La arquitectura ibicenca en las fotografías de Oriol Maspons en los años '50
The Ibizan architecture in the photographs of Oriol Maspons in the 50s
Resumen
Durante el proceso de modernización de las ciudades entre el siglo XIX y el XX, se detectan movimientos de rechazo del modelo urbano propuesto por la modernidad. Ibiza se convirtió en un lugar de inspiración, frente a la "civilización urbana totalitaria y mecanizada" (Pizza, 2023), atrayendo a intelectuales y fotógrafos fascinados por su paisaje rural, su arquitectura y sus habitantes. En los años 50, el fotógrafo catalán Oriol Maspons descubrió la isla y, a través de sus imágenes, capturó la esencia de las casas populares, los modos de vida y la autenticidad de Ibiza; su obra se puede conectar con la de otros contemporáneos como Joaquim Gomis o Francesc Català-Roca. El análisis de las fotografías de Maspons ofrece una nueva perspectiva sobre el patrimonio visual de Ibiza, que sirvió de inspiración para arquitectos modernos y consolidó una imagen de la isla como un lugar auténtico y alejado del tumulto urbano.
Palabras clave
Ciudad moderna, fotografía de arquitectura, arquitectura popular, Ibiza, Oriol Maspons, cultura visual.
Abstract
During the process of modernization of cities in the late 19th and early 20th centuries, there were movements of rejection of the urban model proposed by modernity. Ibiza became a place of inspiration, standing in contrast to the "totalitarian and mechanized urban civilization" (Pizza, 2023), attracting intellectuals and photographers fascinated by its rural landscape, its architecture and its inhabitants. In the 1950s, the Catalan photographer Oriol Maspons discovered the island and captured the essence of its vernacular houses, everyday life, and authenticity of Ibiza. His work aligns with that of contemporaries such as Joaquim Gomis and Francesc Català-Roca. The analysis of Maspons' photographs offers a new perspective on Ibiza's visual heritage, which served as inspiration for modern architects and consolidated an image of the island as an authentic place away from urban tumult.
Keywords
Modern city, architecture photography, popular architecture, Ibiza, Oriol Maspons, visual culture.
1. Introducción
En el proceso de modernización que, entre finales del siglo XIX y principios del XX, protagoniza la ciudad, entendida como fenómeno complejo "cuyo ámbito de influencia es difícilmente cuantificable" (Pizza, 2019: p. 13), es posible detectar movimientos de rechazo y evasión en búsqueda de un espacio urbano y de formas de vida diferentes a las propuestas por el frenesí de la vida moderna. En este contexto, la ciudad de Ibiza y la isla homónima representan una alternativa viable a la "uniformidad alienante de una civilización urbana totalitaria y mecanizada" (Pizza, 2022: p. 15) fomentada por la modernidad.
En efecto, a partir de los años 30 del siglo XX Ibiza se convierte en lugar de inspiración para intelectuales, artistas, arquitectos, fotógrafos, de distinta procedencia geográfica y cultural, que, fascinados por el carácter rural y auténtico del paisaje anti-urbano de la isla, se instalan durante un tiempo más o menos extenso en este singular enclave. Muchos de ellos hacen de la fotografía el medio predilecto para una aproximación inmediata y espontánea al lugar, como testimonian las numerosas imágenes producidas y difundidas a través de varios canales de comunicación, como revistas de arquitectura, guías, publicaciones periódicas. En el extenso listado de los que sufrieron el encanto de este lugar cautivador se encuentra también el fotógrafo catalán Oriol Maspons que, tras descubrir Ibiza por primera vez al principio de los 50, acudió a la isla muchas veces durante su vida, convirtiéndose en un testigo fundamental, primero, de la Ibiza espontánea de esos años y, después, de las impactantes transformaciones que más tarde afectaron la isla, debido a la explosión del turismo de masa.
El conjunto de imágenes producido por Maspons y los demás autores contribuyó a la creación de un heterogéneo álbum fotográfico que jugó un papel importante en la difusión del imaginario de la arquitectura popular durante la modernidad, constituyendo una fuente de renovada inspiración formal para los arquitectos de la época.
2. Los inicios de la trayectoria profesional de Oriol Maspons
Oriol Maspons, renombrado como fotógrafo de moda, publicidad, reportaje, resulta todavía poco conocido en la fotografía arquitectónica y urbana, ámbito en el que sin embargo trabajó extensamente durante su trayectoria profesional. Las fotografías de las casas ibicencas que analizaremos en este ensayo pertenecen precisamente a esa parte de legado aún por estudiar de forma detallada y sistemática1.
Maspons se acercó a la práctica fotográfica de forma amatorial hacia la mitad de los años 40; antes de dedicarse profesional y exclusivamente a la fotografía, de hecho, trabajaba en la Compañía Hispano Americana de Seguros y Reaseguros. En 1952 entró en la Agrupación Fotográfica de Cataluña (AFC), pero pronto empezó a mostrar su intolerancia hacia el ambiente tradicional y académico de la asociación, criticando la fotografía propuesta en los salones y concursos organizados por la Agrupación; en la opinión de Maspons, de hecho, el único objetivo perseguido por quien participaba era el de ser "admirado por sus familiares y compañeros de oficina" (Maspons, 1957: p. 3), ganando los concursos con un tipo de fotografía sin interés alguno. En 1957, formalizó sus ideas al respecto en un artículo polémico, titulado "Salonismo", publicado en la revista Arte Fotográfico. Maspons denunciaba "el estado anormal" (Maspons, 1957: p. 3) de la fotografía de su tiempo, condenando los llamados "salonistas" –apelativo acuñado por él mismo– por estar lejos de "las inquietudes que preocupan a la persona que ensaya de valorar el procedimiento fotográfico con la aportación de su espíritu e ideas" (Maspons, 1957: p. 3). La fotografía, según el autor, solo tenía sentido cuando era útil, es decir, cuando estaba relacionada con la vida y con el espíritu de su tiempo, y tenía difusión a través de las páginas impresas. Su actitud rebelde y provocativa le costó, finalmente, la expulsión de la AFC en 1958.
La experiencia en la AFC, sin embargo, brindó a Oriol Maspons la posibilidad de conocer a algunos de los fotógrafos más relevantes de la época, entre ellos Francesc Català-Roca (considerado por Maspons como un maestro), el futuro socio Julio Ubiña y otros nombres notos como Xavier Miserachs, Ramon Masats, Ricard Terré. Junto con ellos, y con los miembros del grupo Afal2, importante y revolucionaria asociación fotográfica de Almería, Maspons fue protagonista de la renovación en clave moderna del lenguaje fotográfico en la España de la época, vinculada a cánones estéticos ya obsoletos.
Un momento significativo en la biografía profesional del fotógrafo catalán fue una estancia, realizada entre junio de 1955 y diciembre del año siguiente, en París, donde el autor entró en contacto con los fotógrafos franceses más destacados de la época (Cartier Bresson, Brassaï, Doisneau, Thévenet y Roger Doloy3 son solo algunos de los nombres), gracias a la mediación de su amigo y fotógrafo René Petit, conocido precisamente en Ibiza hacia el año 1954. Estos maestros tuvieron un impacto notable en la trayectoria de nuestro autor, como él mismo afirma:
ellos marcarán el concepto de la fotografía que ha guiado toda la carrera de Maspons: la imagen convertida en testimonio de su época, la foto que explica una historia íntimamente imbricada en la realidad que trata de contar el mundo en el que vivimos, en la contraposición a la foto llamada artística. Como sus maestros, […] Maspons decide apostar por la foto sin artificios, sin intervenciones manuales o 'preparación' alguna4.
Después de la temporada parisina, Maspons volvió a Barcelona "dispuesto a vivir por, para y de la fotografía"5, empezando su polifacética carrera como fotógrafo profesional.
Maspons, como adelantado, viajó a Ibiza en repetidas ocasiones, fotografiando tanto el paisaje rural que caracterizaba la isla en los años 50 como las fiestas de los hippies de los años 70-80. En este ensayo, centraremos la atención en las primeras imágenes, que desde el 1953 hasta el 1957 aproximadamente, que se remontan a una etapa en la que Maspons era todavía un fotógrafo amateur; a pesar de esto, las tomas revelan, en germen, características y temas que luego serán recurrentes en sus fotos, como una especial atención hacia las personas y especialmente los niños, y la arquitectura como telón de fondo de las escenas capturadas por su cámara. Además, estas imágenes se pueden insertar en esa especie de álbum fotográfico colectivo sobre Ibiza, firmado por los varios personajes que dirigieron su mirada hacia el paisaje rural de la isla.
3. Producción y circulación de imágenes sobre la "Isla Blanca"
La imagen de Ibiza que se desprende por las tomas de Maspons de los años 50 se corresponde a esa "Illa Blanca" celebrada por Santiago Rusiñól (usando el pseudónimo de Xarau) en su especial Glosari publicado en la revista L'Esquella de la Torratxa (Xarau, 1913: pp. 152-154) y que, como adelantado, ejerció un encanto especial sobre intelectuales y artistas, especialmente extranjeros. El propio Oriol Maspons, apuntaba: "Aquella isla era un sitio raro. Los extranjeros que iban siempre huían de algo. Ibiza era el paraíso del huido"6. La típica "arquitectura sin arquitectos", la luz resplandeciente, los ritmos lentos de la isla, las costumbres de sus habitantes son los elmentos de una "puesta en escena" que hizo de Ibiza un lugar casi onírico, regido por valores eternos y auténticos, fuera de las lógicas caóticas y frenéticas que regulaban la ciudad moderna.
Prueba visual del interés suscitado por el lugar es la gran cantidad de imágenes fotográficas producidas por estos visitantes. Se pueden mencionar, a modo de ejemplo, las fotografías firmadas por Raoul Hausmann y publicadas, en 1936, en el número 21 de la revista A.C. Documentos de actividad contemporánea (fig. 1); o las tomas del arquitecto Erwin Broner7, aparecidas en el mismo volumen (fig. 2). Estos autores utilizan la fotografía no tanto como un instrumento de simple registro y reproducción de la realidad, sino más bien como un medio de investigación, capaz de generar nuevos conocimientos. El mismo Hausmann, defendiendo una concepción de la mirada como acto creativo, afirmaba: "Ver no es simplemente mirar apresuradamente" (Raoul Hausmann, citado en: Fernández, 1996: p. 12).
(1936): 'Elementos de la arquitectura rural en la isla de Ibiza'. A.C. Documentos de actividad contemporánea. Barcelona, n. 21, pp. 12-13." loading="lazy" style="max-width:100%;height:auto;">
(1936): 'Ibiza (Baleares). Las viviendas rurales'. A.C. Documentos de actividad contemporánea. Barcelona, n. 21, pp. 17 y 19." loading="lazy" style="max-width:100%;height:auto;">
En 1947, Ibiza será protagonista de las tomas del fotógrafo español Joaquim Gomis, publicadas, veinte años más tarde, en el fotolibro Ibiza fuerte y luminosa (fig. 3). Algunas de estas mismas fotos se presentaron, luego, en el pabellón español en la IX Trienal de Milán (1951), diseñado por José Antonio Coderch y Rafael Santos Torroella, por encargo del arquitecto Gio Ponti (Rodríguez Pedret, 2022: pp. 42-61; Pizza, 2022: pp. 78-95).
(1967): Ibiza, fuerte y luminosa: fotoscop, lenguaje visual. Poligrafa. Barcelona, pp. XX-XXI." loading="lazy" style="max-width:100%;height:auto;">
Otro arquitecto italiano seducido por el paisaje isleño y sus construcciones blancas fue Luigi Figini, que en 1949 viajó a España, quedándose en Ibiza más días de los previstos inicialmente. El extenso reportaje fotográfico realizado durante su estancia ilustró los artículos sobre la "Isla Blanca" que publicó en las dos revistas Comunità, fundada por el empresario iluminado Adriano Olivetti, y Domus (fig. 4), de Gio Ponti (Selvafolta, 2022: pp. 62-77).
(1951): 'Diario illustrato di Ibiza Isla Blanca'. Domus. Milano, n. 263, pp. 43 y 45." loading="lazy" style="max-width:100%;height:auto;">
Al trazar esta línea del tiempo visual, se encuentra también el nombre de Francesc Català-Roca, autor relevante en el panorama fotográfico español, cuyas imágenes acompañan los textos de la guía Mallorca Menorca e Ibiza, de José Pla, publicada por primera vez en 1950.
Estos son solo algunos ejemplos8 que ponen de relieve la importancia comunicativa de las imágenes fotográficas y su difusión. De estos ejemplos se deduce que la fotografía, y por ende el fotógrafo, desempeñan un papel activo y central en la construcción de esta particular narrativa visual. En este marco se inscriben también las imágenes de Ibiza de Oriol Maspons.
4. Las "casas siempre blancas" de Ibiza en la fotografía de Maspons
La observación de las fotografías tomadas por Maspons durante sus estancias en Ibiza en los años 50 permite identificar ciertos temas recurrentes capturados por su cámara. Para interpretar estas imágenes, resulta útil apoyarse en un manuscrito titulado "El pueblo ibicenco" 9, firmado por el propio fotógrafo y conservado en su archivo documental en el MNAC. Aunque el texto no está fechado, es posible suponer que Maspons lo redactó tras uno de sus primeros viajes a la isla. Los párrafos iniciales revelan, ante todo, la actitud con la que el fotógrafo se aproxima al lugar con su cámara:
He estado una semana en ella y me ha ofrecido estas fotos, de sus hombres, sus mujeres, niños y turistas. De sus animales y de las casas y calles en que viven y transitan. No he pretendido pues captar su folklore ni rebuscar el detalle exótico, por la semejanza que tiene con los montajes turísticos que se organizan en otras partes. En Ibiza hay autenticidad.
Maspons recorre la isla adoptando una postura receptiva hacia las imágenes que el lugar le ofrece. No impone su mirada ni busca tomas artificiosas o construidas para impresionar. Al contrario, lo que capta su atención es la "autenticidad" del paisaje y de las personas que habitan la isla. La autenticidad, por otra parte, representaba uno de los valores fundamentales al que aspiraban los jóvenes y revolucionarios fotógrafos del ya citado grupo Afal, al que pertenecía el propio Maspons. Abogando por una fotografía "sincera", de hecho, condenaban las imágenes "falsas y vulgares" exhibidas en los Salones fotográficos. Como se lee en las páginas de la homónima revista del grupo:
Pero quizá lo más interesante de nuestro Salón ha sido la aportación de algunas firmas que, por lo general, estaban ausentes de 'estas manifestaciones de arte' y que acudieron a nuestro llamamiento porque sabían que estábamos dispuestos a defender una fotografía auténtica. […] Oriol Maspons nos presenta tres fotografías de reportaje en las que es nota destacada la sinceridad. Reconforta contemplar estas fotografías entre tanta falsedad, vulgaridad y repetición que nos vienen continuamente ofreciendo los salones nacionales (Pérez Siquier, 1957: s. p.)10.
Comentando de manera explícitamente crítica el II Gran Salón de Invierno de Fotografía, Carlos Pérez Siquier, autor del artículo, elogia con estas palabras las fotografías de su amigo Oriol Maspons. El texto va acompañado, entre otras, de una imagen ibicenca titulada "Hombre de Ibiza" (1953) (fig. 5), en la que un hombre mayor aparece en primer plano, sentado en una escalera que conecta los desniveles de la ciudad.
(1957): 'II Gran Salón de Invierno de Fotografía'. Afal. Almería, n. 7, s.p." loading="lazy" style="max-width:100%;height:auto;">
Esta toma muestra uno de los temas claves representados por el autor catalán en sus estancias ibicencas: las personas. Los sujetos –hombres, mujeres, niños y turistas, como menciona en el manuscrito– no posan intencionalmente ante su cámara, a diferencia de los modelos que Maspons retrataría en diferentes contextos. Al contrario, el fotógrafo captura a los habitantes de la isla de manera casi espontánea, mientras realizan sus actividades cotidianas. La arquitectura, por su parte, es una presencia constante y reconfortante, un telón de fondo que enmarca las acciones de las personas, cuyas siluetas destacan contra el blanco de las paredes rugosas, textura típica de la arquitectura ibicenca. Incluso en las imágenes en las que no aparece de forma explícita la presencia humana, ésta se evoca a través de objetos cotidianos, como la ropa tendida al sol o una silla, que sugieren su reciente paso.
En otras imágenes, en cambio, la arquitectura pasa a ser la protagonista indiscutible de la escena. En efecto, "las casas y las calles" donde las personas "viven y transitan", según se lee en el manuscrito, constituyen otro de los temas fotografiados por Maspons. La arquitectura rural es retratada enfatizando su plasticidad, la geometría elemental de los volúmenes blancos y puros, el carácter primordial de sus formas. Dos de sus fotografías van acompañadas de un comentario elocuente del autor: "Las casas de Ibiza son así, como una proa" (1953), "…O así, de cúbica simplicidad" (1954)11. Aunque tomadas en momentos distintos, como indican las fechas, Maspons las pone en relación, revelando así un proceso de reflexión posterior sobre su propia obra (fig. 6).
(1965): 'Viatge a Eivissa i a Formentera'. Serra d'or. Barcelona, n. 3, p. 69. La copia original de esta fotografía, conservada en el AMNAC. Fons Oriol Maspons, lleva la siguiente descripción: '... O así, de cúbica simplicidad (Ibiza)'." loading="lazy" style="max-width:100%;height:auto;">
Esta "cúbica simplicidad" es también una peculiaridad de otro tipo de arquitectura que Maspons fotografiaría años más tarde12: la casa Uriach, diseñada por los arquitectos catalanes José Antonio Coderch y Manuel Valls. En las tomas de Maspons, realizadas junto con su socio Julio Ubiña13, se destaca la plasticidad de la casa Uriach, representada como una pieza escultórica, casi como si fuera una maqueta. Sobresalen las líneas "sobrias y austeras" del edificio, cualidades que reflejan las indicaciones de la señora Uriach, según una carta enviada a J. A. Coderch (Montserrat Sans de Uriach citada en: Pizza, 2000: p. 143) (fig. 7).
(1964): 'Vivienda unifamiliar en La Ametlla del Vallés (Barcelona)'. Cuadernos de Arquitectura. Barcelona, n. 56, p. 5." loading="lazy" style="max-width:100%;height:auto;">
En las fotografías que Maspons tomó en Ibiza en los años 50, su cámara se detiene especialmente en los espacios exteriores de la ciudad, que a menudo se transforman en extensión de los interiores de las casas; la calle, pues, se convierte en umbral, espacio de transición entre el "dentro" y el "fuera", entre lo público y lo privado. El mismo Braudel, en su teorización sobre el Mediterráneo, señala el carácter híbrido de las calles de los centros urbanos situados a las orillas del mar (Barudel, 1987: p. 152):
la ciudad está organizada para los intercambios entre los hombres […] Rara vez lo importante es la calle, lugar de paso estrecho y embarazoso que las casas tratan siempre de anexionarse como patio: basta sacar allí algunas sillas para que el barbero afeite a su cliente y para que los niños hagan sus deberes o jueguen ante la mirada de las mujeres, que cosen o hacen punto.
Esta apropiación de la calle por parte de los habitantes también es resaltada por el arquitecto italiano Luigi Figini en su artículo sobre Ibiza, publicado en Domus (Figini, 1951: p. 43):
Subimos. En la noche –después del gran sol del día de septiembre todavía caluroso– hay un fresco inesperado, es el aire que viene del mar. La vida sale de las casas en la calle, se desborda; la calle es de todos, a esta hora; se convierte en patio abierto, prolongación de las viviendas que se asoman. Desde las puertas entreabiertas se pueden ver los interiores sórdidos, mal iluminados por la luz anaranjada de las lámparas de petróleo. Algunas sillas delante de los umbrales. Alguna figura negra a contraluz, alguien sentado ahí fuera, o en los peldaños.
La silla, mencionada tanto por Braudel como por Figini, constituye el objeto simbólico de la apropiación del espacio exterior, elemento típico e indispensable en el paisaje ibicenco. Su importancia simbólica no solo está reflejada en las imágenes de Maspons, sino también en las de otros fotógrafos como R. Hausmann, J. Gomis, Viñets y P. Gómez (Rodríguez Pedret, 2022: pp. 47-48).
Este objeto cotidiano se puede detectar también –en un contexto diferente– en las fotografías de la sala de estar y comedor de la mencionada casa Uriach, tomadas por Francesc Català-Roca y publicadas en la revista Arquitectura (1965: pp. 40-42) (fig. 8).
La silla, en estas tomas, adquiere un carácter escenográfico que evoca una dimensión remota en el tiempo y el espacio, recreando la atmósfera "auténtica" de las casas populares de Ibiza incluso en una arquitectura moderna como la casa Uriach. En efecto, como se sabe, la arquitectura popular fue una significativa fuente de inspiración para J. A. Coderch, especialmente en el diseño de viviendas unifamiliares (J. A. Coderch citado en: Fochs, 1989: p. 207):
La influencia de los factores nacionales y regionales en la creación y el desarrollo de la arquitectura moderna me parecen decisivos por lo menos han sido decisivos para mí, ya que en una época en la que España estaba prácticamente aislada de toda influencia exterior fue la arquitectura regional la que me orientó en mi trabajo y me permitió realizar obras que luego fueron consideradas modernas […] Creo que la arquitectura popular en todos los países parte de premisas muy concretas y realistas y tiene siempre una dignidad de la que carecen muchas obras de la arquitectura moderna.
5. El tiempo en Ibiza: entre tradición y modernidad
Durante su estancia en Ibiza, Maspons quedó fascinado no solo por el paisaje rural y los habitantes de la isla, sino también por algunos aspectos de su estilo de vida. En su manuscrito, de hecho, se pueden leer estas palabras: "Los ibicencos, en contraste con sus casas siempre blancas, visten de oscuro en toda ocasión". La escala cromática —el blanco y el negro—, tan característica de las fotografías de Maspons y de muchos de sus contemporáneos, emerge como un rasgo identitario del lugar. Esto también se refleja en las palabras de otros autores. Santiago Rusiñól, en su Glosari, describe a "Los ibicencos" de la siguiente manera: "Los habitantes de un pueblo, si bien se observa, tienen, vistos en conjunto, un color dominante característico […] la gente de Ibiza, encima del blanco, siempre se percibe en silueta" (Xarau, 1913: p. 280).
El color negro, más allá de ser solo un tono, adquiere cualidades formales en las palabras del periodista Baltasar Porcel en su artículo "Viatge a Eivissa i Formentera", publicado en la revista Serra d'Or en marzo de 1965. Al describir la ciudad de Ibiza, y en particular la Dalt Vila, resalta como un "encanto" la experiencia de pasear por sus callejones "blancos" –por supuesto– y "empinados", donde se encuentran "…ibicencas geométricamente vestidas de negro –no negro de luto, sino de secular armonía", en contraste con los "vestidos estampados" de las turistas (Porcel, 1965: p. 69). Las formas geométricas de las casas se combinan con las igualmente geométricas de las vestimentas de los habitantes, sugiriendo una interacción simbiótica entre el entorno y las personas.
Entre las fotografías de Maspons que capturan este contraste, destaca una en particular, tomada en 1957: un grupo de mujeres ibicencas, vestidas de negro de pies a cabeza, posan ante un fondo blanco y anodino. Casi todas están de espaldas, formando una figura irregular donde solo se distinguen las caras de perfil de algunas de ellas, además de un hombre, también vestido de negro, situado en el extremo izquierdo de la imagen. La fortuna de la toma está testimoniada por su circulación en varias exposiciones y publicaciones. Entre ellas, se menciona el ya citado número de la revista Serra d'Or (marzo de 1965) (fig. 9), en el que la figura aparece en la portada, acompañada por la siguiente descripción: "Una parte del pueblo ibicenco recibe el asalto del mundo moderno con vestimentas arcaicas".
En estas palabras se percibe la peculiar sensación de atemporalidad que caracteriza la vida en la isla, un lugar que parece suspendido en el tiempo, resistiendo la llegada de la modernidad. Maspons mismo apuntaba en su manuscrito:
Creo que deben quedar pocos pueblos en la tierra que dan tan poca importancia al transcurso del tiempo. Dicen los ingleses: 'el tiempo es oro'. A los ibicencos, muy filosóficamente, les importa muy poco el tiempo. Y esta decisión colectiva no influye en su nivel de vida, que es como el de cualquier pueblo mediterraneo.
(1965), n. 3." loading="lazy" style="max-width:100%;height:auto;">
(1965): 'Viatge a Eivissa i a Formentera'. Serra d'or. Barcelona, n. 3, p. 70." loading="lazy" style="max-width:100%;height:auto;">
El emblema de la lentitud de la vida ibicenca podría ser la bicicleta, medio de transporte "lento", respetuoso del entorno, que invita a un contacto directo e inmediato con el lugar, en armonía con sus ritmos (fig. 10).
La bicicleta, en efecto, aparece en varias imágenes, no solo de Maspons, sino también de otros fotógrafos, como Català-Roca. En este contexto, el coche, símbolo por excelencia de modernidad y velocidad, parece fuera de lugar. El tiempo en la isla es marcado por el hombre que se desplaza andando en bicicleta, como ya señalado, o caminando a su propio ritmo:
La ciudad de Ibiza es un paseo. Se tiene que conocer paseando, con lentitud, a pie, sin muchas prisas ni muchas ganas de charlar. Hay ciudades que son mirar escaparate y otras visitar monumentos artísticos. En Ibiza el paseo se tiene que hacer, como decía, andando. […] sobra el automóvil, sobra la prisa. (Porcel, 1965: p. 69).
El propio Maspons cierra el manuscrito que ha sido referencia a lo largo de este ensayo con las siguientes palabras:
Un señor olandés […] dice muy amigablemente de los ibicencos, con los que convive feliz: 'ellos viven con 100 años de retraso, pero dentro de poco tiempo vivirán con 150'. Quizás precisamente por eso, se vive tan bien en Ibiza.
Sin embargo, en otro texto, titulado "Eivissa 1960. El Seiscientos", Maspons reflexiona sobre el impacto que tuvo el coche en las costumbres y estilo de vida de la isla:
Con mi maravilla mecánica, lo primero que hice, fue ir a Ibiza. Se acabó lo de alquilar bicicletas, para pedalear por toda la isla como había hecho en épocas anteriores. Yo frecuentaba Ibiza desde el año 53 y 54, y la verdad es que Ibiza empezó a dejar de ser lo que era a partir de que yo fui en coche14.
Con un punto de nostalgia, el fotógrafo subraya que la introducción del coche fue un factor determinante en la transformación de la isla, que hoy en día sigue siendo víctima de un turismo descontrolado y agresivo, alterando de forma permanente esas cualidades que habían hecho de Ibiza un lugar tan atractivo en la primera mitad del siglo XX.
6. Conclusiones
La observación de las fotografías que Oriol Maspons tomó en Ibiza en los años 50 resulta especialmente reveladora, ya que permite profundizar en el patrimonio visual e inmaterial de la isla, a través de la mirada de un autor fundamental en la historia de la fotografía en España, como lo demuestran los numerosos reconocimientos que ha recibido a lo largo de su trayectoria profesional15.
Estas imágenes pueden situarse en continuidad con las de otros autores mencionados que, en conjunto, dieron forma a un diverso y rico álbum de representaciones de la isla. Por un lado, estas fotografías consolidaron los rasgos de un imaginario particular de Ibiza, construido a través de un lenguaje visual característico, basado en la repetición de ciertos elementos que se convirtieron en auténticos topoi de este relato visual; por otro lado, contribuyeron a la difusión de esta imagen de la isla más allá de sus fronteras, mediante la circulación de las fotografías.
La Ibiza que emerge de las fotos de Maspons se reafirma como un lugar mítico, inspirador de formas de vida y de conformación del paisaje urbano alternativas al modelo ofrecido por la modernidad. Significativas al respecto son las palabras que el arquitecto italiano Luigi Moretti, uno de los exponentes de la modernidad arquitectónica, escribía en esos años en las páginas de Spazio, revista de la que era fundador y director:
Una de las imágenes, en definitiva, que deducimos de estas paredes de Ibiza es la de que protegen con sencillez el curso de una vida humana. Parece revelarse en ellas, materializada, la tan anhelada liberación de la necesidad. Nos damos cuenta, una vez más, de que el envoltorio casa puede ser complicado, pesado y agobiante, como lo hemos hecho los modernos, pero también puede ser, sin comprometer las necesidades fundamentales del ser humano, simple y limitado.
Las casas de Ibiza [...] nos indican, hecha una rápida transposición mental en términos modernos, las posibilidades de nuevas envolturas para el hombre […] Nos indican, además, y nos hacen darnos cuenta que los modernos hemos sustituido la academia del siglo XIX de molduras y frontones por otra mucho más peligrosa [...] del tecnicismo y de la tecnología vacía, de los preconceptos estilísticos, [...] de los conceptos irreales sobre la vida, carácter, moralidad, necesidades y futuro del hombre; conceptos prefabricados, sin ninguna o suficiente preparación lógica y humanística en la mesa de estudio de los arquitectos (Moretti, 1951: pp. 41-42).
Obras citadas
- Fernández, Horacio (1996): "Evitar todo lo interesante", en Raoul Hausmann, Ayuntamiento de Pamplona, Pamplona.
- Figini, Luigi (1951): "Diario illustrato di Ibiza 'Isla Blanca'". Domus. Milano, n. 263, pp. 43-52.
- Fochs, Carles (1989): J.A. Coderch de Sentmenat, 1913-1984. G. Gili. Barcelona.
- Haussmann [sic.], Raoul (1936): "Elementos de la arquitectura rural en la isla de Ibiza". A.C. Documentos de actividad contemporánea. Barcelona, n. 21, pp. 11-14.
- Heilbronner, Erwin (1936): "Ibiza (Baleares). Las viviendas rurales". A.C. Documentos de actividad contemporánea. Barcelona, n. 21, pp. 15-23.
- Maspons, Oriol (1957): "Salonismo". Arte fotográfico. Madrid, n. 61, pp. 3-4.
- Moretti, Luigi (1951): "Tradizione muraria a Ibiza". Spazio. Roma, n. 5, pp. 35-42.
- Pérez Siquier, Carlos (1957): "II Gran Salón de Invierno de Fotografía". Afal. Almería, n. 7, s.p.
- Pizza, Antonio (2000): "Raigambre y universalismo de un proyecto doméstico", en: Rovira, Josep M.; Sustersic, Paolo.; Pizza, Antonio. Coderch 1940-1964: en busca del hogar. Col·legi d'Arquitectes de Catalunya. Barcelona.
- Pizza, Antonio (ed.) (2019): Imaginando la casa mediterránea. Italia y España en los años 50. Fundación ICO; Ediciones Asimétricas. Madrid.
- Pizza, Antonio (ed.) (2022): Habitar la 'Isla blanca'. Interpretaciones de la arquitectura ibicenca. Ediciones Asimétricas; Demarcació d'Eivissa i Formentera del Col·legi Oficial d'Arquitectes de les Illes Balears COAIB. Madrid; Eivissa.
- Porcel, Baltasar (1965): "Viatge a Eivissa i a Formentera". Serra d'or. Barcelona, n. 3, pp. 67-71.
- Rodríguez Pedret, Carmen (2022): "Ibiza: sueño y devoción de un paisaje intercambiable", en Pizza, Antonio (ed.). Habitar la 'Isla blanca'. Interpretaciones de la arquitectura ibicenca. Ediciones Asimétricas; Demarcació d'Eivissa i Formentera del Col·legi Oficial d'Arquitectes de les Illes Balears COAIB, Madrid; Eivissa.
- Selvafolta, Ornella (2022): "El viaje de Luigi Figini a Ibiza en 1949", en: Pizza, Antonio (ed.). Habitar la 'Isla blanca'. Interpretaciones de la arquitectura ibicenca. Ediciones Asimétricas; Demarcació d'Eivissa i Formentera del Col·legi Oficial d'Arquitectes de les Illes Balears COAIB, Madrid; Eivissa.
- Sert, Josep Lluís (texto); Gomis, Joaquim (fotografías); Prats, Joan (selección y secuencia) (1967): Ibiza, fuerte y luminosa: fotoscop, lenguaje visual. Poligrafa. Barcelona.
- Terré Alonso, Laura (2006): Historia del grupo fotográfico Afal, 1956/1963. Photovision. Sevilla.
- Xarau (Santiago Rusiñól) (1913): "Glosari. L'illa blanca. Iviça". L'Esquella de la Torratxa. Barcelona, n. 1783, pp. 152-154.
Obras consultadas
- (1964): "Vivienda unifamiliar en La Ametlla del Vallés (Barcelona)". Cuadernos de Arquitectura. Barcelona, n. 56, pp. 5-7.
- (1965): "Casa en la Ametlla". Arquitectura. Madrid, n. 84, pp. 40-42.
- (2021): Oriol Maspons, el primer viatge. Consell d'Eivissa. Ibiza.
- Braudel, Fernand (1987): El mediterráneo. Espasa Calpe. Madrid.
- Davies, Martin; Derville, Philippe (2000): Eivissa Ibiza. Cent anys de llum i ombra. Cien años de luz y sombra. A Hundred Years of Light and Shade. Hundert Jahre Licht und Schatten. Cent ans d'ombre et de lumière. El Faro. Eivissa.
- Maglio, Andrea; Mangone, Fabio; Pizza, Antonio (eds.) (2017): Immaginare il Mediterraneo. Architettura, arti, fotografia. Artstudiopaparo. Napoli.
- Pizza, Antonio (2019): Intersecciones. Cultura urbana, arte y arquitectura en los siglos XIX y XX. Ediciones Asimétricas. Madrid.
- Pizza, Antonio (2020): El Mediterráneo inventado. Un archipiélago arquitectónico en la España del siglo XX. Ediciones Asimétricas. Madrid.
- Pizza, Antonio (2022): "El pabellón de España en la IX Trienal de Milán de 1951", en Pizza, Antonio (ed.). Habitar la 'Isla blanca'. Interpretaciones de la arquitectura ibicenca. Ediciones Asimétricas; Demarcació d'Eivissa i Formentera del Col·legi Oficial d'Arquitectes de les Illes Balears COAIB, Madrid; Eivissa.
- Pla, José (1950): Mallorca Menorca e Ibiza. Ediciones Destino. Barcelona.
- Porcel, Baltasar (1965): "Viatge a Eivissa i a Formentera". Serra d'or. Barcelona, n. 4, pp. 83-89.
- Rudofsky, Bernard (1964): Architecture without architects. Doubleday & Company, Inc.. Garden City, New York. (Trad. esp.: R., B. (1974): Arquitectura sin arquitectos. Ed. Universitaria de Buenos Aires. Buenos Aires.)
- Xarau (Santiago Rusiñól) (1913): "Glosari. L'illa blanca. Els ivicencs.". L'Esquella de la Torratxa. n. 1790, pp. 280-282.
- Zelich, Cristina (2019): Oriol Maspons. La fotografía útil / 1949-1995. Museu Nacional d'Art de Catalunya. Barcelona.