First international trip of the architect Juan Madrazo through Europe. Records of learning and critical view of Spain
Madrazo viaja por Europa Occidental y la mayor parte del territorio español en las décadas centrales del siglo XIX. El objetivo inicial de sus viajes fue el estudio de la arquitectura, trayendo consigo las novedades europeas. Su primer viaje internacional se traslada al año 1858. Permaneciendo fuera de España septiembre y octubre. Salió de Madrid cruzando las ciudades de Aranda del Duero, Miranda del Ebro y Vitoria-Gasteiz, atravesó: Irún, Bayona, Burdeos, Poitiers, Tours, Orleans y llegó a París. Después emprendió el viaje a Múnich, atravesando Estrasburgo y Stuttgart. Prosiguió su viaje a Dresde, pasando por Leizpig, y continuó su itinerario hasta Berlín y Bruselas. A continuación, regresó a París donde permaneció hasta el final de octubre, para volver a Madrid a primeros de noviembre.
Madrazo traveled through Western Europe and most of the Spanish territory in the middle decades of the 19th century. The initial objective of his travels was the study of architecture, bringing with him European innovations. His first international trip took place in 1858. He stayed outside of Spain in September and October. He left Madrid crossing the cities of Aranda del Duero, Miranda del Ebro and Vitoria-Gasteiz, crossed: Irun, Bayonne, Bordeaux, Pitiers, Tours, Orleans and arrived in Paris. Afterwards he undertook the trip to Munich, passing through Strasbourg and Stuttgart. He continued his journey to Dresden, passing through Leipzig, and continued his itinerary to Berlin and Brussels. He then returned to Paris where he stayed until the end of October, to return to Madrid in early November.
En el periodo en que Madrazo recorre Europa, son numerosas las restauraciones de monumentos medievales que se estaban llevando a cabo. Distintas causas contribuyeron a la formación de una nueva conciencia y gusto por estos temas. Francia es el centro de este cambio.1 Chautebriand resumía este nuevo espíritu en: «venerar, conservar y restaurar los monumentos medievales, en los que descansa la belleza moral de la civilización cristiana frente a la belleza ideal pagana» (Navascués, 1998, pp. 16-17). En España, no es hasta mediados del siglo XIX, cuando se produjo un interés por el pasado histórico medieval. En las primeras décadas de este siglo existía una falta de conocimiento para afrontar las restauraciones o reparaciones de estos sistemas arquitectónicos.2 Madrazo fue consciente del comienzo de estas restauraciones monumentales y, por ello, decide emprender el viaje a Francia, Alemania y Bélgica en 1858.3
En su estancia en París, mantiene contacto con Viollet-le-Duc (1814-1879), el cual marcó el rumbo teórico y operativo de los inicios de la restauración monumental en España. En el viaje de 1858 se demuestra el contacto directo entre ambos arquitectos y las visitas realizadas por Madrazo en compañía de Viollet, a las obras de restauración de la catedral de Nôtre-Dame:
He vuelto a ver con más detención las obras de restauración de Nôtre-Dame, Viollet-le-Duc ha estado muy amable conmigo y todos los trabajos los he podido examinar muy bien: cosa que me ha gustado mucho porque me interesa. Es lo que hay aquí de admirable, estas obras tan importantes [...].4
Durante su estancia en París, visita en varias ocasiones a Viollet, el cual le explica las obras de restauración in situ.5
Aunque se desconocen las conversaciones mantenidas entre ambos arquitectos, Viollet pudo compartir su pensamiento con Madrazo. Para Viollet, el arquitecto debería de ponerse en el mismo lugar y compartir los mismos principios de quienes levantaron la construcción inicial. Las visitas de obra de Madrazo a Nôtre-Dame acompañado del arquitecto francés, le ayudaran a afrontar, años más tarde, las obras de la catedral de León.
En estas visitas, Madrazo pudo ya observar el final de la restauración del monumento y la aguja construida por Viollet. Así, Madrazo observó, de la mano de su maestro, el resultado de Nôtre-Dame. Este monumento, además de mantener su estado original, era la consecuencia de suprimir aquello que no se adecuara a su transformación; haciéndose "tal y como debería haber sido"; postura adoptada por Madrazo en su proyecto de restauración. Así, Viollet en su pensamiento admite la obtención de un "estado completo que quizás no haya existido nunca", esto es, la restauración entendida como adquisición de un estado ideal del monumento arquitectónico completo, cerrado y perfecto; independientemente de las variaciones experimentadas a lo largo de su historia. Se puede afirmar que Madrazo, siguiendo esta propuesta de restauración en estilo, desea conseguir un origen más puro incluso del que fue concebido en origen el monumento.
En el proyecto de restauración de la catedral de León, Madrazo no solo recupera el edificio "tal como fue en su origen", según la idearon y crearon sus artistas primeros, sino "tal como debería haber sido", en cuanto a proyecto ideal y perfecto. Madrazo siguió los conceptos aprendidos en Nôtre-Dame: originalidad y unidad de estilo. El primero otorga de máximo valor al estilo original, pudiendo eliminar las transformaciones posteriores al monumento primitivo, para recuperar su estado original. El segundo busca el estado completo que debe presentar el monumento tras su restauración, como si fuese nuevo.
Esta teoría de restauración, aprendida de Viollet, obligó a Madrazo a conocer el estilo arquitectónico de la catedral de León, y penetrar íntimamente en su esencia, con la finalidad de asignar idéntico carácter no sólo a la reconstrucción de partes ruinosas, sino también a la concepción de los nuevos elementos destinados a completar sus primitivas trazas. Este pensamiento era factible al ser un edificio que pertenecía a estilos, que como el gótico, mantenían un mismo criterio de unidad, y era posible rescatar por deducción lógica elementos deteriorados o perdidos.
En la década entre 1869-79 completó su conocimiento de los monumentos franceses, en viajes efectuados entre 1870, 1872 y 1874.
En la catedral de León se demolieron aditamentos platerescos y barrocos, que no guardaban relación con el estado original del edificio, y según sus arquitectos restauradores, contradecían el carácter puro del gótico original. Madrazo consiguió reedificar hastiales, pináculos, flechas caladas, rosetas y rosetones neogóticos, además de incorporar gárgolas y figuras monstruosas fantásticas extraídas del Diccionario. El arquitecto cumplió así el objetivo de restauración estilística, es decir, conseguir alcanzar el monumento ideal, de estilo unitario y carácter cerrado.
En ese mismo año de 1858, Viollet se encontraba realizando una serie de obras. Así restaura las murallas de Carcassonne (1852-79) y la catedral de Amiens (1849-74), y collaborates en Chârtres y Clermont-Ferrand (1855/62-84); obras que Madrazo consiguió visitar en este viaje. Probablemente, el origen de esta relación tiene lugar en este año, pudiendo ser presentado ante Viollet por varios amigos, destacando: Sureda,6 Carderera, Fuente o el Príncipe de Anglona,7 todos ellos conocidos del arquitecto francés. Con Viollet mantiene conversación sobre su visita a Múnich. De éste recibe recomendaciones para que examine calles, edificios y monumentos: "[…] aseguraba Viollet-le-Duc sobre ser de yeso toda la arquitectura de Munich en los edificios de la calle del rey Luis era un falso testimonio".8
En este viaje consegue mantener contacto con el arquitecto francés Philippon,9 autor del proyecto plan general de I´Institution Impèriale des Sourds-Muets, situado en la rue S´Jacques nº 256, en París. Este edificio fue la primera escuela pública para los sordomudos. La documentación recopilada de plano de situación, plantas y alzados le será de ayuda para el estudio de sus proyectos arquitectónicos como comisionado de monumentos. [Figs. 5-6] Estos planos le proporcionarían nuevas ideas para afrontar los encargos futuros como los alzados de la casa del Estómago y de los Herpes. Con este arquitecto entra en contacto gracias al director de estudio del Instituto de ciegos de París. La investigación de documentación le ayudara en su trabajo, a la hora de realizar unos proyectos programáticos similares. Como escribe Madrazo, esta necesidad de investigación le llevó a tratar con distintas personalidades: "El otro día comí en casa del director de estudios del Instituto de ciegos que me ha proporcionado los planos de un proyecto de la misma especie para Copenhague que me los están calcando".10
En sus viajes por Inglaterra a partir de 1862 se tiene constancia del contacto que mantiene con el arquitecto George Edmund Street (1824-1881), con el que comparte vocación por la arquitectura neogótica. Street es autor de ensayos críticos y teóricos, que Madrazo estudia en profundidad como La arquitectura gótica en España publicado en 1865.
Al igual que Madrazo, Street desde edad temprana había estado interesado en los principios de la arquitectura gótica e hizo visitas por toda Europa para estudiar y dibujar la arquitectura gótica. A comienzo de los años sesenta del siglo XIX, Street visita la catedral de León y la colegiata de San Isidoro. Como arquitecto interesado en la arquitectura neogótica, al igual que Madrazo, su meta era descubrir los elementos que le permitían comprender de una forma práctica las soluciones constructivas del gótico (López Ulloa, 2011).
En sus recorridos por Francia y Alemania serán frecuentes los encuentros con artistas de la época. El viaje marca tanto la trayectoria como los contactos de Madrazo.
En su estancia en París contacta con los pintores Adrien Dauzats (1804-1868)11 y Jean-Joseph Bellel (1816-1898); con un grupo de políticos entre los que destaca Manuel Aznárez, diplomático español que fue agregado de la Embajada de España en Nápoles, para después pasar a la delegación de París (Lanzarote, 2013, p. 534) y con aristócratas franceses como el barón Isidore Taylor (1789-1879), de origen irlandés y belga.12
Estas amistades que pudo conseguir gracias a la relación previa con Federico de Madrazo le ayudaron a posicionarse dentro de la sociedad francesa del momento. Su relación fue muy estrecha con el barón Isidore Taylor, amigo de su padre y su hermano Federico, quien le ofreció recomendaciones para visitar museos y galerías de arte; así como con el Príncipe de Anglona (1786-1851), hijo menor del IX Duque de Osuna13, con quien la familia Madrazo conserva una estrecha relación.
Desde su regreso de París, en octubre de 1858, Madrazo continuó viajando a esta ciudad visitando de forma continuada a todos estos nombres propios. La vinculación con Dauzats y Bellel le aseguró visitas continuadas al museo del Louvre14, el museo de Luxemburgo15, el Palacio de Versalles y el hemiciclo de la Escuela de Bellas Artes16.
En Múnich,17 Madrazo mantiene contacto con Georg Ludwig Vogel (1788-1879) pintor romántico suizo, del también pintor histórico Eduard von Steinle (1810-1886), ambos miembros del movimiento Nazareno, o del artista Lürgen, el cual le presenta a todos los jóvenes artistas del momento: "El Sr. Lürgen me ha hecho conocer a los artistas jóvenes de Munich en la sociedad de los mismos establecida en el hôtel Chaffrot"18, aunque a pesar de tener tarjeta de presentación para Juan Mauricio Rugendas (1802-1858) pintor y dibujante alemán, conocido por sus registros de paisajes y gentes de varios países latinoamericanos; éste había fallecido meses antes de la llegada de Madrazo a esta ciudad.
Rugendas era uno de los contactos más sólidos de Federico de Madrazo en Alemania. Seguramente la intención de Madrazo para querer conocer a este artista fue ascertar la América desconocida, pues éste estuvo en Brasil, Haití, México, Chile y Perú.
En los artistas Ludwig Vogel y Von Steinle encuentra apoyo para moverse dentro de la ciudad de Múnich. Ludwing compartía con Madrazo su gusto y recreación por los gremios medievales, dejando atrás la escuela neoclásica. Éste había fundado años atrás la Lukasbund, escuela que pretendía establecer las bases de la pintura sobre la religión y un buen trabajo artesanal.
Coidiendo con la visita de Madrazo, Ludwig se encontraba realizando una serie de representaciones de la vida popular e historia de suiza, que Madrazo pudo observar en este viaje.
Von Steinle se encontraba como profesor de pintura histórica en el Städel Art Institute de Frankfurt, no se descarta que Madrazo asistiese a conocer este instituto.
Tras su estancia en Múnich se desplaza a Dresde. Allí es acogido por la familia del Sr. Reichemback, por la recomendación de Agustín Pascual19.
Este último era conocido de Madrazo gracias al contacto con Fuente. Madrazo mantiene trato con el escultor Ernst Julius Hähnel (1811-1891), o el pintor Eduard Julius Friedrich Bendemann (1811-1889). Éste, bien relacionado en los círculos culturales de Dresde, facilita a Madrazo la entrada en los museos. Frecuenta también a otros artistas como Weinhold y Otto Bran.
Madrazo es uno de los arquitectos españoles más atentos a las innovaciones y corrientes aperturistas que tuvieron lugar en la arquitectura durante el segundo tercio del siglo. Como arquitecto interesado en las restauraciones de monumentos, observa las intervenciones vigorosas e incluso polémicas, que tienen lugar en países europeos.
Realiza visitas a pie de obra de monumentos que se encontraban en plenas obras de restauración como la catedral de Nôtre-Dame, la Sainte Chapelle, St. Germain des Prés y St. Germain l´Auxerrois20. En estas visitas, el arquitecto observó complejos problemas estructurales que provocaron el desmonte y reconstrucción de importantes elementos de los edificios, como en Nôtre-Dame. En su recorrido por Francia visita las catedrales de Bayonne,21 Tours, Saint André de Burdeos y Saint-Pierre de Poitiers, todas ellas ejemplos del gótico. [Figs. 7, 8, 9]
De estas intervenciones, Madrazo aprendió que lo realmente interesante de estos edificios no era la piedra de qué se formed originally el monumento, sino aquello que se debía conservar y recuperar era el arte en sí mismo, donde se observa el talento del arquitecto. Madrazo atiende a la forma y condiciones que se supone de la época de su fundación, estudiando la traza y el conjunto de detalles de estilo de los monumentos.
No obstante, no solo le interessó la restauración de los edificios medievales de carácter religioso, sino también edificios civiles que se estaban reformando o construyendo como la escuela pública de sordomudos en París o la plaza del Palacio de Justicia de Tours22.
En su estancia en París tiene predilección por asistir a distintos acontecimientos como la Exposición Universal de París, efectuada en el verano de 1867, también llamada Exposición Universal de Arte y de Industria. El centro del certámen era el Grand Palais de l´Industrie, en el Champ de Mars ("Campo de Marte"). También se celebra una exposición de bellas artes, que incluía arte contemporáneo, como arquitectura, pinturas, esculturas, grabados y medallas.
La Exposición supuso todo un acontecimiento en Europa. Ésta era la séptima de las llamadas universales y la segunda que acogía París, después de la celebrada en 1855. En ella participaron 41 países.
El escenario ocupó una superficie de unas cincuenta hectáreas, a lo que se añadieron veinte hectáreas más de la conocida como isla de Billancourt, donde quedará instalada la exposición agrícola.
Fueron nombrados el ingeniero Jean-Baptiste Sébastian Krantz y el arquitecto Léopold Hardy, para construir el edificio elíptico de ladrillo, fundición y hierro, de 490 metros de largo y 380 de ancho. Este edificio fue visitado por Madrazo en su estancia en la exposición. Para su desarrollo fue necesario hacer allanamientos y movimientos de tierras. Este edificio principal aparecía dividido en galerías temáticas concéntricas, dedicadas a un conjunto de productos, y en radiales por países, con un jardín en el centro y el museo de la historia del trabajo.
Madrazo, en su estancia, visitó los jardines en torno al palacio de la Exposición, diseñados por el ingeniero Jean-Charles Alphan y el paisajista Jean-Pierre Barillet-Deschamps, donde se dispondrán un centenar de pequeños pabellones nacionales e industriales.
En su recorrido por la exposición, vería la Gallerie des machines ("Galería de las máquinas"),23 siendo uno de los edificios más representativos, diseñado por Gustave Eiffel. Este pabellón fue construido de hierro, acero y vidrio, siendo el edificio abovedado más grande que se había construido hasta el momento.
El arquitecto mantenía interés por las nuevas aplicaciones industriales. La Galería de las Máquinas proponía distintos temas de interés como: máquinas de vapor, de aire comprimido, de gas… Y las nuevas infraestructuras de ferrocarriles para este acontecimiento, suponían un desarrollo para la industria considerable.
En su breve estancia en Múnich, y por estar interesado en la arquitectura religiosa, visita la iglesia de Santa María de Au, describiéndola y explicando sus impresiones al recorrerla:
Solo te digo que, si por fuera está bien y gusta, por dentro se reduce a tres navecitas iguales y de yeso ocultando una sobervia construcción de madera que es la parte verdaderamente principal del interior.
O también, la visita al Palacio de Cristal, Glaspalast,24 que en ese momento albergaba dos exposiciones una de Bellas Artes:
He visitado también en Munich la exposición de bellas artes que me ha parecido muy brillante, han sido expositores los primeros artistas de Alemania y llevo a Madrid un catálogo para que podáis formaros alguna idea
Y la otra exposición, sobre la Industria, en la que tiene la posibilidad de observar obras realizadas en madera y hierro.
En sus repetidas visitas a Inglaterra, y más en particular a la ciudad de Kingston, aprendió y observó la arquitectura gótica vinculada a las necesidades de la religión anglicana. Entre los monumentos arquitectónicos examina la iglesia de Shanklin de la Isle of Wight, la iglesia de Todos los Santos, la de San Rafael en Kingston on Thames, y la iglesia de San Andrés en Surbiton. El estudio de todas ellas será empleado para realizar, años más tarde, el proyecto de la Iglesia Evangélica Española (1879-1880).
Como arquitecto viajero y entusiasta por examinar paisajes y jardines, visita el Grotto cerca del río Támesis en Twickenham o the Chine Shanklin ambos en la Isle of Wight. Examinó Hyde Park sobre el cual hace comparación con los campos Elyseos y el bosque de Bolonia en París, del que afirma:
no te hablo de Hyde Park y de los caballos y carruajes que se ven al lado del cual son una pintura pálida los campos Elyseos y el bosque de Bolonia.
Acudió a examinar las casas de limosna (almshonses), edificios destinados a los pobres, que se encontraban repartidos por toda Inglaterra.
Entre sus visitas a museos, palacios y colecciones de la Corona inglesa destaca Kensington, del que afirma «El de Kensington es un popurri de cosas y de colecciones que sin embargo es muy interesante».25
De vuelta a España y en viaje a Barcelona en 1864, acompañado de Claudio Lorenzale y Sugrañes (1816-1889) y Elías Rogent y Amat (1821-1897)26, visita la catedral de Barcelona, donde recorre durante varias horas todas sus estancias: «he pasado toda la tarde en la catedral, recorríéndola por todos sus rincones y galerías». También inspecciona dos manicomios regulares en Barcelona, de los cuáles consegue los proyectos con todas las condiciones de precios, que surely le servirían para realizar su proyecto de un manicomio para Barcelona en torno a 1866.
En sus continuados viajes al extranjero, Madrazo tuvo la oportunidad de comparar las ciudades europeas con las de España.
En los viajes por España, hace críticas sobre el mal estado de los caminos, deficient funcionamiento de los transportes, a los difíciles y pesados trámites burocráticos y al bajo nivel cultural de algunas poblaciones. Mientras que, en las ciudades europeas, visitó museos, edificios, parques, fábricas, salas de conciertos, bailes, tiendas de construcción y materiales, que demostraban el avance industrial27.
Madrazo como emprendedor y conocedor de muchas ciudades extranjeras, veía en el conjunto de España la falta de infraestructuras, y la casi inexistencia de industrias que pudiesen competir con la extranjera28.
Son numerosos los descalificativos que emplea sobre Madrid, teniendo en cuenta el nivel de limpieza de las calles, comparándola con Barcelona:
no hay letreros con carbón y mierda en las fachadas de las casas, ni chiquillos que nos apedreen o nos atolondren los oídos en medio de las calles, ni mujeres despiojándose al sol, ni tertulias en las aceras de las casas, ni orines, ni caca, en una palabra.
La terrible imagen que tiene de España y de sus paisanos, queda evidenciada en sus cartas. En sus variados viajes, expresa su poco deseo de regresar de nuevo a España.
El análisis y estudio de los viajes forma parte de un período fundamental en la formación y posterior profesión del arquitecto. El conjunto global de los viajes desarrolló en Madrazo el interés y admiración por la arquitectura racionalista29 no solo francesa, sino también inglesa y alemana. El contacto estrecho con Viollet, Street o Philippon, entre otros, establece un vínculo internacional con arquitectos que desarrollaban proyectos más allá de nuestras fronteras.
Además, se aportan las visitas que realizó a museos y el acceso a colecciones privadas. En este trabajo se presenta la visita a dos países, Alemania y Bélgica, que, hasta el momento, no se tenía conocimiento que el arquitecto hubieses visitado.
Paul Delaroche (1797-1859) fue pintor francés romántico de la primera mitad del siglo XIX. Especializado en pintar retratos y cuadros de historia.
Marie Rosalie Bonheur (1822-1899) fue una pintora francesa especializada en animales. Su impecable minuciosidad al representar todo tipo de fauna animal la convirtieron en una figura importante dentro de la escuela realista y naturalista.
Alfred Dehodencq (1822-1882) fue un pintor orientalista francés, conocido por sus vívidas pinturas al óleo, especialmente las escenas del norte de África.
Louis Pierre Henriquel-Dupont (1797-1892) fue un grabador francés. Véase carta número 3, fechada en París 22 de septiembre de 1858 y dirigida a Luis de Madrazo.