aporta información sobre un lapse temporal determinado y desde un enfoque particular que complementa los restantes.

El proceso urbano sufrido en Azuqueca de Henares durante el siglo XX tuvo su comienzo durante la década de los años sesenta. La implantanción de las nuevas instalaciones industriales produjo cambios relevantes en el entorno, dando lugar a la aparición de nuevos núcleos residenciales, instalaciones y equipamientos. Estas intervenciones fueron modificando el espacio progresivamente, tanto en su utilización como en su morfología y paisaje.

El pequeño núcleo rural se había estructurado en base a la agricultura. No fue hasta la década de los años sesenta cuando, debido a la aparición y superposición de nuevos usos, tanto productivos como residenciales, su paisaje se fue transformando para responder a las nuevas exigencias de la ciudad.

La documentación elaborada por el catastro ha sido fundamental para la realización de esta investigación. Los registros catastrales constituyen el único inventario de la propiedad agraria a partir del cual se puede reconstruir la mejor retrospectiva sobre un territorio y por ello son imprescindible para el análisis del proceso de industrialización de las zonas rurales. (Sobral García, 1994: pp. 69).

El Servicio de Concentración Parcelaria del Instituto Nacional de Colonización redactó un Plan de Mejoras territoriales y obras para el municipio de Azuqueca de Henares en julio de 1955. En este documento se analiza la situación agrícola, la organización y la distribución de los cultivos de la localidad.

Este trabajo se realizó para potenciar el carácter agrícola del municipio. Por este motivo, entre las mejoras propuestas se encontraba la de desviar las acequias de riego existentes procedentes del Canal del Henares y aprovechar el agua del arroyo del Vallejo para mejorar el riego en todas las parcelas.

Por otra parte, también se proponía como mejora el afirmado en piedra de los caminos de Meco, Quer y de la Barca desde el casco urbano hasta la línea del término como caminos principales.

Este documento permite detectar las trasformaciones sufridas en este periodo de tiempo y que han transcendido desde esa fecha, muy próxima a la instalación de los primeros complejos industriales, hasta la actualidad.

Plan de Obras de Concentración Parcelaria, 1955. Plano de masas de cultivo, 1956. Fuente: Instituto Geográfico Nacional.
Figura 8. Plan de Obras de Concentración Parcelaria, 1955. Plano de masas de cultivo, 1956. Fuente: Instituto Geográfico Nacional.

En marzo de 1956 la Delegación de Guadalajara del Servicio de Concentración Parcelaria del Ministerio de Agricultura redactó el Anteproyecto de Concentración Parcelaria para el término municipal de Azuqueca de Henares.

En este trabajo se dividía la localidad en dos zonas. La primera correspondía a las tierras de huertos y era la comprendida entre el casco urbano y la línea del ferrocarril. Esta zona, por su ubicación, ya se consideraba como posible ensanche de la población. La segunda zona era considerada de regadío extensivo y estaba formada por el resto de la superficie de la localidad, abastecida por el agua del Canal del Henares y sus acequias.

Las mejoras territoriales propuestas en esta concentración parcelaria se mantenían respecto al proyecto anterior, siendo su objetivo fundamental dotar al municipio de una red de caminos que evitase las servidumbres de paso hacia las nuevas parcelas y que estas recibiesen el agua de la red de acequias secundarias planteada.

El auge industrial de la localidad provocó que los mejores terrenos agrícolas del municipio cambiaran su uso en función de su localización y no de su productividad. La ausencia de una normativa que regulase la expansión de la localidad fue uno de los factores que incentivó la elección del municipio como sede de los gigantes industriales del momento.

La repentina implantanción industrial atrajo a un elevado número de nuevos habitantes. La mayor parte procedían de otros núcleos agrícolas de la provincia de Guadalajara, aunque también es relevante el número de personas procedentes de Madrid, debido a su proximidad, y de la provincia de Segovia, donde ya se encontraba en funcionamiento otra fábrica de Cristalería Española13.

Este hecho provocó un desequilibrio importante con el sector residencial. El déficit de viviendas en el municipio hizo que inicialmente, fueran las propias empresas las encargadas de construir viviendas para sus empleados.

En un primer momento, se construyeron tres barrios de vivienda social en las afueras de la localidad, desvinculados del núcleo residencial existente. Estos conjuntos residenciales son los que actualmente dan nombre a los barrios de “Las Doscientas”, “Villanueva” y “El Vallejo”.

Más tarde, comenzaron a construirse nuevos bloques de viviendas a ambos lados de la carretera principal que conectaba el núcleo residencial con la zona industrial. Estos bloques se realizaron en la zona más próxima al antiguo paso a nivel del ferrocarril y fueron los primeros del actual barrio de “La Estación”.

En esta manzana residían, mayormente, empleados de las fábricas. Los trabajadores que vivían en la periferia también tenían que pasar por allí para ir a sus respectivos trabajos. Por estos motivos se deduce que a la parte final de la carretera principal que atravesaba el municipio se la denominó “Carretera del fabriquero”. Se siguieron construyendo viviendas en el extrarradio de la localidad, pero en vez de hacerlo cerca de los ya existentes, de nuevo se comenzó a urbanizar otro barrio en la periferia: el barrio de “La Quebradilla”. En el año 1966 el Instituto Geográfico y Estadístico realizó una actualización de los Trabajos Topográficos de 1897 donde ya aparecen las fábricas de Cristalería Española y los barrios residenciales de la Estación, Alovera y Quebradilla.

Elementos cartográficos históricos de Azuqueca de Henares sobre minutas (bosquejos planimétricos). Año previo a 1898. Fuente: Instituto Geográfico Nacional.
Figura 9. Elementos cartográficos históricos de Azuqueca de Henares sobre minutas (bosquejos planimétricos). Año previo a 1898. Fuente: Instituto Geográfico Nacional.

Durante esta época también se construyeron dos barrios de viviendas unifamiliares, ambos propiedad de la empresa Cristalería Española. El primero de ellos, situado frente al complejo industrial, se construyó para dar alojamiento a los técnicos de la factoría. El segundo, diseñado incluso con su propia zona deportiva y con unas calidades superiores al resto de las viviendas que se estaban construyendo, alojaba a los directivos y altos cargos de la manufacturera.

Con el comienzo de la década de 1970, comenzaron a desaparecer paulatinamente los terrenos agrícolas comprendidos entre el núcleo residencial primitivo y las vías ferrocarril. En esta zona pueden diferenciarse dos barrios con viviendas de características tipológicas diferentes. La zona más próxima a las fábricas y a la estación es el actual barrio de “Castilla”, conocido coloquialmente como barrio de “Las Torres”, ya que durante la época albergaba los bloques de viviendas más altos del municipio.

La segunda zona era la más alejada de la estación. Aquí ya existían algunas viviendas bajas de épocas anteriores y se siguieron construyendo viviendas unifamiliares adosadas de una o dos plantas. Este conjunto de viviendas forma el actual barrio de “Los Pobos Durante la década de 1980 se siguen construyendo bloques de vivienda hacia la periferia. Se crearon nuevos barrios, como los barrios de “Alovera” o “Postas”, pero lo más relevante era que comenzaba a compactarse el núcleo residencial. Se proyectaron nuevos bloques de viviendas en los barrios que habían nacido en la década anterior. También se edificó entre los barrios de la periferia y el casco antiguo. De este modo el núcleo residencial, antes segregado por el municipio, comenzó a tener cierta cohesión y dinamismo entre los diferentes barrios.

Finalizando el siglo XX y dando comienzo al XXI, el núcleo residencial siguió creciendo y aparecieron nuevos barrios como el de “Madrid”, “Vallehermoso”, “Asfain” o “La Paloma”, en su mayoría formados por viviendas unifamiliares. En la actualidad, son las grandes promotoras las que de nuevo vuelven a construir complejos residenciales de bloques de viviendas que cuentan con sus respectivas zonas deportivas y de ocio.

Fig. 10. Fotografías aéreas de Azuqueca de Henares de 1960-1970 y 1970-1980. Fuente: Archivo Verallia, Azuqueca de Henares.

7. Conclulsiones.

De esta investigación se puede destacar el papel importante de la implantanción de grandes empresas alrededor de las grandes ciudades en los años 50. Estas intervenciones significaron mucho más que la simple instalación de una empresa, como fue el caso de Cristalería Española, en Azuqueca de Henares. La implantanción industrial supo una transformación desde un primer nivel de régimen local, pasando por el regional y concluyendo a nivel territorial, con importantes repercusiones a nivel nacional. La implantanción cerca de Madrid, en el eje que lo unía con Barcelona, supuso uno de los más importantes centros industriales del centro de la península como es el Corredor del Henares.

A otra escala, la implantanción de las factorías de Cristalería Española transformó el pequeño pueblo manchego en una ciudad-fábrica. La “paternalista” intervención de los dirigentes de la fábrica se apoyó en unas ordenanzas casi inexistentes, para transformar el entorno y la vida del pueblo a partir de la realización de viviendas para sus empleados. Estas viviendas fueron diseñadas por alguno de los más importantes arquitectos de la época, que trabajaban en Madrid, y se diseñaron con criterios jerárquicos considerando los diferentes estamentos sociales de los empleados, desde la vivienda para el director de la fábrica, las viviendas de los ingenieros y acabando con las viviendas, más sociales, de los obreros. La intervención de los responsables de la factoría, no solo se centró en la construcción de viviendas, sino que también se diseñaron centros sociales, deportivos e incluso se gestionaban los economatos para sus empleados. En esta investigación se ha pretendido mostrar esta intervención, haciendo hincapié en los proyectos de vivienda y en sus autores como enlace con la arquitectura doméstica que se estaba haciendo en Madrid bajo la influencia del Movimiento Moderno.

Notas

1 En 2020 el Ayuntamiento informó que se habían alcanzado los 35.407 habitantes (VVAA, 2020).
2 Plan General de Ordenación Urbana de Azuqueca de Henares, 1975, Oficina de Urbanismo del Ayuntamiento de Azuqueca de Henares.
3 El oficio de la Comisaría de Aguas de la Cuenca del Tajo trasladaba lo siguiente: En relación con su atenta comunicación de fecha 20 de marzo de 1965, interesando informe sobre la elevación de tarifas de suministro de agua potable, solicitada por el Ayuntamiento de Azuqueca de Henares (Guadalajara). Esta Comisaría de Aguas pone en conocimiento de V. I. que el Ayuntamiento de Alcalá de Henares, cuya conducción de agua potable es utilizada por la Corporación de referencia, carece de concesión de aguas públicas. En consecuencia, no procede, mientras el Ayuntamiento de Alcalá de Henares no legalice su situación, autorizar la aplicación de tarifas de suministro.
4 La Delegación de Industria de Guadalajara resuelve desfavorablemente la petición al considerar la memoria del mismo incompleta por no figurar en ella los caudales de agua a distribuir, el número de habitantes a abastecer, la dotación por habitante, los cálculos realizados para la determinación de los diámetros de las tuberías, etc.
5 El 18 de diciembre de 1966 la Confederación Hidrográfica del Tajo, perteneciente en ese momento al Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo aprueba el proyecto de Abastecimiento de Agua a Guadalajara y pueblos de la zona regable del Canal del Henares y ampliación del de Alcalá de Henares y distribución de las cargas al Estado y a los Ayuntamientos.
6 Acta de Constitución de la Mancomunidad de Aguas del Sorbe, con fecha del 9 de febrero de 1970. http://www.aguasdelsorbe.es/upload/es/files/151.pdf
7 Ley de 12 de mayo de 1956, sobre Patrimonio del Suelo de Ordenación Urbana.
8 Arquitecto de la Excma. Diputación Provincial de Guadalajara. Realiza junto al arquitecto Francisco de Asís Cabrero Torres-Quevedo el Plan Parcial de Ordenación Urbana de los Manantiales en Guadalajara (1965).
9 Según la memoria del Proyecto, se cita textualmente: la delimitación no se ha podido realizar teniendo en cuenta la necesidad de terrenos, deducidos del estudio de crecimiento de población en el plazo previsto de actuación, por no disponer de datos necesarios, se ha previsto a base de suponer de antemano una población determinada. Tal vez de aquí la discordancia con la realidad actual.
10 Plan General de Ordenación Urbana de Azuqueca de Henares, 1975. Arquitecto: Luis Fernández Chamorro. Oficina de Urbanismo del Ayto. de Azuqueca de Henares
11 Plan de Mejoras Territoriales y obras de la zona de Azuqueca. Ministerio de Agricultura. Instituto Nacional de Colonización. Servicio de Concentración Parcelaria. Julio 1955.
12 Anteproyecto de Concentración Parcelaria de la zona de Azuqueca de Henares (Guadalajara). Ministerio de Agricultura. Servicio de Concentración Parcelaria. Delegación de Guadalajara. Marzo 1956.
13 Información obtenida referente al lugar de procedencia de las altas en el Padrón de Habitantes desde 1961 a 1969. Fuente: Padrón de Habitantes, Ayuntamiento de Azuqueca de Henares.
14 Trabajos Topográficos. Provincia de Guadalajara. Ayuntamiento de Azuqueca de Henares. Instituto Geográfico y Estadístico. Puesta al día febrero 1966.

Obras citadas

  1. AYUNTAMIENTO DE AZUQUECA (1975): Plan General de Ordenación Urbana de Azuqueca de Henares, Oficina de Urbanismo del Ayuntamiento de Azuqueca de Henares.
  2. BOIXADERA, Jaime (1994): “Evaluación del territorio y Catastro”. En CT: Catastro, nº 20, pp. 33-39. Dirección General del Catastro. Madrid.
  3. CARPIO MARTÍN, José (1976): “El plan de descongestión de Madrid”. En Boletín de la Real Sociedad Geográfica, tomo CXII, págs. 111-124. Madrid: Real Sociedad Geográfica de Madrid.
  4. COPLACO (1974): Estudio subregional del Corredor Madrid-Guadalajara. Madrid: Consejería de Política Territorial.
  5. DÍAZ MUÑOZ, M. A. y GALVE MARTÍN, A. (1993): “Reestructuración productiva y mercado laboral en el Corredor del Henares”. En: ES. Economía y Sociedad. Revista de estudios regionales de la Comunidad de Madrid, nº 9, pp. 135-152. Comunidad de Madrid, Consejería de Economía. Madrid.
  6. GÓMEZ MENDOZA, Josefina. (1994): “El Catastro y la geografía de la ciudad de Madrid”. En CT: Catastro, nº 21, pp. 8-17. Dirección General del Catastro, 1994. Madrid.
  7. GONZÁLEZ YANCI, Mª. Pilar (1977): Los accesos ferroviarios a Madrid. Su impacto en la geografía urbana de la ciudad. Instituto de Estudios Madrileños. Madrid.
  8. INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA: (2023). Población según sexo y edad desde 1900 hasta 2001. Población por provincias, edad y sexo.
  9. MATAMALA I FARGAS, Nuria (2004): “La utilidad del Catastro como fuente para estudiar la evolución del paisaje en los últimos cincuenta años: estudio de dos municipios de la provincia de Lleida”. En CT: Catastro, nº 52, pp. 147-160. Dirección General del Catastro. Madrid.
  10. PAREJA MAYO, M. (1996): “El auge económico de Guadalajara a finales del siglo XX”. En Wad-al-ayara, nº 23, pp. 31-35. Institución Provincial de Cultura Marqués de Santillana. Guadalajara
  11. SABATÉ MARTÍNEZ, A. (1979-80): “Los movimientos migratorios de la España interior, aplicación del modelo de gravedad”. En Geographica, nº XXI – XXII, pp. 201-226. Madrid.
  12. SOBRAL GARCÍA, Silvia (1994): “El Catastro de Rústica de 1956 como fuente de información ara el estudio de un proceso de crecimiento suburbano.” En CT: Catastro, nº 20, pp. 69-77. Dirección General del Catastro. Madrid
  13. VVAA (2020) https://lc.cx/lWlqln (última consulta 17mayo 2024)

Obras consultadas

  1. CONFEDERACIÓN HIDROGRÁFICA DEL TAJO (1966): Proyecto de Abastecimiento de Agua a Guadalajara y pueblos de la zona regable del Canal del Henares y ampliación del de Alcalá de Henares y distribución de las cargas al Estado y a los Ayuntamientos.
  2. VVAA (1956): Ley de 12 de mayo de 1956, sobre Patrimonio del Suelo de Ordenación Urbana.
  3. VVAA (1970): Acta de Constitución de la Mancomunidad de Aguas del Sorbe. http://www.aguasdelsorbe.es/upload/es/files/151.pdf