El arte público tiene un creciente protagonismo en internet, con lo cual su carácter "público" se está viendo reforzado, pues no sólo lo encuentran los ciudadanos —incluso los que no son aficionados al arte, ni frequenten galerías o museos— cuando pasean por las calles, plazas, parques y espacios naturales, sino que además pueden hallar presentaciones sobre arte público al "navegar" por páginas web, en las que quizá han recalado llevados por otros intereses. Por ejemplo cuando algunos amigos nos envían a través de las redes sociales imágenes de los monumentos que han visitado, o cuando colgamos en Flickr u otras aplicaciones de photo-sharing fotografías de lo más destacado de nuestra ciudad o de otras. O cuando consultamos y curioseamos datos en internet para preparar o soñar un posible viaje a nuestras ciudades favoritas: un caso muy conocido y digno de destacar, pues incluye gran variedad de hitos del patrimonio artístico visitables en los cinco continentes, es el de "Insecula: Guide intégral du voyageur"1, por no citar las páginas web de agencias de viaje u oficinas de turismo especializadas en destinos concretos. Pero más remarcable aún es el caso de los portales de instituciones oficiales, a los que llega el ciudadano para realizar una gestión, consultar una información u otros menesteres, y se topa por casualidad con un atractivo catálogo de arte público, como es el caso del que se ofrece en el del Ayuntamiento de Barcelona2. No es un servicio inusitado, pues ya es rara la ciudad de cualquier país desarrollado que no tiene una página web con, entre otras cosas, informaciones sobre sus atractivos patrimoniales; pero llama la atención que, aunque sólo sea por mor del orden alfabético, "Art Públic" —este rótulo en catalán permanece invariable, incluso en las versiones del portal en español o en inglés— figure entre las primeras opciones del menú que aparece a la izquierda de la página de inicio, de manera que es una de las primeras cosas que encuentran los ojos del visitante. Se trata además, como ya queda dicho, de un reclamo muy atractivo, por su diseño y la variedad de recursos o búsquedas ofrecidas. Y también tienen sus contenidos una calidad científica muy superior a lo que suele ser habitual en los portales de otros municipios (véase LORENTE, 2007), pues no se plantea como un texto de divulgación encomendado a plumas bisoñas, sino como una labor de especialistas3 realizada en el marco de un proyecto de investigación titulado "Arte público en el desarrollo urbano: sistema de consulta interactivo por internet", dirigido por el prof. Antoni Remesar y financiado por el Ministerio de Educación desde diciembre de 2002 a noviembre de 2005. Este catálogo se insertó en la web municipal en 2004, el año en que Barcelona organizó el Forum Internacional de las Culturas; pero luego se ha continuado la labor con otro proyecto titulado elocuentemente "Hacia el museo virtual europeo de arte público. Sistemas de información y gestión on-line del arte público", vigente desde diciembre de 2005 a noviembre de 2006. ¿Por qué este nuevo título de "museo virtual"? Porque los miembros del equipo estábamos convencidos de que era algo más que un catálogo, pues además de estudiar y catalogar realizábamos otras de las funciones principales de un museo, como exponer, difundir y explicar, e incluso estábamos colaborando en la conservación de las piezas, pues gracias a la colaboración ciudadana de los usuarios de este servicio se estaba señalando al Ayuntamiento qué piezas habían sufrido algún desperfecto o ataque vandálico, permitiendo una rápida intervención de los encargado de su limpieza o restauración.
Hay que reconocer que la denominación "museo virtual", que está cada vez más en boga, se está empleando con significados muy diversos y sólo en los últimos años se ha ido clarificando un poco su uso más apropiado. Expertos en el tema, como Sergio Talens Oliang, José Hernández Orallo, Arturo Colorado Castellary, o Antonio Cerveira Pinto, proponen (según se recoge en BELLIDO, 2001: 237-259) llamar "museo digital" al diseño informático de un supuesto museo, en el que se emula la exposición de obras de arte digital, mientras que cuando las obras evocadas sí corresponden a creaciones artísticas materiales e incluso su exposición conjunta reproduce la existente en un museo o colección real, prefieren hablar de "museo virtual". No es necesario que se reproduzcan el recorrido por las galerías de exposición y los demás espacios del museo real, como por ejemplo hace con espectaculares resultados la página web del Rijksmuseum de Ámsterdam, pues el mayor interés de un museo virtual no es presumir de efectos tecnológicos, sino el hecho de presentar en un portal una colección que a veces corresponde a la de un museo real, pero a menudo es una reunión virtual de piezas desperdigadas por diferentes territorios (MCTAVISH, 2006)4. En este sentido, bien podría decirse que la reunión de fotografías de obras artísticas de cualquier lugar del mundo que coleccionó Malraux en su despacho ya era un museo virtual, y de hecho su "museo imaginario" es uno de los ejemplos favoritos aducidos como antecedente por quienes han abordado este debate terminológico no desde las nuevas tecnologías sino desde la filosofía y la estética (como DELOCHE, 2002 y MARCHÁN FIZ, 2005); pero aún se podrían rastrear precedentes históricos, como las boîtes-en-valise de Duchamp, o el Liber Studiorum de Turner, un álbum de grabados donde el pintor inglés guardaba reproducciones de sus cuadros, de los que tanto le costaba separarse.
Hechas estas consideraciones, ya quedarán claro que un sitio donde pueden hallarse imágenes y datos de las obras de arte público de una determinada ciudad también será un museo virtual, y más si se proponen allí itinerarios, visitas por distrito urbano, y consultas interactivas por autor, tema, periodo histórico, etc. Todo esto, o buena parte de lo dicho, se hallará en algunas páginas web emanadas de proyectos de investigación en curso, pues precisamente una de las áreas declaradas prioritarias por nuestro Ministerio de Educación es la difusión y estudio del patrimonio mediante las nuevas tecnologías5. En el caso del equipo liderado por el prof. Antoni Remesar, desde 2006 hemos constituido una red de proyectos coordinados desde diferentes Universidades y mientras él sigue siendo el investigador principal de un proyecto financiado por el Ministerio hasta diciembre de 2009 titulado "Arte público y diseño urbano para todos", gracias al cual se continua ampliando el "museo virtual" de arte público barcelonés que sigue desarrollando junto con Carme Grandas, otro equipo constituido por investigadores de la Universidad de Zaragoza, el Ayuntamiento de esta ciudad, y otras instituciones aragonesas, estamos encuadrados en el proyecto "Arte público para todos: su musealización virtual y difusión social".
Sin duda, el ejemplo de lo realizado en Barcelona ha sido un modelo y estímulo para los que anhelábamos hacer algo similar en Aragón, donde hasta ahora ha habido en relación con el tema de este artículo modestas pero muy loables iniciativas particulares y alguna de tipo institucional (LORENTE, 2008b). Entre las primeras interesa aquí destacar, por su veteranía y su relación con el arte público, la que abrió en 1999 un grupo de guasones fans de la cultura pop bajo el lema de "Zaragoza de luxe", cuya página de inicio está presidido por una imagen procedente de un libro turístico editado en 1973 en donde aparece una Virgen del Pilar que remeda a los cliks de Playmobil y con una corona en forma de disco de vinilo (fig. 1). El sitio está estructurado en secciones, algunas de ellas divididas en plantas y salas, como si se tratara de un museo, donde se rastrean vestigios de la cultura pop por la ciudad de Zaragoza —hay una sección internacional en construcción, donde se recogerán ejemplos de otras ciudades del resto de España y del mundo— tanto en el diseño de tiendas y pasajes comerciales, rótulos de bares o discotecas, arquitecturas singulares, u otros elementos de la ciudad, incluidos algunos ejemplos de arte público, como el monumento a Paco Martínez Soria en el Parque Primo de Rivera, que merece un comentario muy sarcástico6. De algunas de estas imágenes el visitante puede hacer ampliaciones y enviar postales electrónicas, pero la interactividad viene aquí marcada sobre todo por la sección "Foro de discusión" y por la invitación que se hace en todas las secciones para que se les envíen fotos y comentarios de ejemplos adicionales, cuyos remitentes figurarán en la lista de colaboradores. Por supuesto, se ofrecen también enlaces con otras páginas web.
Las demás iniciativas privadas que han ido surgiendo en Aragón cubren un amplio espectro de intereses, desde los blogs y páginas web personales de algún artista o colectivo artístico, a ejemplos de revistas que interesa reseñar aquí por su especialización en temas de museos y exposiciones. Entre estos últimos, entre otras revistas digitales con importante dedicación al arte público, como la revista de la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte (http://www.aacadigital.com), sin duda el caso más sobresaliente es la publicación digital "Cuadernos de Cazarabet", que con el subtítulo de "Revista de museología e iniciativas de la sociedad civil aragonesa en torno al patrimonio cultural" publica cada mes Javier Díaz Soro, desde Mas de las Matas, un pueblecito del Bajo Aragón turolense7.
Pero, tras tributar el merecido reconocimiento a estas estimables iniciativas de nuestra sociedad civil, es preciso reconocer que ninguna está especializada en el tema objeto de este artículo. Hasta ahora, el arte público aragonés sólo era divulgación en internet a través de una excelente iniciativa pedagógica: el portal sobre "Escultura urbana en Zaragoza" ofrecido en la página web del colegio público Cesáreo Alierta de Zaragoza por su profesor secretario, Armando González Gil, cuando el centro organiz en 2004 unas jornadas culturales con el objetivo de que el alumnado conociera la escultura pública de su ciudad y tomara conciencia de lo importante que era el respetarla y cuidarla al ser patrimonio de todos los ciudadanos. El nivel de información de este catálogo es digno de elogio, teniendo en cuenta que una sola persona es responsable de todas las informaciones que allí se ofrecen, y de todo el diseño del portal, que ahora ha ampliado su campo de actuación a la escultura pública en Aragón, y permite la consulta por comarcas e incluso por opciones temáticas8 (fig. 2). Por su vocación de divulgación pedagógica, se trata de un portal muy popular, pues es recomendado en otros colegios, y hasta ha servido como instrumento de consulta en un programa de Radio Zaragoza donde se preguntaba a los oyentes sobre la identificación y datos curiosos relativos a los monumentos zaragozanos. También ha colaborar a su importante número de visitantes —más de 1.500 anuales— el hecho de que
sea recomendado en otros portales abiertos en internet sobre temas parecidos, como el ya citado de Barcelona, o el de la revista digital Escultura Urbana9.
Párrafo aparte merecen, pues entramos ya en el ámbito institucional al que preferentemente se refiere este artículo, los catálogos e informaciones relacionados con el tema que ofrecen portales dependientes de las administraciones públicas. El Gobierno de Aragón, con el apoyo de Ibercaja, ha creado en 2007 uno dedicado a los monumentos y bienes inmuebles incluidos en el Catálogo del Patrimonio Cultural de Aragón, para cumplir con lo que se indica en la Ley de Patrimonio Cultural Aragonés, según la cual su inclusión en dicha categoría no sólo obliga a su protección, sino también a su estudio y difusión (http://www.patrimonioculturaldearagon.com). sólo constan en él yacimientos y edificios o conjuntos arquitectónicos; algunos de ellos en Zaragoza, como la Puerta del Carmen (fig. 3); pero puede ser complementado por el portal de colecciones en red de los museos españoles, donde hay incluidas algunas obras aragonesas expuestas al aire libre (fig. 4). (http://servicios3.aragon.es/reddigitalA/pages/SimpleSearch?index=true)
Por su parte, en la web del Ayuntamiento de Zaragoza se ofrece un catálogo razonado de 1.369 edificios considerados de interés histórico artístico, que fue elaborado en 2005 por el Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza y la Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Zaragoza10. Actualmente es accesible desde diferentes rincones de la web municipal, pues se han realizado enlaces en otros apartados —incluido el catálogo on line de arte público—; pero inicialmente estuvo colgado dentro del menú de "Urbanismo", que sigue siendo su sitio principal: una vez allí hay que hacer clic en "Planeamiento" en cuya persianilla desplegable se debe escoger la entrada "Edificios de interés histórico-artístico". Lo ideal para una mejor accesibilidad sería colgarlo en un lugar más visible de la web del Ayuntamiento de Zaragoza, para que cualquier investigador, periodista o curioso que entre por allí lo encuentre en seguida. Por otro lado, desde el punto de vista de una mejor usabilidad, sería deseable que se procesase cada uno de los campos de información del catálogo para que si, por ejemplo, alguien escribe el nombre de un arquitecto en el buscador del portal municipal, aparecieran las fichas de sus edificios catalogados. En todo caso, es un trabajo muy a tener en cuenta de cara al "museo virtual" de arte público, no sólo como antecedente de cuyos aciertos y errores tenemos que aprender, sino también porque esos PDFs incluyen algún monumento que también aparece en las fichas del catálogo on line de arte público, por ejemplo la ya
citada Puerta del Carmen, el Altar Patrio, o el Monumento a Alfonso I el Batallador en lo alto del Cabezo de Buenavista (fig. 5).
Por otra parte, en el propio apartado "La Ciudad" de la página web del consistorio zaragozano, como en tantas otras de distintas corporaciones locales en nuestro país, uno encuentra en seguida imágenes de sus principales atractivos turísticos y ciudadanos. En esto quizá el caso de Zaragoza sea uno de los más destacados por la profusión de información visual, pues a partir de la carpeta "Vistas de la Ciudad" se puede enlazar con infinidad de imágenes zaragozanas, si bien uno echa de menos alguna estructura o
jerarquización clara de dicha información11. Por su relación con el arte público, interesa aquí destacar el rótulo "Envía una Postal", donde uno encuentra, listas para mandar por correo electrónico a algún amigo, nada menos que cien postales distribuidas en nueve secciones por épocas históricas u otras categorías, siendo la más directamente relacionada con el tema de este artículo la titulada "Otros Monumentos Contemporáneos", donde aparecen ocho famosas esculturas monumentales. Lástima que los comentarios que acompañan a todas estas postales —que reproducen unos folletos editados por el Patronato Municipal de Turismo— sean casi siempre muy someros, y aunque casi siempre aparece un hipertexto que se puede activar para obtener mayor información, no hay ningún enlace desde ahí con otros catálogos más científicos y exhaustivos. Por otra parte, hay errores de datación y de adscripción estilística en esas explicaciones turísticas, que ya he señalado en alguna otra ocasión: por ejemplo, el monumento a Goya erigido en 1960 ante la Lonja viene datado en 1908 (fig. 6). (http://www.zaragoza.es/ciudad/postales/otros.htm consultado el 27/02/2012).
Ningún trabajo está exento de erratas de este tipo; pero precisamente una de las grandes ventajas de publicar un catálogo on line, es que los errores son fácilmente subsanables conforme se van detectando. Basta para ello asegurarse de que durante unos años va a haber un seguimiento de la
información que se cuelga en la web por parte de los responsables que la han redactado. Esto es lo que nos hemos comprometido a hacer los miembros del equipo de investigación "Observatorio Aragonés de Arte en la Esfera Pública" de la Universidad de Zaragoza, que en 2007 firmamos con el Ayuntamiento de Zaragoza un convenio por cuatro años, ya renovado en 2011, para la elaboración y seguimiento de este catálogo on line, que está colgado en la sección "Cultura" de la web municipal desde mediados de mayo de 2008 (http://www.zaragoza.es/artepublico) (fig. 7). Desde el principio, como en el caso barcelonés, dicha iniciativa se ha caracterizado por su aperturismo, pues las fichas no sólo han sido realizadas por los componentes del pequeño equipo de investigadores beneficiario inicialmente de sendos proyectos de investigación del Ministerio de Educación12 y del Gobierno de Aragón13 que lo han puesto en marcha, sino también por un cada vez más amplio elenco de colaboradores tanto en la propia Universidad de Zaragoza y en el Ayuntamiento de Zaragoza, como entre los miembros de la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte, la Real Academia de Bellas Artes de San Luis, u otras instituciones. Por otro lado, lo mismo que en Barcelona, nuestro deseo es que este aperturismo a la colaboración de la sociedad no se limite únicamente a la redacción de las fichas e itinerarios para que el usuario los lea, sino que pueda participar cualquier ciudadano con sus observaciones y sugerencias. Por eso, hemos incluido en el margen izquierdo de nuestra página web un rótulo titled "Ayúdanos a mejorar", que ya ha sido utilizado para hacernos llegar algunas interesantes consideraciones por parte de algunos usuarios (fig. 8). Otras opciones que se ofrecen, de abajo a arriba, en ese mismo lugar son la rúbrica "créditos" —con los nombres de todos los autores de las fichas—, el "mapa" de Zaragoza a partir del cual se puede acceder al catálogo de las obras, o entrar en "publicaciones" e "itinerarios" para seguir una ordenación prevista por especialistas, o bien se puede entrar directamente al "Catálogo" —para buscar por título, autor, emplazamiento,
barrio, época, iconografía, materiales, o temática— , todo ello precedido de una breve "Presentación".
Por cierto, lo que de forma sintética se indica en esa presentación es cual ha sido el concepto de "arte público" que nos hemos planteado como punto de partida y de qué manera pensamos seguir avanzado en este trabajo, cuestión que nos ha planteao arduas diatribas. Por motivos prácticos, que no conceptuales, nos hemos centrado en obras que tengan vocación de perennidad —aunque en el espacio público nada es para siempre, todo resulta transitorio debido a la acción de los agentes atmosféricos, al vandalismo, o los cambios en el gusto, la política, etc.—, así que no hemos catalogado graffitis, performances, ni lo que los franceses llaman poéticamente arts de la rue, a pesar de que estas manifestaciones artísticas nos merecen gran consideración, como quedó de manifiesto en el que seminario internacional sobre arte en el espacio público que recientemente organizamos entre el Ayuntamiento y la Universidad de Zaragoza14, donde fue presentado al público por primera vez de forma operativa nuestro catálogo on line el día 24 de mayo de 2008. Nuestro objetivo es catalogar todo monumento artístico o conmemorativo que de forma permanente esté instalado en el espacio
público o sea visible desde él. Como hicieron nuestros colegas de Barcelona con motivo del Forum 2004, nosotros comenzamos en vísperas de la Expo 2008 haciendo accesible al público el catálogo de esculturas, monumentos, u otras piezas tridimensionales, pero al año siguiente también estaban incluidos los relieves, pinturas murales u otros elementos adosados a muros visibles por cualquier paseante desde la calle. Con el tiempo, nos gustaría abarcar todo el arte público con vocación de perennidad en sus más variadas manifestaciones, incluyendo fuentes —por ahora sólo hemos catalogado las que tienen algún componente arquitectónico-escultórico—, jardines de diseño, o símbolos conmemorativos, lo mismo que en la web del Ayuntamiento de Barcelona, donde ya están en este momento catalogando placas, árboles de la memoria u otros elementos de lo más variopinto.
La idea a largo plazo es unificar los sistemas de consulta y poder cruzar datos informáticamente entre los proyectos similares que se están realizando en otras ciudades españolas y europeas, de manera que el modelo de ficha catalográfica que hemos adoptado consta necesariamente de los mismos campos que la del antecedente barcelonés: título, emplazamiento, autores, dimensiones, fecha, promotor/donante/medio de adquisición, propietario, inscripciones, breve biografía del artista, breve biografía del representado (si ha lugar), crónica histórica, y comentario final. Este comentario en Barcelona era una valoración o explicación personal que se encargó normalmente a historiadores del arte, pero también a gentes de letras u otras personalidades públicas; por lo que, con objeto de unificar en parte la información a lo largo de todas las fichas del catálogo, se encomendó previamente a los periodistas Jaume Fabre y Josep Maria Huertas, la redacción de la crónica histórica de cada pieza, a partir de los datos que el Ayuntamiento les proporcionó y los que ellos buscaron en otras fuentes secundarias. Nosotros, en cambio, hemos tenido que encargar por completo todos los campos de que consta cada ficha catalográfica al experto o expertos que la firman (fig. 9).
A diferencia del catálogo barcelonés, el nuestro aún no cuenta con fichas de monumentos desaparecidos, pero debido a que tenemos en nuestro equipo expertos en "arqueología industrial", desde el principio hemos incluido los numerosos elementos patrimoniales de este tipo presentes perennemente en el espacio público zaragozano, tanto si se trata de una antigua embarcación junto al canal, de una vieja locomotora colocado en la mediana de un puente, de una rueda de molino en una rotonda, o de la chimenea de una antigua industria —pues si el resto del edificio ha desaparecido, poco queda ya de su naturaleza arquitectónica y se ha convertido en una especie de monumento conmemorativo o estético— (fig. 10). Del mismo modo, teniendo en el equipo prestigiosos arqueólogos, no podemos dejar de catalogar vestigios históricos que se muestran en nuestro espacio público, perdida ya otra función que no sea la puramente monumental y ornamental. Por otro lado, mientras que en el catálogo on line del Ayuntamiento de Barcelona no se incluyen fachadas de monumentos religiosos —salvo los de titularidad municipal—, ni apenas hay ejemplos de edificios de otros poderes públicos o de casas particulares, en la web zaragozana sí estamos estudiado decoraciones artísticas dignas de ser destacadas en los recintos o las fachadas de edificios de todo tipo: iglesias, palacios cívicos, bancos o cajas de ahorro, viviendas particulares, etc.
Otro aspecto en el que la definición de "arte público" nos ha planteao dudas se refiere a piezas que no se encuentran en la calle, sino en recintos cerrados. ¿Podemos seguir considerando arte público aquel que se hallan tras cercas o verjas que sólo permiten el paso al viandante en determinados horarios y condiciones? En general, nosotros hemos tendido a considerar que sí, porque de lo contrario no podríamos incluir algunas piezas artísticas de la Expo, ni tampoco las esculturas de Pedro Tramullas u otros artistas que se encuentran en el patio del Edificio Pignatelli —sede principal de la Diputación General de Aragón—, o las que adornan los patios del antiguo matadero —actualmente sede del C.C. "Salvador Allende", entre otros usos cívicos—, o las que hay al aire libre en el campus de la Universidad, o en los recintos ajardinados de otras instituciones públicas accesibles a cualquiera. Pero, mientras que la web de escultura urbana del CPIP "Cesáreo Alierta" está actualmente catalogando las esculturas instaladas en los patios de residencias o de los colegios de enseñanza infantil y primaria e institutos de enseñanza media, en el portal del Ayuntamiento de Zaragoza no los hemos incluido, pues por la seguridad de los menores se supone que el público en general no tiene permitido el acceso a los colegios, tanto si son públicos como si son privados, salvo en ocasiones excepcionales o solicitando un permiso.
Por otra parte, nuestros colegas de Barcelona han excluido totalmente las obras de arte fúnebre en el recinto de los cementerios, que en el caso zaragozano sí hemos incluido (fig. 11), aunque no de forma exhaustiva sino sólo a través de una selección antológica de algunas de las mejores piezas —con tal de que sean obras únicas, no producciones en serie de la industria funeraria, y de que no estén en el interior de alguna capilla, panteón, u otro espacio arquitectónico— pues al fin y al cabo el camposanto zaragozano es todavía un espacio público al aire libre sin control de acceso, que simplemente tiene algunas restricciones horarias de ingreso comparables a las de ciertos parques y otros recintos urbanos controlados, para evitar vandalismos nocturnos.
Más complicada es la cuestión en el caso de obras que se hallan en el interior de edificios. La bibliografía internacional sobre arte público —especialmente los textos en inglés— suele igualmente considerar como tal aquel que los ciudadanos se encuentran en edificios de tránsito como aeropuertos, estaciones de tren o metro, galerías y centros comerciales, u otros espacios cubiertos donde la gente pueda deambular libremente. En la web del Ayuntamiento de Barcelona no los consideraron inicialmente; pero ahora ya han comenzado a incluir en su catálogo on line muchas decoraciones artísticas de las estaciones del metro, trenes de cercanías, etc. No es de extrañar, pues ya incluyeron desde el principio esculturas conservadas en edificios municipales, en especial las que cualquier ciudadano que vaya a la Casa de la Ciutat encuentra en el gran vestíbulo de la misma nada más entrar por la Plaza de Sant Jaume. También nuestra Casa Consistorial en la Plaza del Pilar cuenta con una importante colección artística a la vista de cualquiera que realice gestiones burocráticas en el gran vestíbulo de la planta baja, en el atrio, en las escaleras de honor y en los pasillos del piso principal; pero nuestro criterio no es por ahora incluirlas, pues de hacerlo no habría razón para dejar de incluir las piezas expuestas en los museos municipales o de otra titularidad, la mayor parte de los cuales son de ingreso gratuito en Zaragoza. En todo caso, la intención es que el trabajo vaya ampliándose a lo largo de los años; pero ahora nuestra ambición no solamente es aumentar el número de fichas, sino más bien complementarlas —como nuestros colegas de Barcelona— con nuevos itinerarios, con visitas guiadas e información a
diferentes niveles, como si los usuarios estuvieran visitando un verdadero museo… y a todos los efectos debería ser considerado así, aunque sea un "museo virtual".