Ecofeminismo y Ciudad: Mujeres pensando una ciudad más saludable

Ecofeminism and City: Women planning a healthier city

Verónica Perales Blanco
Facultad de Bellas Artes, Universidad de Murcia, Campus de Espinardo (España)
ORCID: https://orcid.org/0000-0001-9120-2158

Arte y Ciudad - Revista de Investigación, Vol. 4, Nº 6 (2014), pp. 7-26
DOI: 10.22530/ayc.2015.6.240

Resumen

Si bien es cierto que siempre se ha considerado la vida en las grandes ciudades menos ventajosa para la salud, los avances tecnológicos actuales deberían apoyar el consumo consciente e informado, minimizando así los riesgos para la salud de todos los ciudadanos. ¿Qué podemos hacer en pro de la ecología desde las ciudades? ¿Afectan las cuestiones medioambientales particularmente a las mujeres? ¿Qué sentido tiene el enfoque ecofeminista en la vida de las ciudades? Este texto analiza la situación actual medioambiental de las ciudades desde una perspectiva de género (GAD) -gender and development-. El objetivo principal de esta investigación es esbozar posibles líneas de acción ecofeministas en el área urbana. Para ello, analizaremos primero qué significa ecofeminismo y cómo interviene el factor género en las ciudades. También abordaremos cómo la diferencia de sexo es relevante al estudiar la repercusión que la contaminación tiene sobre la salud de los ciudadanos. Describiremos algunas de las iniciativas que han estado, o están, activas en estos momentos.

Abstract

While living in the big cities has always been considered less advantageous to the health, current technological advances should help to an informed and conscious consumption, minimizing the risks of all citizens. What can we do in an ecologyst way from the cities? Does the pollution affect in particular to women? What's the ecofeminist focus on the city-life? This paper reviews the current city environment from a gender perspective (GAD)-Gender and Development.

Palabras clave: Ecofeminismo, feminismo, ciudad, urbanismo, sostenibilidad, género, agroecología

1. Introducción1.

"El desorden urbano y los desafíos medioambientales que conocemos no son percibidos ni vividos por igual en el Norte y el Sur, por las mujeres y los hombres, por los poderosos y los excluídos" (Verschuur, 2007: 13), es por ello que la búsqueda de soluciones ha de tener en cuenta las desigualdades existentes entre los diferentes grupos sociales para no repetir, en la propuesta de soluciones, formas que perpetúen patrones de dominación. "Superar el sexismo, el racismo, el androcentrismo y el antropocentrismo moral fuerte es tanto una exigencia ética para con los oprimidos como una necesidad vital de la humanidad en tiempos del cambio climático" (Puleo, 2005: 208). El ecofeminismo, que tiene en cuenta esta contaminación primera del sistema general que debemos superar, intenta buscar salidas constructivas al deterioro ecológico actual.

El objetivo principal de la investigación es esbozar posibles líneas de acción ecofeministas en el área urbana. Para ello, analizaremos primero qué significa ecofeminismo y cómo interviene el factor género en las ciudades. También abordaremos cómo la diferencia de sexo es relevante al estudiar la repercusión que la contaminación tiene sobre la salud de los ciudadanos. Describiremos algunas de las iniciativas que han estado, o están, activas en estos momentos. La metodología utilizada se centra en la búsqueda de recursos teóricos que ilustren la confluencia género, ciudad, ecología. Asímismo hemos realizado un estudio de propuestas de colectivos ecologistas y/o feministas relevantes.

2. Ecofeminismos.

El término ecofeminismo provoca el rechazo de muchas feministas que asocian el término a posturas esencialistas que establecen relaciones directas entre mujer y naturaleza. Sin embargo, debemos tener en cuenta que

"así como hay diversidad de corrientes dentro del feminismo, en la actualidad también la hay dentro del ecofeminismo (…) los primeros posicionamientos al respecto fueron los del feminismo radical con teóricas como Mary Daly (Gyn/ecology: the Metaethics of Radical Feminism, 1978), Susan Griffin (Women and Nature: the Roaring Inside Her, 1978) y Starhawk (The Spiral Dance, 1986), entre otras. Su perspectiva puede calificarse de esencialista ya que creen descubrir en las mujeres rasgos específicos que las emparentan más estrechamente que a los hombres con la Naturaleza." (Puleo: 2000, 167).

Si bien es cierto que los primeros grupos de ecofeministas –sobre todo anglosajones‐ tuvieron una marcada tendencia a establecer el vínculo Mujer/Naturaleza como binomio indisociable y que, tal y como afirma Alicia Puleo en otro de sus textos, este aspecto "forma parte de los discursos de legitimación patriarcal" (2008: 47), no podemos generalizar el conjunto de teorías y propuestas nacidas de esta corriente de pensamiento. No se trata de infravalorar la labor de las primeras pensadoras ecofeministas, pero sí tenemos que afirmar que, desde la visión esencialista de esta primera ola de ecofeminismo, pensar una postura feminista ecologista compatible con las estructuras urbanas y el potencial tecnológico actual parece una tarea imposible. El discurso ecofeminista ha evolucionado y ganado en matices desde la década de los setenta, tomando medidas que garantizen que la búsqueda de una existencia más sostenible no suponga una involución para el colectivo de mujeres. Una de las líneas más remarcables es la abierta por el Ecofeminismo Crítico, liderado por la filósofa Alicia Puleo2. Este ecofeminismo, crítico "en referencia a los orígenes ilustrados del pensamiento emancipatorio moderno y a su necesaria revisión" (Puleo, 2011: 15), denunciará las doctrinas y prácticas opresivas, continuando con uno de los pilares de la tradición ilustrada; "el espíritu de la Ilustración es analítico" (2011: 407) dice Alicia Puleo en el capítulo final de su libro, debemos remitirnos a la "siempre necesaria voluntad ilustrada de adquirir conocimientos libres de los discursos mistificadores utilizados con harta frecuencia para ocultos objetivos de dominación" (ídem). Aparece en esta voluntad crítica –sostenida– uno de los aspectos más interesantes de su teoría: el dinamismo del pensamiento, la posibilidad de cambio, la revisión del discurso en el contexto.

3. Estructuras urbanas con género.

Tal vez no hace falta recordar que el desarrollo urbanístico ha sido un campo controlado –casi en su totalidad– por la mitad masculina de la población. Pero conviene no perderlo de vista, implica la falta de una perspectiva de género que es parte constituyente de la situación a la que nos enfrentamos ahora. No es únicamente que los principales arquitectos de los últimos siglos hayan sido hombres, sino que además, las escasas mujeres que tienen o que han tenido cierta presencia no "han tratado con seriedad lasdistinciones hombre/mujer (…) un buen número de mujeres especialistas en desarrollo (urbano) tienden a no concentrar su atención en los problemas femeninos" (Moser, 2007: 71). El dominio de lo urbano y la planificación urbanística ha sido definida "principalmente en términos físicos y espaciales referida al trabajo 'de los hombres', y esto implica la valoración de problemas tales como el transporte, el alojamiento, los servicios y la infraestructura" (Moser, 2007: 71).

Si concretamos el análisis sobre la situación del territorio español, debemos destacar la labor del Colectivo de Mujeres Urbanistas, un grupo abierto de mujeres vinculadas profesionalmente con el mundo de la planificación territorial, la geografía, el urbanismo y la arquitectura que se constituyó en 1994 con el objetivo de analizar el espacio urbano en España, desde un punto de vista de género. Dentro de este colectivo, Aurora Justo ha realizado estudios especialmente interesantes en el tema que nos ocupa aquí, como La salud de las mujeres y la salud de las ciudades (2000) o en Mujeres, ciudad y nuevas tecnologías (1998), partiendo de la afirmación de que "hoy en día, es un hecho indiscutible la desigualdad hombre/mujer en los campos económico, político o social, y que esta desigualdad impregna nuestra vida diaria." (Justo, 1998). Dado que las funciones que realizan hombres y mujeres se encuentran impregnadas por la desigualdad, y que la proyección de las ciudades ha carecido de una perspectiva de género (siendo dominada por un sector masculino), las mujeres son las más afectadas por la pérdida de calidad de vida en el área urbana: "grandes desplazamientos, incremento de espacio viario en detrimento de los espacios públicos, aislamiento, zonas vacantes entre zonas edificadas..." (ídem).

Si bien es cierto que siempre se ha considerado la vida en las grandes ciudades menos ventajosa para la salud, los avances tecnológicos actuades deberían apoyar el consumo consciente e informado, minimizando así los riesgos para la salud de los ciudadanos. Caroline Moser distingue entre tres formas de concebir el estudio del desarrollo y la relación del mismo con el colectivo de mujeres. La primera, es el análisis que no hace ninguna diferenciación entre sexos y donde "el hombre es la norma", se trata de una perspectiva masculinista; el segundo patrón sería el de Women in Development (WID) o mujeres en el desarrollo, que pone el acento sobre la importancia de las mujeres en el desarrollo, "las mujeres tienen un rol activo en el proceso de desarrollo, por sus actividades productivas y al mismo tiempo por las reproductivas, y su contribución, a menudo ignorada, al crecimiento económico es capital"; la tercera postura sería la de Gender and Development (GAD) que se opone al análisis aislado del colectivo de mujeres y considera que los estudios de la situación de las mujeres han de hacerse en relación a la de los hombres. Hay, en esta tercera postura una intención de hacer frente a las desigualdades entre diferentes sexos no tanto por cuestiones biológicas como en términos de género, es decir, las relaciones sociales que se establecen entre hombres y mujeres y en las que las mujeres han estado sistemáticamente subordinadas (Moser, 2007: 70). Las herramientas tecnológicas han de ser estudiadas desde esta perspectiva GAD, y han de ser puestas al servicio de una mayor información (científica y moral) sobre nuestra relación con los recursos naturales y demás seres vivos del planeta.

4. Rex extensa. Los cuerpos diferenciados de Poulain de la Barre.

Ante la división radical predominante entre mente y cuerpo dictada por Descartes –que se extendió desde mediados del siglo XVII–, François Poulain de la Barre, escritor y filósofo francés destacado por ser uno de los precursores de hombres pro‐feministas, argumentó que si bien los cuerpos de hombre y mujer eran diferentes, las mentes de ambos eran iguales (haciendo referencia a su potencial); las diferencias que podemos apreciar en el comportamiento proceden de la educación que recibe cada uno de los sexos de forma específica (Poulain, 1674: 187). Esta lectura de los textos de la Barre me parece extremadamente pertinente en un momento en el que, la mente global de la humanidad –‐sin diferencia de sexos–, ha de tomar conciencia de la necesidad de cambio. Sin por ello olvidar que desde el punto de vista de la contaminación medioambiental, el cuerpo femenino es más sensible de absorver los químicos que nos afectan.

"Desde 1965 se han creado cuatro millones de compuestos químicos diferentes de los que 100.000 se producen y comercializan actualmente. Un buen número de ellos son tóxicos y solubles en grasa, por lo que tienden a acumularse en el tejido graso. Por su parte, la eclosión de la telefonía móvil y otros muchos aparatos que emitten radiaciones han disparado una contaminación electromagnética cuyos efectos nocivos empiezan a ser reconocidos por la Organización Mundial de la Salud pese a las presiones del sector de las telecomunicaciones," (Jara, 2011: 42).

En nuestros cuerpos diferenciados, la repercussions de la contaminación medioambiental toma distintos niveles. Tal y como indica Alicia Puleo, hoy

"sabemos que las mujeres se ven afectadas en una proporción más elevada que los hombres por el síndrome de hipersensibilidad química múltiple (SHQM) que la mayoría de los médicos todavía atribuyen a trastornos psicosomáticos o diagnostican como alergia provocada por un animal doméstico" (Puleo 2011: 14).

La explicación básica es sencilla, estos componentes químicos se fijan en el tejido adiposo y la mujer –en general– tiende por cuestiones fisiológicas a acumular más grasa en el cuerpo. Desde este conocimiento el colectivo de mujeres ha de ser consciente del riesgo oculto que suponen muchos objetos de consumo. En el informe Consumiendo Química – Europa. Las sustancias químicas en el polvo doméstico, como indicador de exposición química en el hogar, la organización Greenpeace recoge los datos de la contaminación química en muestras de polvo doméstico. Las muestras de 22 casas españolas "contenían ftalatos, pirorretardantes bromados, compuestos organoestánnicos, parafinas cloradas de cadena corta y residuos detectables de nonilfenol, del grupo de los alquilfenoles".

Las sustancias llegan a nuestras casas a través de los productos de consumo que compramos y utilizamos, son aditivos químicos, en la composición de multitud de objetos de plástico, perfumes, cosméticos, juguetes, ropa o pinturas. El consumo de perfumes, cosméticos, productos de limpieza y otros de estos contaminantes es mayor en el colectivo de mujeres, debido en parte, a la división sexual del trabajo y también a la construcción de patrones altamente sexuados.

4.1. La presión mediática sobre los cuerpos.

Hay un factor de suma importancia que entra en juego cuando analizamos el consumo de productos que contienen contaminantes químicos, se trata de la presión social –a través de los medios de comunicación– que se ejerce sobre las mujeres en términos de modelos o patrones de éxito y belleza en general. Recently the organization Miss Representation, basada en estudios realizados fundamentalmente en los Estados Unidos, ha publicado un documentary que respaldaba con datos estadísticos la situación de presión a la que está sometida el colectivo femenino y la incidencia que esta presión tiene sobre el rol que toman las mujeres en la sociedad. Apoyados por organizaciones sin ánimo de lucro como Women's Media Center, White House Project, Girls Inc., Girls for A Change, Step Up Women's Network o el International Museum of Women, ponen el acento sobre la objetualización de las mujeres (o de los cuerpos de las mujeres) y sobre cómo esta visión construye mujeres con altos niveles de inseguridad en ellas mismas, condicionando el futuro de las jóvenes en la sociedad. "No puedes ser algo que no ves" dice Mary Wilson (presidenta del Proyecto Casa Blanca, www.thewhitehouseproject.org) en el trailer del documentary. Los medios de comunicación construyen en mayor parte los modelos a los que aspiran los jóvenes en las sociedades; cuando analizamos la actualidad mediática desde una perspectiva de género descubrimos, entre otras distorsiones y amputaciones, la de la libertad de elección del colectivo femenino.

5. Iniciativas en positivo.

La riqueza (económica) ha sido considerada el vehículo principal hacia una vida feliz y un mayor nivel de felicidad "per cápita", "la estrecha correlación entre crecimiento económico y felicidad suele considerarse una de las verdades más incuestionables, quizá incluso la más evidente" (Bauman, 2008: 11) y como remarcé Robert Kenedy en un texto publicado pocas semanas antes de ser asesinado, el PIB (producto interior bruto) ‐vinculado directamente a esta riqueza‐, mide todo, excepto lo que hace que valga la pena vivir la vida.

Para actuar de forma positiva desde nuestros cuerpos de ciudadanos ecológicos tenemos que analizar la huella ecológica que producimos. En un principio, nuestra huella ecológica se encuentra íntimamente ligada al volumen de recursos naturales que consumimos o el espacio (y agua) del planeta que necesitamos para vivir. Today in día es bastante más complejo valorar esta relación porque gran parte de los recursos que consumimos no se encuentra cerca de nosotros, sino que procede de otras partes distantes en el planeta (a menudo de lugares con un nivel de vida inferior al del lugar donde se efectúa el consumo); "la obligación principal de la ciudadanía ecológica es asegurar que las huellas ecológicas tengan un impacto sostenible en vez de insostenible" (Dobson, 2005: 55).

En 2008 el Center for Sustanaible Economy lanzó un cuestionario llamado Ecological Footprint Quiz (www.myfootprint.org/), el objetivo era que cualquier ciudadano del mundo pudiera medir su huella ecológica. El análisis es aproximado, pero incluso con este margen de error, el cuestionario nos sirve

para descubrir la envergadura de nuestro consumo y también valorar qué acciones equivalen a más volumen de recursos.

Uno de los componentes fundamentales para la cooperación positiva, ecológicamente hablando, entre ciudadanos es, primero la (in)formación, después, la integración de prácticas beneficiosas para la comunidad local y más allá, global. Aprender cómo optimizar nuestros desechos domésticos, por ejemplo, es algo que debemos, primero conocer y después poner en práctica. Este y otros muchos gestos pequeños que pueden sumar grandes resultados, si el índice de participación es alto. La clave en esta tarea que implica la participación de diferentes estratos sociales (edades, clase, ocupación…) es una educación medioambiental que llegue a través de diferentes canales. Si entendemos la educación medioambiental como una asignatura que se imparte de forma exclusiva en centros de enseñanza y a nuevas generaciones, no llegaremos a tiempo de coger el tren de vuelta.

"Conseguir una educación ambiental con verdadera fuerza motivadora es una necesidad imperiosa para evitar encaminarmos a una pesadilla de ciencia ficción, a las ya anunciadas guerras incesantes por el agua y otros recursos escasos en una Naturaleza envenenada. (…) De ahí la importancia de la capacidad pedagógica de una adecuada Educación Ambiental que genere ciudadanos y ciudadanas con reivindicaciones de justicia ecológica y con un modelo de calidad de vida basado en el cuidado de la Naturaleza y en el florecimiento de las capacidades humanas, y no en la acumulación insaciable de objetos industriales" (Puleo, 2005: 209).

Si deseas un cambio transgeneracional la educación ha de focalizar sobre el conjunto de generaciones de la ciudadanía y ha de tomar canales de difusión que trasciendan el ámbito escolar y universitario.

La ecofeminista Coline Serreau estrenó en 2010 el documental titulado Solutions locales pour un désordre global. La autora mantiene una postura netamente ecofeminista, "la terre simboliquement c'est l'uterus, c'est la mère, c'est la femme" (la tierra simbólicamente es el útero, es la madre, es la mujer). La tierra ha sido masacrada por la organización patriarcal de la sociedad ‐dice‐, por eso combato con todas mis fuerzas esta organización patriarcal. "Hablamos de medioambiental pero nunca de que el primer medioambimentos de los humanos es el cuerpo materno" (afirmación de Serreau en el trailer de la película). Solutions locales pour un desordre global es un ejemplo claro de ecoartivismo, podríamos destacar su valor en cuanto a la intención constructiva del proyecto: hablemos de cómo están las cosas pero sobre todo hablemos de lo que podemos hacer para mejorar la situación (Perales, 2010b: 14). Uno de los objetivos principales del documental es, según la autora, para empezar dar la palabra a las personas que no la tienen. En segundo lugar, se trató de hacer una película que incitase o animase a actuar, a través del testimonio de personas que luchan por un futuro mejor y que responden de forma activa a la crisis actual. El documentary es una sucesión fluida de problemas y posibilidades: soluciones locales: propuestas sobre lo que hacer, para un desorden global: descripción de principales problemas.

Es importante identificar las posturas catastrofistas (como las que siembran documentos, por una parte importantes pero por otras desalentadores, como Una verdad incómoda de Al Gore) y focalizar sobre iniciativas que exponen los puntos que podemos poner en práctica para mejorar. El ciudadano (urbano o rural) necesita saber sobre qué y cómo puede actuar. Los medios de comunicación deberían servir como difusores de esta (in)formación y deberían apoyar la coordinación ciudadana global, favoreciendo no tanto la exportación de productos (PIB) de cada país, como la puesta en común de experiencias, conocimientos y saberes de cada aldea donde la finalidad sería el enriquecimiento global y la disminución de la huella ecológica.

5.1. Participación ciudadana.

En los últimos años han apareczido diversas asociaciones o colectivos en ciudades que articulan la cooperación altruista en pro de un mundo más sostenible. Algunos de ellos tienen una perspectiva de género con mayor o menor pronunciación. Por ejemplo, el proyecto de investigación Girls & Ecology & Action (www.geanet.de) que estuvo activo durante cuatro años (1998‐2001) y en el cual participaban universidades españolas, puso en marcha diferentes talleres y seminarios dirigidos a mujeres con el fin de ofrecer formación tecnológica con enfoque sostenible. Como muy bien indica Alicia Puleo, es necesario ser cautelosos y no convertir a las mujeres en las (o mejor, cargar a las mujeres con la difícil tarea de ser) salvadoras del planeta. El concepto de justicia ambiental ha de estar siempre presente, equilibrando la situación de los desfavorecidos e integrando la igualdad entre los géneros. Ningún grupo de personas‐, dice la EPA (Agencia de Protección Medioambiental de los EUU), incluyendo los grupos raciales, étnicos o socioeconómicos, debe sobrellevar desproporcionadamente la carga de las consecuencias ambientales negativas como resultado de operaciones industriales, municipales y comerciales o la ejecución de programas ambientales y políticas a nivel federal, estatal, local y tribal. (www.epa.gov)

En España encontramos la campaña Chicas Verdes, dentro del colectivo más amplio Jóvenes Verdes (www.jovenesverdes.org). Esta guía para chicas ecologistas, incluye información relativa a la presión social de los medios sobre las mujeres, tecnología e información práctica sobre cómo disminuir nuestro impacto sobre el planeta. En la web de Jóvenes Verdes encontramos información sobre las diferentes campañas que han desarrollado, entre las principales: Vacaciones Sostenibles, Antinucleares y otras.

5.2. Green Guerrilla.

Nacida en Nueva York, Green Guerrilla (www.greenguerillas.org) es uno de los proyectos modelo de participación ciudadana con enfoque ecologista. Liz Christy fue la precursora del movimiento en 1973, cuando promovió a un grupo de vecinos del barrio en el que vivía para limpiar un terreno baldío y sembrar en él. Esta primera experiencia tuvo como resultado un magnífico jardín que vinculó a una comunidad y desencadenó un movimiento más amplio de cultivo moderno en la ciudad de Nueva York. Este tipo de acción de revalorización de los solares sirvió como estrategia contra algunos planes de reestructuración de barrios, entre ellos el puertorriqueño (Will, 2006: 10). Esta guerrilla verde, expresión artística, ecológica y cultural ha creado desde sus orígenes jardines, huertos y granjas urbanas, propiciando el diálogo y cooperación ciudadana hacia formas más sotenibles de vivir la ciudad.

Hay un sub‐grupo de Green Guerrilla, más reciente y con una base fuerte en Londres, llamado Guerrilla Gardening. Los objetivos de este tipo de guerrilla no se centran tanto en la producción de alimentos dentro del terreno urbano como en la mejora de la calidad de vida del mismo. Su actividad comprende fundamentalmente la creación de jardines en terrenos urbanos en desuso.

5.3. El huerto urbano.

La agroecología es uno de los terrenos en los que hay hombres y mujeres (en igualdad de ventajas) trabajando para una transformación de nuestra relación con la tierra en términos de productibilidad, entendimiento y respeto. "Un futuro socialmente justo y sostenible implica una urgente regeneración urbana ecológica, y en este proceso la agricultura urbana debe jugar un papel estratégico" (Fernández; Morán, 2011: 43)

Rachel Kaplan y K. Ruby Blume son las autoras de Urban Homesteading: Heirloom Skills for Sustainable Living, una de las publicaciones más recientes sobre autosuficiencia en la ciudad. Ambas forman parte de una comunidad de artistas y activistas instalados en ciudades o zonas urbanas, que como tantos otros evolucionan hacia formas alternativas de ciudadanía fundadas en la urgencia del momento y la necesidad de crear cambios culturales reales. La planificación sostenible a nivel personal, el conocimiento y valoración del territorio, el aprendizaje de pautas básicas de permacultura y otros consejos hacia el Do‐it‐yourself (DIY) Culture son los contenidos de su libro. Las autoras apuntan que el bioregionalismo valora el hogar (entendido como el área en la que habitamos) sobre todo lo demás porque es en nuestro hogar donde las alternativas pueden arraigar y florecer, modificando profundamente nuestra manera de habitar el mundo. El término mismo ecología, nos indica esta dirección: oikos, que es la raíz del griego "eco", significa hogar. Solucionemos entonces la situación en nuestras ciudades (local) para poder arreglar la situación global.

La agricultura urbana se ha relacionado con tiempos de crisis, por lo que de alguna manera resulta de cierta lógica este resurgir en los últimos años. Desde el punto de vista de un análisis de género es significativo el llamamiento a la participación del colectivo de mujeres en las campañas realizadas en tiempos de guerra. La falta de medios durante los períodos bélicos, en especial en las que denominamos grandes guerras, propició el surgimiento de la agricultura urbana; en esos momentos "la agricultura urbana es un medio de subsistencia y a la vez cumple una función patriótica, fomentando la colaboración de toda la sociedad en el mantenimiento de la economía de guerra" (Fernandez; Morán, 2011: 43). En la I Guerra Mundial varios de los países en conflicto iniciaron programas con este enfoque y aparecieron movimientos como los huertos escolares o las milicias de mujeres hortelanas. En la II Guerra Mundial surgieron dos grandes campañas para fomentar el cultivo en las ciudades o zonas urbanas Dig for Victory en Gran Bretaña y Victory Gardens en los Estados Unidos. Ambas campañas impulsaban la implicación de las mujeres. En los Estados Unidos durante la Guerra de Vietnam también se promovió el cultivo urbano o huertos comunitarios.

Cartel de la campaña británica Dig for Victory, 1943
Figura 1. Cartel de la campaña británica Dig for Victory, 1943.
Victory Garden Advertisement, campaña estadounidense Victory Gardens 1941-1945
Figura 2. Victory Garden Advertisement, campaña estadounidense Victory Gardens 1941-1945.

Muchos de los huertos comunitarios empiezan con la ocupación de solares abandonados. En Sevilla, dentro del casco histórico encontramos El Huerto del Rey Moro (HRM), un espacio verde y sin urbanizar que el Plan General de Ordenación Urbana de Sevilla (PGOU) destinó a construcción de viviendas. La Asociación de Amigos de la Huerta del Rey Moro "La Noria" se opuso y en 2004 el espacio se inauguró como espacio para uso y disfrute del vecindario. Los vecinos y vecinas montaron sus huertos colectivos en base al reciclaje de materiales y de forma autogestionada. Desde entonces diversos colectivos han mantenido el espacio.

En Sevilla, la asociación Amigos de la Tierra (ww.tierrabaetica.org) también ha promovido el compostaje comunitario, como apoyo o alternativa a la problemática actual (general) de gestión de residuos. Desde su página web se puede descargar un manual de compostaje y otras herramientas útiles. También en Sevilla encontramos El Ecolocal,

"un Aula de Medio Ambiente Urbano, un espacio abierto a todas las personas, en el que se trabaja en torno a la información, formación, sensibilización e intercambio de experiencias socioambientales. El Ecolocal está (auto) gestionado por El Enjambre sin Reina (compuesto principalmente por mujeres), y son los propios vecinos y vecinas del barrio las personas que participan activamente en el mismo, proponiendo y desarrollando multitud de actividades de carácter socioambiental y con horizonte decrecentista". (www.ecolocal.es).

El Enjambre sin Reina, que pretende "transformar las relaciones de las personas con su entorno natural y humano hacia una sociedad más justa y sostenible", también ha producido vídeos que sirven para hacer difusión de proyectos sostenibles, desde el punto de vista ecológico, y que pueden ser adoptados por otras comunidades. Algunas de las temáticas abordadas en el aula de El Ecolocal han sido: Bioconstrucción, Ecofeminismo, Masculinidad, Agroecología, Permacultura… El Ecolocal también gestiona un Banco de Tiempo (intercambio de servicios con otros usuarios usando el tiempo como moneda de cambio).

El grupo de Soberanía Alimentaria y Género se constituyó en Sevilla en 2006, y promueve "iniciativas de formación y sensibilización en torno al derecho de los pueblos a construir modos equitativos y sostenibles de producción, distribución y consumo de alimentos atendiendo al protagonismo de las mujeres del Sur y el Norte en estas luchas" (soberaniaalimentariaygenero.blogspot.com).

La Asociación Chipko se ocupa de cuestiones medioambientales con perspectiva de género. Grupo de biólogas y ambientólogas (en palabras de Verónica Orosa, parte integrante) que inciden sobre la educación en medioambientales y su confluencia con el género.

Podríamos citar otras iniciativas en la geografía española que están reaccionando y organizándose para poner en marcha huertos urbanos e iniciativas afines que hagan frente a la crisis de la que hablan los medios –y también a esa que nosotros podemos sufrir en nuestros propios cuerpos–, el Hort del Xino o el Hortet del Forat en Barcelona, Esto es una Plaza y la Huertita de Tetuán en Madrid… Cada vez es más fácil encontrar en la web información para que el ciudadano se ponga en marcha, entre otras webs podríamos citar Horturbà (www.horturba.com).

5.4. Ecodesign.

El eco‐diseño debe valorar las necesidades y los medios en la producción de elementos de consumo. Esto supone un cambio de mentalidad y sobre todo una escala de valores nueva, que nos lleva a replantear los materiales que utilizamos, los procesos, y cuando lo llevamos a la arquitectura y el urbanismo, el estudio de nuevos modelos que sirvan no sólo desde el punto de vista medioambimental y funcional, sino también desde el punto de vista del uso social. La relación entre comunidad y espacios naturales entra en escena, al igual que debe entrar en escena la perspectiva de género (si queremos que el diseño, además de sostenible sea democrático).

Leopoldo Group Design se creó en Barcelona durante el verano de 2004 con el propósito de diseñar, editar, producir y distribuir productos creados a partir de ideas y conceptos que contribuyan a mejorar la calidad de vida; con base en criterios éticos y estéticos de respeto y preservación del medio ambiente y los derechos humanos. Es uno de los grupos de diseño que podríamos citar para hablar de Ecodesign. Uno de sus productos más exitosos ha sido Leopoldo, un espacio de cultivo que permite plantar y cosechar hortalizas, hierbas culinarias, plantas aromáticas…, es una estructura ligera y manejable

fabricada con materiales 100% reciclables. Sin lugar a dudas, un futuro sostenible debería incluir el cultivo de plantas que absorban más polución y produzcan alimento sin el uso de químicos. Ver documentales como el anteriormente citado de Coline Serreau o El mundo según Montsanto, un documental de Marie‐Monique Robin, son esenciales para entender el grado de contaminación que soporta el planeta y el sistema descabezado que lo sostiene.

5.5. Reconquistar la fauna urbana.

Por último me gustaría poner el acento sobre la omisión de los seres vivos no humanos en las ciudades, donde parece que no puedan tener cabida más allá del rol de mascota o animal de compañía. En palabras de Alicia Puleo,

"el «hombre» parece habitar un extraño mundo vacío en el que no hay más individuos que los humanos en «ecosistemas» que pueden alterarse si no se lleva a cabo una «gestión racional de los recursos». Este profundo perjuicio androcéntrico y antropocéntrico fuerte que desprecia como «sensiblería» los sentimientos empáticos hacia los animales, las plantas y el resto de la Naturaleza me parece poco apto para suscitar un cambio de valores y de actitudes en las nuevas generaciones" (Puleo, 2005: 210).

En contra de la actitud que defiende Andrew Dobson en su texto Ciudadanía Ecológica, cuando afirma "mi postura es que con el conjunto de los seres no‐humanos podemos tener sólo relaciones morales, entendidas estás como opuestas a las relaciones ciudadanas" (Dobson 2005: 54), considero, que un cambio de la profundidad que requiere una situación como la que vivimos, no puede darse a menos que modifiquemos de forma radical nuestra relación con el planeta comprendiendo con ello a todos los seres vivos.

Uno de los focos que nos ha llevado a este presente insostenible es el antropocentrismo radical que prima beneficios a corto plazo para la especie humana obviando todo lo demás. La búsqueda del equilibrio es causa perdida si no aceptamos que este aspecto debe cambiar.

Algunas iniciativas nacidas en el campo artístico han remercado la desaparición de los animales en las ciudades. Un ejemplo claro sería la obra de Natalie Jeremijenko, OOZ, Inc. [...for the birds] una obra que ha desarrollado en varias ocasiones desde el 2006 y que consiste en la adecuación de los techos de edificios urbanos para la acogida de aves.

6. Conclusiones.

Las conclusiones derivadas de esta investigación son las siguientes:

Obras citadas

  1. JUSTO, A. (2000) "La salud de las mujeres y la salud de las ciudades". Revista Atención Sociosanitaria y Bienestar (Nº 0).
  2. JUSTO, A. (1998) "Mujeres, ciudad y nuevas tecnologías". Boletín de la Biblioteca Ciudades para un futuro más sostenible (Nº 7). Accesible en http://habitat.aq.upm.es/boletin/n7/aajus.html (revisado 15 julio 2011)

Obras consultadas

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  2. BAUMAN, Z. (2008): El arte de la vida. Barcelona, Paidós.
  3. KAPLAN, R., BLUME, K.R., (2011): Urban Homesteading: Heirloom Skills for Sustainable Living.
  4. MOSER, C. (2007): "Les femmes, les distinctions hommes/femmes et la politique de développement urbain" en: Verschuur, C. (dir.) (2007): Genre, mouvements populaires urbains et environment. Paris, L´Harmmattan.
  5. POULAIN DE LA BARRE, F.(1674): De l'éducation des dames pour la conduite de l'esprit dans les sciences et dans les mœurs, entretiens, Paris, Chez Jean du Puis. Accesible en: http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k82363t.capture
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  9. DOBSON, A. (2005): "Ciudadanía ecológica". Isegoría 32: 47‐62.
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  14. PERALES, V. (2010b): "Prácticas artísticas y ecofeminismo". Creatividad y sociedad 15: 1‐22
  15. PULEO, A. (2005): "Los dualismos opresivos y la educación ambiental." Isegoría 32: 201‐213.
  16. PULEO, A. (2008): "Libertad, igualdad, sostenibilidad. Por un ecofeminismo ilustrado." Isegoría 38: 39‐59.
  17. WILL, B. (2006): "Cultivating hope". Revista The Indypendent, Issue #95:10 http://nyc.indymedia.org/media/2006/11/78684.pdf (revisado 15 julio 2011)
  18. ROBIN, M. (2008): Le monde selon Monsanto.
  19. SERREAU, C. (2010): Solutions locales pour un désordre global. Trailer accesible en: http://www.solutionslocales-lefilm.com/ (revisado 30 julio 2011)
  20. GORE, A. (2006): Una verdad incómoda (An Inconvenient Truth)
  21. GORE, A. (2009): Nuestra Elección (Our Choice, A Plan to Solve the Climate Crisis)
  22. Amigos de la Tierra: http://www.tierrabaetica.org
  23. Women's Voices for the Earth: http://www.womensvoices.org/
  24. Women's Environmental Network: http://www.wen.org.uk/
  25. http://urbanaccion.org

Notas

1. Este trabajo se enmarca en el Proyecto de Investigación Fundamental no orientada La igualdad de género en la cultura de la sostenibilidad: Valores y buenas prácticas para el desarrollo sólido (FEM2010‐15599), subvencionado por el Ministerio de Ciencia e Innovación (VI Plan Nacional I+D+I).
2. Alicia Puleo, filósofa, profesora Titular de Universidad del área de Filosofía Moral y Política, estuvo durante más de diez años en la Cátedra de Estudios de Género de la Universidad de Valladolid. Es una de las voces más claras e influyentes del discurso feminista que se dirige hacia el cambio sostenible. En este artículo nos referiremos a algunas de las propuestas que aparecen en su obra.
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Puleo, A. (2011): Ecofeminismo para otro mundo posible. Madrid, Cátedra.
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