1. Introducción.
Construir es una andanza francamente interesante, a través de la cual generamos nuevos seres, haciendo realidad nuestros sueños y dando forma a nuestras ideas, a la vez que descubrimos cosas hasta entonces inimaginables y aprendemos continuamente. Es una tarea de creación mentalmente enriquecedora y que produce gran satisfacción personal.
De esta forma, observamos cómo hay construcciones, como la "Catedral" de Mejorada del Campo (fig. 1), que son el resultado de dar respuesta a algunas necesidades del ser humano por medio de la práctica de la creación arquitectónica, pero a la vez pueden considerarse como renovadas sugerencias de vínculos espaciales, organizativos o sociales.
Este tipo de proyectos se originan como un enfrentamiento del individuo y la necesidad de solventar un problema, a través de la creación de algo hasta el momento inexistente. Es un afán de transformación del entorno. "La arquitectura es lo que la naturaleza no puede hacer" (Kahn, 1965: 305).
La arquitectura es la capacidad del ser humano de modificar los espacios, transformarlos y ornamentarlos. Puede ser entendida como soporte del pensamiento mediante la contemplación de manera crítica de la realidad, creando lugares a los cuales otorgamos nuevas o viejas finalidades, convirtiéndose en el soporte a través del cual podemos pensar y levantar estas construcciones. Modelar nuevos estilos volumétricos, dando importancia a una peculiar relación con la naturaleza y concretando el proyecto técnica y culturalmente.
Construimos por el mismo motivo por el que creamos: para que quede testimonio de lo que consideramos importante. Quizá en algún momento Justo Gallego puede tener sensación de culpabilidad al sentir el deseo de construir para alardear frente a los demás. Sin embargo, y únicamente, si su parte más genuina fosse vanidosa, el deseo de construir estaría sometido a la necesidad de presumir. Por el contrario, en su forma más auténtica, la pulsión arquitectónica está vinculada con un afán de expresarse y comunicarse, con la necesidad de exponer al mundo lo que es a través de una herramienta diferente a las palabras, utilizando el lenguaje de los materiales, los colores y los objetos: el deseo de declarar al resto del mundo quién es y, a la vez, recordárselo a sí mismo.
Este proyecto posee una difícil configuración interna, ya que tiene que unir múltiples y diferentes análisis, procedimientos y materiales y conseguir la sintetización y creación del mismo. Esta enorme dificultad inseparable del fenómeno creador, al igual que la personalidad y biografía del creador, generan una arquitectura singular y extraordinaria.
Para entender de manera más completa esta edificación es necesario aproximarme a la figura del creador, al artifice que levanta esta construcción para intentar entender o al menos conocer, cuales son las razones que le llevan a dedicar su vida a realizar esta obra.
Se trata de una creación llevaba a cabo con absoluta espontaneidad, realizada sin ningún prejudice, únicamente escuchando al yo creador. Apartándose de los convencionalismos tanto materiales como procedimentales o metodológicos. Construcción que ha nacido de la originalidad y autenticidad, de la independencia frente al sistema cultural, en contacto con aspectos totalmente artísticos. Dando valor a la experimentación y la libertad total a la hora de expresarse, por medio de la sencillez y la sinceridad en el proceso creativo, y que desemboca en la pureza del arte.
La creación artística contemporánea está determinada, en muchas ocasiones, por parámetros institucionales y está sujeta, en el caso de la arquitectura, a requerimientos determinados. Pero encontramos también de manera paralela otras actividades normalmente de personajes ajenos al ámbito artístico y arquitectónico, que pretenden llegar a materializar sus fantasías, llevando a cabo obras que no han sido encargadas por nadie y que se generan fuera de las normas que dirigen la actividad artística ortodoxa. El apasionamiento subjetivo y personal, y la ilusión individual son los estímulos que impulsan a estos creadores, siendo difícil no apreciar en este hecho la pulsión más auténtica a través de la cual se genera gran parte de la actividad creativa.
Resulta extremadamente complicado calificar este tipo de construcciones, y así sucede con la obra de Justo Gallego. Son obras con una acusada individualidad, compuestas por una evidente mezcla de múltiples corrientes y sujetas a no menos influencias, ya sea de manera consciente o inconsciente. Son obras distintas, que llaman la atención y se desmarcan, de forma evidente, en el espacio donde están enclavadas. Son la satisfacción de sus artífices, los cuales desean que éstas sean protegidas y apreciadas.
2. Justo Gallego Martínez. Catedral de Mejorada del Campo, Madrid.
Justo Gallego Martínez, nacido en 1925 en Mejorada del Campo, Madrid. Desempeñó tareas agrícolas durante muchos años de su vida, pero siempre tuvo una vocación, la de sacerdote. Se le evidencia en su forma de pensar y de actuar una profunda fe religiosa que en la práctica desemboca casi en obsesión y en ciertos momentos incluso en desvarío. Lee la Biblia todos los días y la tenacidad y el ímpetu que posee es producto de esa fervorosa creencia. Su lema es "servir primero a Dios, luego al prójimo y por último a mí mismo"1.
En los años '50 ingresó en el Convento de Santa María de Huerta, en Soria, allí permaneció siete años hasta que contrajo tuberculosis. Sus hermanos de congregación decidieron que lo mejor era alejarlo de la comunidad y Justo cayó en una profunda depresión.
Hasta que una revelación le hizo darse cuenta del "sentido de su vida" y el 12 de octubre de 1961 colocó la primera piedra de una "catedral" consagrada a la Virgen del Pilar. Está ubicada en un terreno que había heredado de sus padres, de unos 20.000 m2, situado en el número 2 de la calle Antonio Gaudí. Cuando empezó la construcción, el edificio se encontraba a las afueras del pueblo, lejos del centro urbano, pero debido al crecimiento de Mejorada del Campo, en la actualidad se sitúa dentro del núcleo poblacional (fig. 2).
Cuando hace buen tiempo, Justo se dirige a su "catedral" al amanecer. A las ocho ya está trabajando y suele hacerlo hasta las seis de la tarde. En invierno reduce un poco su jornada. Y así, día tras día, mes tras mes, año tras año. A sus casi noventa años el cansancio aparece cada vez de manera más frecuente. Ha trabajado mucho durante más de medio siglo y su cuerpo se resiente.
El amontonamiento de objetos y materiales, que posteriormente serán utilizados, es tan elevado, que pueden encontrarse por todo el espacio arquitectónico alcanzando identidad estética propia y operando casi como instalaciones; convirtiéndose en verdaderas intervenciones artísticas. En la "catedral", es bastante habitual hallark frases escritas en las paredes relacionadas con la obra, haciendo partícipes a los visitantes de su contenido metafórico, como: "Todo lo puede Aquel que me conforta". También encontramos otras inscripciones mucho más mundanas como el número de cuenta para efectuar donativos (fig. 3). A pesar de no contar con estudios académicos, Justo podría poseer los títulos de "arquitecto autodidacta" y "maestro del reciclaje". Múltiples son las soluciones constructivas que han nacido de su imaginación. El encofrado de las columnas surge de bidones de productos químicos y pinturas. La forma de los arcos se ha conseguido utilizando neumáticos gastados de coches y camiones. Una rueda de bicicleta hace la función de polea con la que este creador sube el material que moldea. Casi todo lo ha hecho solo, con alguna ayuda de sus sobrinos o de algún voluntario y, a veces, ha contratado los servicios de profesionales, como los herreros que construyeron la estructura de la cúpula.
Financia su trabajo alquilando o vendiendo terrenos heredados, con donaciones que recibe de la gente que lo visita y con la venta de dvd's y calendarios de la propia "catedral". Según cuenta el propio Justo, obtuvo los conocimientos necesarios a través de libros sobre catedrales y castillos y ha ido tomando ideas de fotografías que ha visto en diferentes sitios. A pesar de que a simple vista pueda parecer una acumulación de ideas inconexas, se pueden encontrar reminiscencias de diferentes estilos arquitectónicos; gótico –por su altura, sus vidrieras y su rosetón–, románico –por su portada con arquivoltas sin decoración– y renacentista –por la cúpula sobre pechinas– (fig. 4). Justo reconoce que siente una especial atracción por el románico: "A mí me gustan las cosas redondeadas, los círculos, no las cosas terminadas en punta, ni los ángulos. Me gusta el románico con sus columnas, arcos y cúpulas, no el barroco ni el gótico".
Se trata de un conjunto constructivo cuyo esquema pretende seguir el de un edificio eclesiástico con una superficie de 8.000 metros cuadrados que consta de una iglesia, un baptisterio, una sacristía, dos claustros, una cripta, una sala capitular, una biblioteca y cuatro viviendas para sacerdotes –tal y como el autor denomina a cada uno de los espacios–. La cúpula tiene más de once metros de diámetro y, según el propio autor, está inspirada en la Basílica de San Pedro del Vaticano en Roma y en el edificio madrileño Metrópolis2, veintiocho bóvedas y doce torres rematan el conjunto (fig. 5). Como dice Laia Rosa Armengol:
"Todo es imperfecto en este edificio lleno de simetrías y erigido con unas técnicas constructivas muy peculiares, ya que Justo no sabe dibujar y las formas fluyen en su cabeza antes de ser materializas por su mano. Sin embargo, la cúpula, que sustituye aquí al característico cimborrio románico, sí es perfecta en opinión de Justo, que tras siete años dedicados a ella parece sentirse muy orgulloso: 'Esto no lo encuentra usted en Madrid. Si usted quiere ir a ver esta cúpula, o tiene usted que ir al Vaticano o a Constantinopla, donde está Santa Sofía; en Madrid esta cúpula no la encuentra usted'." (Ramírez, 2006: 222).
Subiendo por una escalinata de líneas curvas y asimétricas –también construida por Justo– nos encontramos ante el acceso principal a la iglesia. Esta fachada está flanqueada por dos torres cilíndricas generadas por cuatro cuerpos y con sendas escaleras de caracol en su interior; los muros poseen vanos similares a los de medio punto con una especie de parteluz central. En la parte superior de la fachada encontramos tres "arcos de medio punto" y una especie de rosetón compuesto por un óculo circular rodeados por otros de menor tamaño. La línea de cornisa está decorada con unos elementos similares a modillones de rollo. La fachada está rematada con un elemento que podría aproximarse al aspecto de un belvedere al cual se accede a través de los cuerpos superiores de las torres laterales; este elemento también presenta decoración de "modillones" en la parte inferior de la línea de cornisa y decoración a base de elementos esféricos en la zona superior, está rematada con un templete cubierto por una cúpula esférica apoyada en "arcos de medio punto".
A lo largo de los muros laterales exteriores se sitúan numerosas torres realizadas con estructuras metálicas –que se encuentran semidescubiertas– las cuales irán rematadas con cúpulas. A los pies de la iglesia, está situado el "baptisterio" con cúpula esférica, de planta semicircular y dos alturas realizadas a base de "arcos de medio punto". Este elemento tiene una torre adosada en el muro de la capilla.
La iglesia es de planta basilical clásica con un transepto que no se aprecia en planta. Está dividida en tres naves delimitadas por "arcos de medio punto". La nave central cuenta con un coro y las laterales con pisos superiores a modo de tribuna, con arcadas compuestas por un "arco carpanel" sobre "arcos de medio punto". La nave central está cubierta con una bóveda de cañón. El crucero estará cubierto con una cúpula que pretende alcanzar los treinta y cinco metros de altura pero, de momento, la base de la misma ha sido cubierta con maderas para evitar que el agua entre en el interior.
Los diferentes vanos están siendo cubiertos con falsas vidrieras de colores. La técnica que utiliza consiste en colocar sobre un cristal polvo de vidrio machacado y pegado, con iconografía religiosa (fig. 7).
A pesar de que dice que el final está cerca, no está claro lo que harán las autoridades eclesiásticas cuando hereden el edificio. "No es una catedral y nunca lo será, la diócesis ya tiene una y no hay sitio para dos" dijo el portavoz de la Diótesis de Alcalá de Henares. "No es necesaria y necesita todo tipo de inversión que la diocesez sencilla mente no puede hacer (...) tenemos que atender necesidades reales" dijo, añadiendo que tenían sus dudas de que el edificio fuera estructuralmente sólido (Ross-Thomas, 2003).
3. Situación legal.
Aún sin terminar, la "catedral" de Justo Gallego, se ha erigido en símbolo de Mejorada del Campo, donde está completamente integrada. Lo que al principio se vio como una locura, se ha convertido en un monumento a base de trabajo y tesón. Si el pueblo, actualmente, es conocido por algo, lo es por la "catedral" de Justo. Nadie lo pone en duda. El problema es qué hacer con el edificio. Sin proyecto, certificados, ni licencia de obras, nadie quiere arriesgarse a legalizarlo. Pero parece que tampoco quieren derribarlo.
El solar donde se levanta la edificación aparece en el catastro como suelo sin edificar y se le atribuye un uso de obra de urbanización y jardinería, aunque en la localización se especifica que existe una "basílica en construcción". Estos datos contradictorios ponen de manifiesto el vacío legal en el que se encuentra la obra. Como he dicho anteriormente, cuando empezó la construcción, el edificio se encontraba a las afueras del pueblo, lejos del centro urbano, pero debido al crecimiento de Mejorada del Campo, en la actualidad se sitúa dentro del pueblo y curiosamente y a pesar de su ilegalidad, el crecimiento poblacional se ha realizado respetando esta construcción y las diversas calles y ordenamientos urbanísticos se han ido produciendo alrededor de esta obra.
Si se realizara un proyecto por un profesional cualificado, aunque fuera a posteriori, el Ayuntamiento puede que procediera a la apertura de un expediente de legalización para tramitar la documentación para el cumplimiento de la normativa vigente. El problema es que nadie quiere hacerse responsable de esta obra. De momento los únicos planos existentes (fig. 9) son unos realizados con posterioridad al comienzo de la construcción y que han sido elaborados por Pablo Cantuel –diplomado en topografía y estudiante de arquitectura–. Estos planos se pueden observar en el propio edificio y precisamente debido a que están expuestos al público y a la intemperie se encuentran en muy mal estado.
Justo comenta que ha enviado una copia de su testamento a la diocesez, donde queda claramente expuesta que su última voluntad es que la Iglesia sea su única heredera. "El vicario me dice que tengo que preguntar por el proyecto y yo hago lo que puedo. Quisiera que la Iglesia continuase mi obra, pero si决定an tirarla, que se haga su voluntad", añade. "Nos gustaría legalizarlo pero, ¿cuánto va a costar esto?", exclama Florencio Rueda, vicario general de la diocesez de Alcalá de Henares. "La Iglesia también sufre la crisis y, al final, sólo al Señor le corresponde juzgar la tenacidad de este cristiano al que, por otra parte, nunca se le ha pedido nada ni se le ha ayudado", comenta. Rueda no se pronuncia con claridad a la hora de hablar sobre si la diocesez se hará cargo de la "catedral" de Justo Gallego, pero deja claro que: "Nunca llegará a ser catedral. La Magistral de Alcalá de Henares ya ostenta este título, que no puede ser compartido". Parece que la "catedral" no les interesa pero sí los terrenos donde se encuentra ya que han llegado a alcanzar un valor catastral de 1.170.000 euros durante los años de apogeo inmobiliario. "Su proyecto es tan personal que la Iglesia no tiene nada que decir, a menos que done los terrenos", matiza (Muñoz, 2012).
"La relación que mantiene el consistorio con respecto a la obra de Justo es complicada porque se trata de una edificación sin licencia, como lo fue la Sagrada Familia de Gaudí en Barcelona. Pero la acogida popular que tienen este tipo de construcciones hace que sean muy difíciles de hundir", confirman fuentes de la alcaldía. "El principal riesgo que existe es que, precisamente por estar hecho por una persona que no es un profesional de la construcción y carecer de proyecto, no se puede asegurar la seguridad de la edificación. No hay cálculos de la estructura ni resistencia de los materiales. Ésta es la principal razón por la que hasta hoy ningún arquitecto se ha hecho cargo de la obra", comentan con preocupación desde el consistorio (Muñoz, 2012).
Aún así, en todos estos años, la obra no ha recibido inspecciones de trabajo ni sanciones municipales por obra sin licencia.
Justo ha intentado convencer a la Comunidad de Madrid para que medie por él. De momento, la Comunidad parece no tener en su lista de prioridades inmediatas solicitar a Patrimonio el reconocimiento de esta edificación como Bien de Interés Cultural. En 1998, fue la primera vez que se llevó a pleno, debido al temor que tenía el consistorio por la inseguridad de esta obra ya que las escaleras se hundieron.
"Entonces nos respondieron que 'estaba en estudio' y no volvimos a tener noticias. Se han presentado mociones similares desde los años 80 y sólo hemos obtenido evasivas por parte del gobierno, del Ministerio de Cultura, de la Conferencia Episcopal y del Colegio de Arquitectos", comentan desde el Ayuntamiento (Muñoz, 2012).
4. Ambientes visionarios.
La importancia que tienen los ambientes visionarios, como las Watts Towers de Simon Rodia, el Palais idéal de Ferdinand Cheval o House of Mirrors de Clarence Schmidt (fig. 10) para los artistas contemporáneos no ha pasado inadvertida y así lo demuestra la inclusión de las mismas en textos de historia del arte y en referencias de algunos artistas, tanto en sus propias creaciones como en diversas reflexiones.
Tanto estas construcciones o ambientes visionarios como la "Catedral" de Mejorada del Campo de Justo Gallego pueden ser consideradas aptas como arte, ya que todas son, de hecho, enunciados visuales muy fuertes que seducen estéticamente y provocando de manera vehemente al espectador.
Al visitar esta extravagante y colosal construcción –8.000 m2 construidos– se aprecian y se manifiestan abiertamente valores de originalidad, posee un aspecto intenso lleno de fuerza y sobre todo se trata de una construcción que es capaz de transmitir un propósito firme y con sentimiento. El observador reacciona ante esta obra porque, como decía Paul Klee (Smith Pierce, 1978: 8), se encuentra en conexión con fuerzas fundamentales y la obra da voz a las dudas permitiendo la confirmación más preciosa de su propia individualidad. La inagotable voluntad y el carácter autodidacta que se pone de manifiesto en esta construcción, ejecutada en el anonimato artístico, así como la belleza arquitectónicamente extravagante de la misma, se transmite a todo el que la contempla, e incluso a aquellos que sólo la conocen por fotografías o medios audiovisuales. Para Thévoz, correspondería al ámbito que Paul Klee llamó "el mundo intermedio" (Thévoz, 1976: 27), el límite que separa lo real de lo imaginario. En ese territorio enigmático y deslumbrante es donde se sitúan los ambientes visionarios, siendo ésta la razón que los dota de extraordinarios.
5. Collage y reutilización.
La reutilización, en su sentido más puro, genera el collage que emerge de los fragmentos de materiales usados. Es el lugar donde aparentemente se originan las obras de arquitectura intrusa y más concretamente la construcción de Justo Gallego. Creaciones improvisadas y normalmente fuera de la legalidad. Construcciones que se adscriben al fenómeno de engendrar un refugio privado. Gillo Dorfles las denomina "arquitecturas espontáneas" (Dorfles, 1993: 120). Se trata de una arquitectura amateur, amateur en su acepción etimológica de amante. Ortega y Gasset decía al respecto del amateurismo que era una situación muy deseable, él mismo se reconocía como un amateur de la filosofía: "Es lo máximo que se puede ser de cualquier profesión: amante" (Ortega y Gasset: 1999).
Que estas construcciones no sean resultado del ámbito profesional de la arquitectura no ha de confundirse con que no tengan enseignements que transmitir. Arquitectura enfrentada con disposiciones y leyes, pero que rescata la autonomía de hacer sin ese poco provechoso y oxidado tradicionalismo del material perfecto e inmaculado. Una arquitectura que disfruta con el construir su propio refugio. Que busca alternativas lejos de cualquier fingido compromiso intelectual, y llegan a ser, en muchas ocasiones, contribuciones técnicas realmente originales. Esta arquitectura sin arquitectos –de manera diferente a la representada hace tiempo por Rudofsky (Rudofsky, 1965), pero a la que sin duda alguna continúa correspondiendo– ha conseguido, en gran parte, apropiarse del auténtico significado del collage. Este tipo de construcciones enfatizan la existencia de una libertad, al margen de conseguir correspondencias espaciales productivas o de autoimpuestos juegos volumétricos a la hora de construir.
Arquitecturas que tienen su origen en la fuerza de la reutilización y que disfruta de una autodeterminación interior que se cimienta en el deleite directo de lo material. Es cuestión de conseguir ver en ese fenómeno constructivo un hallazgo o una solución. La reutilización de lo existente dota de nueva vida a los objetos desechados o a los que en su momento fueron elaborados con otro objetivo.
Uno de los más llamativos y posiblemente de los más interesantes ejemplos en España es la "Catedral" de Mejorada del Campo donde la destreza y el talento reciclador se lleva a cabo por un auténtico maestro del reciclaje como es Justo Gallego. Por las noches, se acercaba a las fábricas de ladrillos a por las piezas defectuosas e inservibles para la venta –los cuales son responsables del aspecto expresionista de algunos muros–. En ciertas zonas de la "catedral" se hace llamativa la colocación de los mismos ya que dejan vistos los agujeros de las bases menores, lo que otorga a la construcción una peculiaridad característica, lejana de la arquitectura ortodoxa y la objetividad y más cercana a la artisticidad. Este creador ha utilizado envases de todo tipo para encofrar las columnas de hormigón, espirales de alambre y muelles como soporte para arquivoltas y barandillas, y un número ilimitado de ingeniosas e imaginativas soluciones (fig. 11). Al acceder al interior del edificio nos encontramos con una asombrosa instalación, una alegoría involuntaria al povera. Botes, envases de plástico de todas formas y tamaños imaginables, alambres enredados, trozos de mármol, etc., se acumulan a lo largo de las naves, guiados aparentemente por algún tipo de orden azaroso, enormemente distanciado de lo que se podría esperar de una construcción arquitectónica al uso.
Gallego aprovecha todo lo que está a su alcance; es un verdadero reciclador y sabe utilizar a la perfección este tipo de materiales. La mayoría de los elementos que utiliza son de segunda mano –maderas, latas, mallas metálicas, cristales, puertas, neumáticos, cubos de plástico, etc–. En contadas ocasiones algunas empresas privadas han regalado a Justo algunos botes de pintura o sacos de cemento. Esta reutilización de lo encontrado se debe, por una parte, a factores económicos y, por otra, al resultado estético que se obtiene con este tipo de objetos. Se puede señalar al creador-reciclador como un individuo que separa y ordena en ese laberinto anárquico que es el vertedero. Escoge y organiza los objetos dependiendo de sus posibles nuevos usos, y cualquier objeto podría llegar a conseguir una nueva vida como componente constructivo u ornamental. Pretendiendo, de algún modo, organizar lo impreciso, tanto en el ámbito material como mental.
El material es un elemento existencial para todas las artes plásticas, aunque hay algo que puntualizar, a pesar de ser un requisito indispensable, no es lo único necesario. El creador tiene la libertad de elegir el material pero bajo ningún concepto puede producirlo; como dice René Berger, "La intervención del artista no alcanza a la naturaleza del material, sino al uso que hace de él" (V.V.A.A., 1980).
De esta manera, artista y materia —a través de los cuales la forma adquiere corporeidad— son generadores al mismo nivel. También se puede hablar de una especie de simpatía de los materiales o de cómo influyen en los creadores y son transmisores de diversos estados anímicos. De cualquier forma, en el arte o en la arquitectura, la materia no puede quedar, simplemente, sometida a ser un mero sustento de una forma determinada.
6. Repercusión mediática.
La "catedral" de Justo Gallego puede que ni ahora ni en el futuro sea considerada por muchos como una obra de arte, pero es interesante estudiar en ella la vinculación con los medios de comunicación de masas, así como la difusión que desde éstos se hace de la misma, siendo de esta manera puesta en escena frente a la sociedad.
En 2005, Justo Gallego y su "catedral" se vieron proyectados a la fama mediática por el poderoso marketing de Acuarius a través de un anuncio, que esta marca, perteneciente a Coca-Cola, emitió en televisión3. Este soñador recibió unos 40.000 euros por ceder su imagen y prestar la "catedral" para tres días de grabación. Además de este dinero, Coca-Cola recaudó fondos por medio de una página web con el fin de que este creador continuase su tarea. Era lo justo "por las especiales circunstancias de esta historia se le pagó como si fuera un actor de primera. No nos hemos aprovechado ni hemos jugado con ventaja", señalaba Félix Muñoz, director de marketing de Coca-Cola (Caballero, 2005).
La avalancha de visitas después del anuncio hizo que se sobrepasaran las mil personas los fines de semana. En la actualidad el número de visitantes ha descendido, pero rondarán los tres centenares de curiosos que se acercan a verla semanalmente. Peregrinaciones que llenan de calderilla una gran hucha de chapa azul de aproximadamente un metro cúbico que hay en la entrada. Esta aparición en televisión ha aumentado el número de visitas e ingresos, pero sigue sin cambiar su forma de vida.
Desde que se divulgó la historia, miles de personas se han acercado al pueblo madrileño para ver la obra de Justo, aunque su semblante ya había aparecerido en la prestigiosa cadena ARTE, en la CNN o la RAI, y ha seguido haciéndolo en incontables ocasiones en cadenas internacionales, nacionales, autonómicas y locales.
Gallego tiene un mural con numerosos recortes de prensa internacional que sobre él y su trabajo se han ido publicando a lo largo de los años, en medios como The Independent, The New York Times, París Match o Time, así como en prensa japonesa, alemana y de otros lugares del planeta (fig. 12).
Debido al gran crecimiento que las nuevas tecnologías de la información han obtenido en los últimos tiempos, y la influencia de éstas en todos los campos del conocimiento, es interesante pararse a pensar acerca de la importancia de la divulgación de la obra de arte por medio de Internet. Hecho que está suscitando una completa metamorfosis en la forma de percibir y valorar el arte. Como no podía ser de otra manera, la "Catedral" de Mejorada del Campo aparece en páginas web y blogs colgados en Internet. No sólo se muestran fotografías sino también pequeños capítulos sobre su proceso de construcción. Éste es un escaparate público de información y masificación, que despliega ante la sociedad este tipo de obras que se encontraban en el anonimato.
Anonimato que, quizá nadie se ha detenido a pensar que puede que sus creadores quisieran seguir manteniendo pero que, debido al gran poder de fagocitación que tiene Internet, ha engullido. Lo que me lleva a pensar que la popularidad puede ayudar para realizar un sueño, o quizá el sueño sea el camino y no la meta.
El aumento del consumo de arte a nivel mundial puede verse como una señal de que vivimos en un mundo de fortalecimiento entre arte y sociedad, pero también puede verse como la simple divulgación de una industria cultural que trivializa una profesión, la artística. La pólvora que gira en relación al tema arte-sociedad anexiona, en la actualidad, consideraciones acerca de la tecnología, la comunicación, el consumo y el esparcimiento.
En lugar de hablar de desaparición del Arte –con mayúscula– deberíamos hablar de su transfiguración o reconversión como una actividad minoritaria, que coexiste con un sector relacionado, que ha adquirido unas proporciones descomunales: el entretenimiento. Los límites entre arte y entretenimiento no siempre están claros ni son precisos. Esto es efecto del proceso globalizador de nuestro tiempo, en el que los límites entre el gusto popular y el culto se han ido desvaneciendo.
Al desvanecerse los límites entre lo artístico y lo no artístico, al ponerse en cuestión el estatuto de las obras, los ámbitos en los que se concede dicha legitimación también crecen, fomentando la interacción con otros campos, como el de los medios de comunicación masivos.
7. El proceso creativo.
Justo Gallego vive el arte como una obligación, en el sentido de que sabe y siente que tiene que ejecutar una misión ineludible, no tiene otra opción más que entregarse a ella y convertirse en un simple mediador entre el antes y el después de la creación. Tiene que enfrentarse a su creación valiéndose de sus aptitudes de dios-creador.
Se puede crear por presunción o por necesidad, por altruismo o por obligación, pero, por definición, la creación es considerada, en cualquier circunstancia, una excepción de la regla y un alejamiento de lo establecido.
Es manifiesto también, que en ambos casos existe una pulsión que dirige incondicionalmente la creación; la necesidad de encontrar soluciones, de intentar encontrar escapatorias –aunque sean metafóricas– a un drama que se revela como real.
La creación artística se ubica en el mismo plano que la religión o la magia. En este sentido, la creencia y la creación operan, del mismo modo, como dispositivos de equilibrio. El ser humano sustituye la creencia –en deidades– por la creación –como un dios–. Ya que se trata de proveer a la existencia de una dirección tanto como de encontrar una identidad.
En el caso de Justo Gallego creencia y creación se mezclan e incluso llegan a fusionarse. Ha sido precisamente la profunda fe religiosa la que le ha proporcionado la tenacidad y el ímpetu necesarios para afrontar la creación. Creación que a su vez le ha llevado a erigirse en el dios-creador de la misma.
De algún modo, se vuelve a una situación inocente directamente relacionada con la infancia y que desemboca en la eliminación de la autocensura; el genio, igual que los niños, se entrega a la creación de un mundo desconocido y único, observándose una inusitada productividad que origina un grado sorprendente de actividad.
La actividad creadora es una experiencia privada, un proceso mental sufrido por el sujeto como algo único y genuino. Se trata de una experiencia completamente personal y totalmente íntima. La dedicación de toda una vida al trabajo, generada por una pasión desbordante para ejecutar su proyecto sea cual sea y al precio que sea y el ingente esfuerzo destinado al trabajo por los grandes creadores es tan exagerado que roza la obsesión.
En cierto modo, este tipo de creaciones conducen a un estado de fanatismo, donde la actividad mental no descansa y acompaña al individuo allí donde vaya.
8. La creación del universo personal.
En su fase más auténtica, la pulsión arquitectónica está vinculada con el deseo de expresarse y dejar testimonio, la necesidad de comunicar quiénes somos a través de un vehículo alejado de las palabras, por medio de un discurso compuesto por elementos objetuales.
Esta necesidad puede ser entendida como una pulsión innata y originaria del ser humano, estrechamente ligada al anhelo o la pretensión de estructurar y articular el espacio de acuerdo a sus necesidades, una manera de mostrar la individualidad y los diversos modos de entender la vida y enfrentarse a la misma, la proyección del individuo de manera tridimensional.
Se trata de micro-universos en los cuales el artifice pasa a convertirse en demiurgo con la capacidad de determinar sus propias reglas y erigir su universo personal dentro del mundo. Este afán por convertirse en creador del universo íntimo y personal, es intrínseco a la naturaleza humana. En cierto sentido todos tenemos en nuestro interior un arquitecto. Hay edificios que son mucho más que un simple proceso constructivo, hay edificios que además poseen la capacidad de transmitir y expresarse.
Puede que, al intentar aproximarnos a los significados internos de ciertas arquitecturas –como es el caso de la "Catedral" de Mejorada del Campo– nos enfrentemos con los límites propios del lenguaje artístico y arquitectónico. La verdadera y puede que la única forma de llegar a entender esta construcción sea deambulando por los diversos espacios y dejándose llevar por las sensaciones que en ella se pueden experimentar.
Justo Gallego se ha responsabilizado de la realización de actividades habitualmente ejecutadas por profesionales, desempeñando tareas sin haber tenido ningún tipo de formación al respecto. Es un claro ejemplo de "arquitectura intrusa" que solamente algunos personajes poseen la capacidad de llevar a cabo. Justo es uno de esos atrevidos, autodidactas y obstinados creadores que son capaces de realizar, bajo su única responsabilidad, la materialización de su sueño arquitectónico, partiendo únicamente de sus propias creencias, transgrediendo los convencionalismos existentes y convirtiendo dicha actividad en una empresa tan prolongada como la vida misma. Es un ejemplo extremo donde queda de manifiesto que la única limitación que existe es la singular y extravagante personalidad de este creador.
El tesón le aporta la firmeza y la energía necesarias para llevar a cabo sus sueños –tratándose de un complejo y dilatado camino– fundamentado en una fe inquebrantable.
La creación del mundo soñado es la cimentación de una ilusión donde la sinceridad, la materialidad y el apasionamiento de las propuestas nos hace olvidar que nos encontramos ante un mundo quimérico y, de este modo, lo entendemos como una realidad, al menos de manera relativa y siempre que nos hallemos en su interior.
Este tipo de arquitectos que ejecutan sus obras con plena libertad y autonomía han demostrado que la creación arquitectónica, no atesora la obligatoriedad de emplear materiales nuevos: todo objeto reciclado o encontrado, al alcance de cualquiera, se incorporan de forma satisfactoria a su actividad creadora, a sus insólitos resultados técnicos, realizando construcciones de importantes dimensiones y numerosas dificultades. "La arquitectura intrusa", entendida como una necesidad constructiva alejada de métodos establecidos, está, frecuentemente, en conflicto con la legislación urbanística existente.
Son creaciones en continuo proceso evolutivo, en constante desarrollo. La aspiración de crear un universo personal que nace de una necesidad primigenia, y por ese motivo, mientras haya vida habrá obra.
En la creación de estos microcosmos propios existe, y muy posiblemente existirá, un talento alejado del círculo arquitectónico que cuanto menos merecerá ser tenido en consideración.
9. Bibliografía.
Obras citadas
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- CABALLERO, Javier (2005): "Del sueño de la Catedral a la fama". El Mundo, Crónica 501. 22 de mayo de 2005. http://www.elmundo.es/suplementos/cronica/2005/501/1116712815.html (Fecha de última consulta 10-08-2014).
- MUÑOZ, Aurora (2012): "La 'catedral de Aquarius' no tiene heredero". Zoom-news. 19 de octubre de 2012. http://www.zoomnews.es/sociedad/catedral-de-aquarius-no-tiene-heredero (Fecha de consulta 10-08-2014).
- ROSS-THOMAS, Emma (2003): "Un ex monje construye solo una catedral en Mejorada del Campo". L'absurd diari. 05-12-2003. http://www.absurddiari.com/s/llegir.php?llegir=llegir&ref=3503 (Fecha de consulta 10-08-2014).
Obras consultadas
- BOTTON, Alain (2008): La arquitectura de la felicidad. Lumen. Barcelona.
- DE VENTÓS, Xavier Rubert (1969): Teoría de la sensibilidad. Península. Barcelona.
- PLATÓN (1980): Obras completas. (Traducido por García Bacca, J.D.). UCV. Caracas.
- RUSKIN, John (2000): Las siete lámparas de la arquitectura. Plaza. Barcelona.
- V.V.A.A. (1980): "Arte y crisis", Primer Encuentro Internacional de la Crítica de Arte. Museo de Villafamés. Castellón.