1. Introducción
BOGARRA, Proyecto plástico de intervención urbana 2018, es un proyecto colaborativo sobre arte público e intervención artística en el espacio urbano bajo la organización y coordinación de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Miguel Hernández de Elche y el Ayuntamiento de Bogarra.
Siendo una actividad, de actuación para la promoción cultural en espacio urbano, estructurada como concurso de ámbito artístico de carácter internacional, que mantiene como antecedentes propios la experiencia artística realizada anualmente a través del Certamen de Esculturas en el Paisaje, del cual surge de la Ruta de las Esculturas de Bogarra.
Ambas actuaciones artísticas, manteniendo la idea base de justificar y defender la necesidad de la presencia del paisaje vegetal, en el que se precisa el sentido del contacto humano con la naturaleza, pueden ser enmarcadas dentro del movimiento denominado site-specific1 o "específico del sitio" en donde sus resultados de producción realizados a partir de estas experiencias, son creados para existir y coexistir en el lugar de la localidad de Bogarra quedando ligados a la reflexión sobre el espacio expositivo vinculando la creación a un lugar específico, otorgando valor a ese espacio y constituyéndose en él, puesto que si las piezas se moviesen del sitio donde han sido montadas, perderían una parte sustancial, si no es que todo, de su significado.
Los artistas crean sus obras pensando en el sitio y en el entorno en el que van a ser expuestas buscando despertar la consciencia y la mirada de los transeúntes o visitantes, haciendo que la experiencia se disfrute doblemente porque las sensaciones que este tipo de espectador tiene al observarlas ya han sido estudiadas de forma premeditada por el propio artista en una investigación preliminar y nivel organizacional. Estas intervenciones en sí son solo el resultado de todo un proceso de análisis; desde el planteamiento del problema, el plan de acción, elección del escenario, materiales, actores, hasta el pronóstico de las reacciones del público y lleva consigo una lectura o mensaje que el espectador tiene que vivir en el sitio, recordándonos el planteamiento inicial de las piezas escultóricas de mediados de los años 70 de Patricia Johanson, Dennis Oppenheim o Athena Tacha.
Aunque todo ello, por supuesto, debido a las propias características del lugar, sentido de origen y las particularidades de aquellos artistas que en este caso participan, queda en un nivel propio fuera de los postulados (manteniendo que toda intervención artística tiene como objetivos genéricos: aumentar la conciencia social frente a un determinado hecho, exponer realidades diferentes, demostrar que se puede hacer mucho con poco, romper con la cotidianidad y hacer reaccionar a las personas, etc.) primando aún más si cabe y sin más pretensiones, la propia experiencia de la integración social y cultural en respeto de la idiosincrasia del entorno paisajístico de la localidad.
Desde el punto de vista etnológico el paisaje es consustancial con las formas de vida social. Observándolo se puede describir el tipo de sociedad que lo generó. Es, además, un índice estimable de la acción antropógena en el medio natural (Fariña, 2001: 263).
2. Situación y contexto
Dentro de la provincia manchega de Albacete (Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha, España) se sitúa, en la Comarca de la Sierra del Segura, la localidad de Bogarra (Fig. 1). Un pequeño municipio, de origen íbero, que queda entablado a un lado de la imponente mole rocosa del Cerro del Pedadstro (1.500 m.), contando con poco más de 800 habitantes2.
Es una unidad de paisaje rural que destaca por el predominio de las explotaciones agrarias, con grandes extensiones de cultivos de olivo, almendro, así como hortalizas variadas, mientras por el contrario, siendo en su centro urbano en donde se sitúan las construcciones de arquitectura tradicional, de alta calidad visual, donde se ha iniciado con gran éxito, la actividad de turismo rural como alternativa a la renta agraria. En este sentido, las características visuales resultan de una extraordinaria fisonomía rocosa, la cual aparece y sustenta las viviendas. Todo ello acogido entre la diversidad cromática que proporciona su río y las formaciones geológicas de los acantilados, los cuales aportan al paisaje de abundante vegetación en contraste con la roca viva natural.
Sus calles, antiguas y empinadas, conservan el carácter serrano de estas tierras, mostrando en cada recodo un elemento popular, desde las galerías a las paredes que se levantan en la roca viva, de fuerte tradición árabe, que invitan al visitante a adentrarse por ellas y descubrir rincones de gran belleza.
Pero aún mejor son sus parajes naturales, considerados como unos de los más bellos y atractivos de la Sierra del Segura, contando con cascadas naturales de más de 25 metros de altura (Fig. 2), siendo aquí, donde desde hace ya unos pocos años se está realizando y articula La Ruta de las Esculturas de Bogarra, un recorrido de entre 3 o 4 kilómetros que combina las creaciones medio ambientales de distintos escultores locales, así como diversas personas relacionadas con el mundo del arte y los trabajos en piedra, en simbiosis con la naturaleza, remitiéndose a otras intervenciones materializadas también bajo la etiqueta del Land Art (Raquejo, 2016), -siendo este únicamente un término que nos permite agrupar a un conjunto de obras en un contexto donde se desarrollan una serie de incidencias que las relacionan-, a modo de tendencia que emplaza a los participantes-artistas a abandonar los espacios circunscriptos de los museos y las galerías, siguiendo la idea de "coadyuvar a una cohesión efectiva con el entorno" (Fernández de Juan, 2014: 87) e interactuando directamente con la naturaleza y su exterioridad ambiental.
3. Antecedentes: La Ruta de las Esculturas
La ruta expositiva de Bogarra comienza en la parte baja del pueblo, justo a nivel del río Madera, donde ya a partir de aquí se pueden ir observando la mayoría de las piezas instaladas en la zona mediante un sendero que transita de forma natural a lo largo de la propia montaña rocosa hasta la Fuente de la Presa.
De este modo, el recorrido que se articula como nuevo producto patrimonial, participando por una parte de las diferentes características que estructuran el concepto de los cultural commons3, y por otra demostrando una capacidad de distinción respecto a otras ofertas turísticas de carácter cultural. Su capacidad de diferenciación y espectacularidad, junto con el reclamo del medio ambiente y el contacto con la naturaleza, ha generado que La Ruta de las Esculturas de Bogarra (Fig. 3) se inserte en las distintas especificaciones del turismo cultural a nivel provincial, así como del turismo rural y ecoturismo, a la vez que se emplaza como un marco favorable para el desarrollo sostenible.
Todo ello para buscar lugares comunes dentro de una ideología y estética de recuperación de la naturaleza. Descubriendo de esa manera los gustos predominantes en los diferentes grupos sociales (Martín, 1998: 613).
Con periodicidad anual, a mediados del mes de mayo, el Certamen de Esculturas en el Paisaje4 (idea originaria de José Vivo y el escultor Lauren Garcia, personas comprometidas con el municipio y que trabajan siempre de la mano para mejorar la visión cultural de Bogarra) congrega a diferentes escultores/as venidos de distintos lugares del panorama nacional e internacional, así como iniciados y/o estudiantes en Bellas Artes e invitados expertos en el trabajo de la talla en piedra, los cuales trabajan durante una semana completa en el propio paisaje natural en dos modalidades (ya sea a partir de bloque exento de piedra de la zona, como también, sobre la propia roca de la montaña), cuya producción y obra queda instalada a lo largo del sendero que transcurre desde Bogarra por la orilla del río, aguas arriba. De este modo, se conforma un sendero artístico-cultural, emplazado en la misma naturaleza, que por sus propias características geográficas es un trayecto ideal para el disfrute turístico, sobretodo el de tipo senderismo familiar (Fig. 4), ya que es ideal para los niños, pues a lo largo de su transcurso, pueden dejar volar su imaginación al hilo de las figuras que salen a paso sin que el propio terreno suponga apenas dificultad para su experiencia completa.
Durante la edición de 2017 se lanzó la convocatoria a la Facultad de Bellas Artes de Altea, firmando un convenio con la Universidad Miguel Hernández de Elche, Alicante, para promocionar el Certamen de las Esculturas en el Paisaje, quien atrajo a un grupo de profesorado y alumnado del Área de Escultura, resultando una enriquecedora experiencia que se ha visto consolidada de manera más general en las convocatorias siguientes del 2018 y 2019, destacando que este acuerdo ha permitido a Bogarra posicionarse como uno de los mayores destinos culturales de toda la provincia de Albacete ya que contempla una parte teórica del proyecto impartida en las instalaciones de la Universidad Miguel Hernández y otra parte práctica realizada en el espacio urbano de Bogarra.
4. Propuesta: Bogarra, Proyecto plástico de intervención
Con estos antecedentes se plantea el reto de realizar intervenciones plásticas en el casco urbano a fin de revitalizar y dar un aire nuevo y especial a esta localidad, entregando a los caminantes y habitantes una manera distinta, más alegre y divertida de percibir su entorno. Muros, paredes y cualquier soporte rocoso que compone el espacio común, que sean susceptibles de ser modificados artísticamente y que sirvan de hermoso soporte para crear originales, frescas e interesantes intervenciones plástica.
Por ello se planteó como finalidad del proyecto de intervención plástica, la generación en el tiempo de espacios/paisajes urbanos que puedan mejorar la imagen del municipio, así como la generación de oportunidades con tal de atraer al visitante y el emprendedurismo, recurriendo al arte como una poderosa herramienta, en un proyecto planteado con afán de continuidad en el tiempo y con cuatro ambiciosos motivos o principios de actuación:
- Dotar de contenido artístico el municipio de Bogarra que permita incrementar el perfil cultural a largo plazo.
- Poner en valor zonas concretas del interior del pueblo.
- Dar un motivo a los visitantes para parar y conocer el municipio.
- Que los mismos habitantes de la localidad se sientan a gusto con su propia realidad, su entorno y hagan suyas las intervenciones.
De este modo, se ha procurado que los artistas participantes en dicho evento, transformen la realidad inmediata, invadan las calles del municipio y den vida a lugares, rincones y objetos que regularmente pasan desapercibidos para el común de los ciudadanos, en una constitución de la intersección colaborativa entre el Ayuntamiento de Bogarra y la Facultad de Bellas Artes de Altea (Universidad Miguel Hernández de Elche) en base a una serie de objetivos como metas a alcanzar a través del proyecto, como son:
- Generar un Plan de actuación que contemple diferentes espacios e intervenciones artísticas.
- Desarrollar un proyecto participativo en el que las personas se implican y participan de forma activa en los procesos que les afectan de manera directa en su cotidianeidad.
- Analizar las distintas posibilidades comunicativas del espacio urbano y el natural.
- Reivindicar nuevos usos del espacio público/privado.
- Llenar las calles de Bogarra de contenido cultural, atraer a la gente y despertar su curiosidad por la localidad y la cultura.
- Contemplar la continuidad en el tiempo de la presente intervención.
- Involucrar a la población de Bogarra en la intervención de espacios-lugares de gran interés local.
- Promocionar a los artistas creadores de las intervenciones.
- Incentivar la investigación y producción artísticas.
- Integrar los proyectos, de alguna manera, en el contexto de la población y aquellas intervenciones que ya se vienen desarrollando.
Partiendo del estudio del espacio desde diversos aspectos: morfológico, geológico, antropológico, político y social, se han creado las pertinentes estrategias de modificación e intervención en el mismo desde un punto de vista artístico y de diseño, ofreciendo una reflexión y experimentación entre arquitectura, entorno y los elementos urbanos que integran a este.
El propósito del Proyecto urbano de intervención artística, es una reformulación muy potente de la relación entre los sujetos y el medio en el que viven. Por ello se han planteado una serie de manifestaciones o intervenciones sociales que nos inviten a re-pensar las formas de interpretar, de interactuar o con-vivir con nuestra realidad más próxima.
Desde sus implicaciones pedagógicas, sociales, culturales, políticas y terapéuticas se propone transformar al espectador – ser pasivo – en espect‐actor, protagonista de la acción dramática – sujeto creador –, estimulándolo a reflexionar sobre su pasado, modificar la realidad en el presente y crear su futuro.
(…) Asi, el espect‐actor ve y actúa, o mejor dicho, ve para actuar en la escena y en la vida. (Baraúna, Motos, 2009: 107).
Por todo lo expuesto anteriormente, la ciudad/localidad necesita de interpretaciones, de nuevas representaciones y acciones, que difícilmente podríamos dimensionar con parámetros convencionales. Se ha tratado pues, de detectar aquellos ámbitos desde los que dar a conocer, interpretar y representar a los ciudadanos, la matriz de relaciones que los coaligan al sitio. Los distintos momentos y lugares en los que producir los encuentros han dado forma y consistencia a los diferentes niveles de participación.
La propuesta ha consistido en elaborar una convocatoria en modalidad Urban Art (BOGARRA; Proyecto Urbano de Intervención Artística 2018) (Fig. 7) cuyo objetivo principal ha sido la selección de intervenciones en diversos espacios y fachadas del municipio de Bogarra. Y con ello, poner en valor zonas concretas de la propia estructura natural de la localidad, dotarlas de contenido artístico y convertir la iniciativa en una oportunidad comercial y artística a nivel internacional. Además, se ha pretendido incentivar, promover y difundir los hábitos saludables entre la población a través del desarrollo del arte y la creación plástica y visual, apoyando el trabajo de artistas y favoreciendo las relaciones y actividades culturales en la comarca.
En la misma, desarrollada durante el mes de mayo del 2018, artistas de diferentes países, así como colectivos artísticos nacionales e internacionales, presentaron diversas propuestas de intervención que han dotado a la misma, a través del graffiti, esténcil, muralismo, talla y técnicas mixtas de una importante calidad interdisciplinar.
De entre las propuestas seleccionadas, fueron premiadas en la modalidad de intervención pictórica de mural arquitectónico Libre Vuelo del artista chileno Felipe I. Zuñiga Riquelme (Fig. 8); y en la modalidad de Intervención escultórica de talla de piedra natural Al Quijote. R1 del artista murciano José F. García Chuecos (Fig. 9) (ambas dotadas con un premio en metálico de 1.200 €, dietas, estancias y alojamiento en la localidad durante una semana completa para su realización, así como también se les proporcionó cualquier tipo de necesidades de infraestructura para sus desarrollos y pertinentes seguros de responsabilidad).
5. Conclusiones
Como resultados de la implementación del proyecto en la localidad de Bogarra, podemos concluir que a partir de esta sucesión de pequeñas, pero estratégicas, intervenciones desarrolladas por fases, y con un presupuesto contenido, se ha promovido el posicionamiento de los vecinos ante estos lugares dibujando un nuevo itinerario desde una nueva manera de pasear, pararse o mirar.
Al tratarse de una convocatoria de carácter abierto, multidisciplinar y preeminentemente local, nos hemos alejo de la utilización de las salas expositivas institucionales o de las exposiciones más tradicionales potenciando las muestras artísticas y culturales en los espacios urbanos o no convencionales, haciendo que el público se encontrara cómodo y a gusto, siendo partícipe del arte en su contexto urbano, que ha interactuado y se ha cuestionado sobre aquellos elementos que al hacer parte de nuestras vidas diarias, pierden interés, haciéndolos más llamativos y participativos.
También cabe resaltar, que el proyecto ha mantenido un contacto permanente con las asociaciones, instituciones y comercios de la zona, y ha involucrado las distintas instituciones públicas y fundamentalmente a los propios vecinos (las propuestas contemplan la colaboración empresarial) con la intención de dinamizar la zona aún más culturalmente. De aquí a un futuro próximo, se podría utilizar el espacio urbano en su totalidad como contexto y marco para todas las expresiones artísticas, tanto los espacios privados (estudios, fachadas de edificios, persianas-puertas, bares, restaurantes, etc.), como los públicos (calles, plazas, jardines, solares, escaparates, cerramientos, contenedores, etc.).
En este sentido, de propuesta cultural, también ha dignificado el trabajo de artistas callejeros cuya obra cada día va adquiriendo más hueco en otros espacios, además de dotar a Bogarra de una imagen moderna y llamativa que ha incidido en ese proceso de cambio que se está llevando a cabo en las imágenes de las ciudades, y de forma paralela, propuesto una actividad en la que los comerciantes han podido colaborar y los vecinos y vecinas de la localidad, disfrutar en directo de un trabajo artístico que de otro modo sería difícil que contemplasen.
Todo ello ha proyectado una dinámica beneficiosa a nivel turístico (en cuanto a que se ha incrementado la llegada de visitantes teniendo como reclamo las intervenciones, así como ampliado el conocimiento de la zona dentro del sector turístico), a nivel económico (por supuesto, a mayor visitantes se ha incrementado la demanda de casas rurales, alojamientos y sector de restauración), y a nivel cultural (se ha creado un ambiente interesado y comprometido por y para el arte, ya que a través de la educación en los colegios se han explicado las intervenciones o los artistas han podido interactuar con los más pequeños directamente mientras estaban realizándola. Por supuesto, también se ha creado un nombre y una marca que identifican de manera estable en el tiempo, las intervenciones plásticas en el municipio de Bogarra y que faciliten el reconocimiento de cara a la promoción exterior.
Y por último, se ha otorgado al lugar de obra artística pública de carácter permanente, que amplía el propio patrimonio de la zona.